“Mi proyecto no es una cadena de restaurant, es una picá”, entre papas fritas ese es uno de los principios que propone Pau, quien está de estreno con su tercer álbum “RIQUÍSIMO”.
Luego de aterrizar de vuelta en Chile con el estreno “Latencia”, pasar al AM con “Volumen Dos”, hoy el músico propone el elegir como bandera de lucha y se enfrenta a la multiplicidad de estímulos, la carga digital de promocionar tu música, y la esperanzadora sensación de enamorarse y prepararse a un nuevo desafío alejado de las cuerdas: ser padre.
Con influencias desde Talking Heads hasta LCD Soundsystem, y entre Charly García y Los Prisioneros, se presenta como un trabajo más eufórico que el anterior, donde se grabó como banda. “Pau es un nicho. Es maximalista, y es una pequeña cuota de altanería que me permito”, complementa.
A pesar del aumento de intensidad, mantiene un elemento clave de sus canciones: la cotidianidad bajo doble lectura.“Me encanta jugar al disfraz. Encontrar la manera de decir las cosas en la poesía. Las historias que cuento ameritan que tengan misterio”.
“Se iba a llamar Paupérrimo, porque era un disco de malas pulgas y como un juego de palabras. Pero eso significa pobrísimo. Me enteré que iba a ser papá y tuve una revelación: unos amigos me celebraron, y camino a la casa me dije ‘mi disco no se puede llamar así. Mi proyecto no es paupérrimo’. Me dio una altanería orgullosa: me creo la raja, tengo un disco la raja”, confiesa el compositor, quien también se hizo cargo de la producción del disco junto a Ignacio Barrientos.
Te invitamos a escuchar RIQUÍSIMO, y repasar canción por canción en la voz de Pau.
Caramelo Salado
¿Qué puedo decir? Soy un romántico. Es el Focus track del disco, la más importante. Es una canción unviersalmente amable, amorosa y verdadera. Es una canción sobre la monogamia: hoy puedes elegir lo que quieras, customizar todo, cambiar personas y cosas.
Es un antídoto contra el FOMO, que es la insatisfacción misma. Hay gente que es insatisfecha con sus búsquedas, por lo que decidir es valiente. Es bacán batallar contra esa multiplicidad de estímulos. Decidir hacer música, vivir enamorado, seguir haciendo música como la hago, es mi batalla contra el FOMO.
Yo soy Ted Lasso, y a veces me juega en contra ese extremado positivismo. A veces tú o alguien más la caga, y tienes que enojarte o estar triste.
Bronko Yotte me escribió en el video (en YouTube) de “Sudeste Asiático”, donde decía “este es un temazo”, y yo quedé pa la cagá. Dos discos después lo invité para una canción y él me dice: “con una condición. No quiero rapear”. Hicimos lo mismo, que esto es algo que me ha resultado con otros artistas, que es enfrentarse a componer el tema.
El caramelo salado es un sabor de helado super snob, que lo comen mucho los ingleses.
Discoteque
Es una canción absurda, que la empecé a escribir después del Volumen 2. La letra no dice nada, es lo más ambigua. Es apagar tele, ¿o es otra cosa? Dice “tuve una Epifanía en el baño de una discoteque”, algo me cambió.
El saxo es el mismo que aparece en canciones del “Latencia”, Daniel Wörner.
Cruz de Mayo
Habla de Temuco, de mi casa. En algunos sentidos es súper literal, mi hogar de la infancia hoy es una casa de acogida, pero como es personal no se entiende del todo, es críptica.
Cuando vuelvo a Temuco está todo distinto, y yo también soy distinto. Me siento como que no soy de ningún lado ahora. No existe el volver. Vivo en Santiago y todo, pero no nací acá, porque la gente santiaguina me parece ajena.
Mi casa es un vestigio de un barrio que ya fue. Pero me cago de la risa, mi vida siguió su curso.
El videoclip tiene muchas referencias a mi infancia: Video Loco, Profesor Rossa.
Todas las Noches
Esta es la canción definitiva contra el FOMO. Habla de quedarse en la casa, de no ir a carretear. Puedes hacer lo que sea.
Yo cuando era adolescente fui muy obediente, muy católico, muy tranquilo, boy scout, el favorito de los profes, el más mateo del curso, el amigo de los auxiliares, hacía música, hacía deporte. Un bonachón hasta el punto de ser hostigante: hay más Ted Lasso que coach Beard, o Nate Shelley. Después me puse más carretero.
Tiene una muy buena anécdota. Estábamos produciendo Volumen 2 con Fernando Herrera en México. Venía recién llegando del viaje y le digo a Fernando: ‘Las Yorka me dijeron que iban a hacer un carrete con todos los chilenos, todos los Benja Walker, los Fármacos, todos Los Bunkers’. Fernando me responde: “estay cansado. Mañana es el primer día de producción del disco’. Me quedé en la casa, escribí esa canción y al Fernando le cargó (risas).
Se puede hueviar todos los días, pero pierde la gracia. No puedes comer en tu restaurant favorito todos los días. Tiene que ser especial. Algunas veces hay que quedarse a lavar ropa y trabajar. Si todas las noches no tienen final, ninguna sería especial. Te vas a perder la fiesta, y no pasa nada.
Tabú
Viene del “Latencia”, no quedó en ese disco. Era muy rockera, media Dire Straits y algo funky. Invité a Pedropiedra a esta canción después de otra, porque él la eligió. Él me mandó sus partes grabadas.
A mí Pedro me inspiró a hacer música. Cuando lo escuché reconocí que, letras atípicas como la que escribe él, pueden ser populares. A la gente le puede gustar y todo. ¿Por qué no me voy a animar yo a que mis weás raras por ahí le puedan gustar a la gente? Pedro me inspiró mucho a eso, a ser como un popstar divergente. Fue un role model de cómo escribir canciones. Ahora que lo conozco, es como un espaldarazo al Pau del pasado. No sé si él sabe de qué se trata, aunque creo que sí, porque es muy inteligente.

