Boy George, entre el activismo y la polémica

La idea de estrella pop, como la entendemos hoy, nace en los años 80. Canciones pegajosas liderando los rankings radiales, miles de fans haciendo fila para un concierto, estadios repletos hasta las bandares, el show de luces, la puesta en escena. Todo eso se fue fraguando en la performance de serie de artistas como Michael Jackson, Madonna, George Michael y tantos otros.

A esa generación pertenece Boy George. Y a pesar de brillar en el firmamento ochentero con muchas otras estrellas, el músico británico ha ido más allá de sus años de gloria con Culture Club o en solitario. El artista ha ido buscando nichos en los que sentirse cómodo y expresar quién es y qué quiere comunicar.

El aspecto que lo hizo diferente es su puesta en escena, en la que comunicaba algo que ya se venía gestando en los 70 con David Bowie: la androginia. Para Boy George, este tópico es mucho más que un show teatral, es una declaración de principios. El británico planteaba desde su look una posición de disidencia sexual que iba más allá de la imagen típica del gay de los ochentas.

Esta ruptura con el gay socialmente aceptado ha sido parte de su discurso activista. Una postura que comunica desde las cejas delineadas, las rastas con plumas de colores y la ambigüedad de sus facciones. El compromiso con esta idea queda patente en una entrevista que Boy George dio para el diario El País, en 2014. Allí afirmó que la comunidad gay “puede llegar ser muy conservadora en un sentido no político, sino de estandarización. Y si no encajas, es duro. Me gusta pensar que hablo en nombre de los outsiders”.

No obstante, a pesar de su éxito musical en los 80 y su estatus de ícono pop, Boy George sufrió de las adicciones y el declive comercial de su carrera musical. El abuso en el consumo de heroína y cocaína por parte de Boy George llevaría a Culture Club a la disolverse en 1986. No obstante, el músico arremetió en 1987 con su primer álbum en solitario, con el cual pudo mantenerse en las listas de éxitos.

La llegada los 90 represento un declive en su carrera musical. A pesar de lanzar varios álbumes durante esa década, Boy George no logró recuperar la notoriedad cultivada en los 80. Sumado a eso, la adicción a las drogas era una constante, además de los problemas legales que lo siguieron ya entrados los 2000. Ya sea una demanda de paternidad en 1993, un juicio por revelar en su biografía la relación que tuvo con el músico punk Kirk Brandon en 1995, una detención en Nueva York por portar cocaína en 2005 o el juicio por raptar, encadenar a una cama y golpear a un prostituto noruego en 2008, los asuntos con la justicia han seguido a Boy George las últimas dos décadas.

Sin embargo, el artista ha ido venciendo sus demonios y reinventándose. Desde el 2008, luego de su último escándalo, que está sobrio. Esto le ha dado un impulso para reinventarse como DJ, fotógrafo (exponiendo por primera vez en Liverpool, en 2013) y relanzar su carrera musical. Primero como solista, con la salida en 2013 de su álbum What Is What I Do (el primero en 18 años) y el regreso con la banda que lo llevó al estrellato, Culture Clube. El grupo británico tiene planeado salir de gira en junio de este año junto con B-52 y Tom Bailey, además de anunciar que ya trabajaban en un nuevo álbum.

Así, Boy George ha sido un icono que ha respirado el puro aire del éxito y saboreado el amargo fracaso. Un artista que ha sabido reconvertirse a lo largo de las décadas: músico exitoso, activista gay, fotógrafo, DJ. Incluso, fue coach en la versión británica de The Voice, demostrando que como artista tiene mucho que mostrar y enseñar a las nuevas generaciones de cantantes pop.

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