Beck en el Caupolicán: El triunfo del chico bizarro de los 90

Fotografías por Paulo Reyes.

¿Cuánto tuvimos que esperar para ver a Beck en su forma entera, en extenso y en detalle?

Primero, lo pudimos ver como invitado especial en la previa del concierto que The Police realizó en el Nacional, el 5 de noviembre de 2007, en el marco de su tour de regreso. Pero ese no era Beck, era un fantasma de cabellos largos que estaba de vacaciones por Latinoamérica, con su amigo Nigel Godrich como apoyo.

Pese a su gran momento artístico (estaba promocionando el notable The Information), su rendimiento performatico dejó más dudas que certezas en aquel año. Un recuerdo que quedó totalmente eclipsado por su siguiente visita, pactada en noviembre de 2013 también como número soporte de otra banda reformada: Blur. Esa vez, Beck fue una luz que sorprendió a todo el mundo: los temas de Guero sonaron contundentes, junto a una gema que promocionaba en esos días: I Won’t Be Long. Hansen hasta se animó a intentar un moonwalk y cantar “Billie Jean” (Michael Jackson), en un momento celebrado por todos.

Sin duda, era asignatura pendiente ver un concierto propio que ese chico bizarro que se tomó por sorpresa los medios en los 90s, a punta de una mezcla insuperable de folkrock (o antifolk), hiphop, psicodelia y pop, en la inmensidad de su significado.

Todos esos distintos Beck que hemos visto en estos años estuvieron presentes en esta cálida noche de martes en el Teatro Caupolicán, comenzando desde lq emotividad de “Everybody’s gotta learn sometime”, el ochentero tema de The Korgis que hábilmente hizo suya para embellecer aún más la cinta de Michael Gondry, “Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdos”.

De ahí en más, la noche fue de hits: de “Devil’s Haircut”, “Qué Onda Guero” y “Gamma Ray”, a la melancolía de las bellas piezas de una de sus obras maestras, Sea Change (“The Golden Age” y “Lost Cause”), a los temas de su penúltimo álbum, Colors (“Wow”, “Dreams” y “Up All Night”) y una de sus más recientes, “The Valley of the Pagans”, el feat que realizó con Gorillaz en la que se sintió el vacío por la falta de Albarn en el escenario (a diferencia de Argentina, donde el músico de Blur apareció de sorpresa). Curiosamente, de Hyperspace, su último título a la fecha, no hubo nada en su setlist.

Sin intervenciones entre tema y tema, el público disfrutó a pleno el redondo show que Beck Hansen realizó en el recinto de San Diego, en una performance donde la figura estelar se mostró pleno, bailando y moviendose en el lugar, sin quedar perdido entre visuales y pirotecnia extra.

Por si alguien en este lugar quedó con dudas tras una hora 40 de presentación, con un cierre en grande con el hit “Where It’s At”, este californiano de ya 53 años sacó un as de la manga que nadie se esperaba: solo acompañado por su guitarra interpretó su versión del tema de Daniel Johnston, “True Love Will Find You In The End”, concluyendo así la noche más especial para los fanáticos de Beck. ¿Qué se puede hacer después de algo así?.

 

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