Es una canción escrita en código, hermética como las bolsas ziploc. No cuenta qué pasa, pero te cuenta todo. Hermetismo, bolsas ziploc: tabú. La canción trata sobre una compra de drogas.
Nadie lo habla: todo el mundo consume o vende drogas. Gente que tú no sospecharías.
Fiesta de los Muertos (Chalo’s version)
Responde al estoicismo del disco. Estábamos en el mejor estudio, en la mejor onda del mundo, ensayando una canción que veníamos tocando hace tiempo en vivo y Chalo González nos instó a meter esta versión en el disco.
Esta canción es de una banda que yo tenía, Gran Canaria, antes de mi proyecto solista y de que tocara en Planeta No. En esta banda no alcanzó su potencial total, y con el Latencia tampoco. Para mí, esta versión, sí que sí. Media Phoenix, media Parcels.
Es la versión aesthetic de Frezeer. Llev0 15 años haciendo esta canción, y creo esta es la definitiva.

Sobre la colaboración, un día estaba con la Maca (Masquemusica) y me dice “invítame a una cancioncita”. Ya tenía el disco más o menos armado, y le dije “me queda una canción, que es una reversión”, y aceptó.
Millones
Volvemos a conectar con el lado cute. Tiene que ver con “La Fórmula Secreta”, de hablar de amor y de que hay una manera de hacerlo. Millones la pone en duda: hay muchas, pero solo tengo esa forma de hablar de amor. Es una canción para mi polola.
También habla de que no tengo plata, que vivo endeudado. Es una canción críptica igual, es más electropop, muy sensible. Me expone mucho.
Es mi queja, es mi llanto. Crecí con amor, no me faltó nada en la infancia, en ese sentido soy extremadamente privilegiado. Pero en la materialidad de las cosas no tengo niuno. Me las veo brígido para llegar a fin de mes desde que tengo uso de razón.
Nada que celebrar
Con Ceaese nos juntamos a escribir esta canción porque nos hicimos amigos. Llegué a La Salitrera, yo estaba abajo y los reggaetoneros en el segundo piso. A veces subía a fumar con ellos.
Cuando nos dimos cuenta que nos gustaban las mismas cosas, que ni el uno ni el otro esperaba al otro que nos gustaran. El Cea sabe caleta de cine, moda, diseño, música, vestuario. Tiene un gusto estético tan cool que lo admiré al toque.

Nos dimos cuenta que nos gustaba el punk, Limp Bizkit, Green Day, por lo que decidimos hacer un tema dosmilero. Le fui mostrando canciones, a diferencia de como sucede con los artistas urbanos que van viendo beats. Y le gustó una de la época del Latencia, que no quedó: se llamaba “Venganza”, del estallido social media cringe. Le grabé un par de guitarras nuevas, y una batería nueva.
El Cea estaba mucho rato en el celular mientras le mostraba el tema. En volá no esta ni ahí, pensaba. En un momento me dice: “tírame la pista”. Estaba en el celular escribiendo la letra. Y la captó de una. La cantó y me dijo: “¿tenís autotune?”, y no (risas). Me lo regaló el Laró al final.
Comida chatarra
Esta es la más tarrera, y la coescribí con el Nacho Barrientos. Él es hijo de papás jóvenes, por lo que sus referentes son ochenteros. Harto metal, harto glam, harto Poison. La escribimos juntos y nos cagábamos de la risa porque siempre comprábamos empanadas en un local cerca del estudio. Ahí las viejas hablaban puras weás, y nos imaginamos si fuésemos los que atendían el local.
La canción habla un poco del “déjenme tranquilo”. Igual yo me quejo de la industria musical, del pre-save, la campaña, el reel y todo eso. Estoy chato de eso. Solo quiero subir música y no hacer más reels.

No me siento frustrado por ser un súper venta. Estoy feliz con ser nicho. Pero el próximo disco que voy a hacer, que ya tengo como 20 demos, no voy a pagarle un peso a nadie. No quiero pagar por sacar música. Estoy súper en paz con no ser famoso, yo no siento que me estoy perdiendo. Yo elijo que Pau es una picá, un datito.
Me gané una estrella Michelin con el primer disco, pero con el segundo disco no me pescaron tanto y me desilusioné. Lo que viene será como un experimento: a ver si no le pago un peso a nadie y las canciones son tan buenas, qué tan lejos llegan. Hablemos después.
Casino
Es heavy, también se la escribí a mi polola. Es una canción romántica porque con ella fui al casino, que es la lectura aparente de la canción. Fuimos por primera vez los dos, y ganamos cualquier plata, le ganamos a la casa. Y esa es la segunda lectura, sobre aquellas pocas veces en que te toca ganar.
Mucho se habla de perder. Siempre perdemos, siempre es difícil. Por eso la canción habla de muñequear al destino, engañar a Dios. Ganar se siente como justicia. Pero, por otra parte, tiene que ver con todo el sufrimiento de haberme sentido tan solo, triste y devastado. Y finalmente, encontrar a la Feta y decir “ganamos”.
Está este mito de que escribir canciones es mejor cuando estás triste. Pero, ¿probaste escribir sobre lo enamorado que estai? Yo no tengo miedo a eso.
En algún momento pensé que no me volvería a enamorar. Y ganar en el casino, y la apuesta es darse cuenta que todavía es esperanza.
El disco saldrá en las semanas previas a las que nacerá mi hijo, y no lo planeé. Yo no tengo idea de lo que se viene. Tengo susto, pero estoy feliz.