Juan Gabriel se fue vestido de etiqueta

Alberto Aguilera Valadez ha dejado existir de la mañana de hoy, domingo 28 de agosto, tras un infarto consecuencia de varios problemas al corazón que “El Divo de Juárez” había mantenido en secreto durante los últimos meses.

Según sus cercanos, Aguilera era un hombre reservado. Porque mientras su antítesis se subía al escenario bajo el nombre de Juan Gabriel y desbordaba energía, vehemencia y una calidad vocal apenas mermada por los años, su “yo real” descansaba en la mesura.

Anoche Juan Gabriel dio su último concierto, ante casi 18.000 personas en una arena de Los Ángeles, California. Más de tres horas de show, una treintena de músicos y bailarines acompañándolo y un arsenal de hits que no pudieron abarcar ni de cerca las más de 1500 canciones que compuso en su vida. Porque sí, era compositor y dueño de cada una de las decisiones de su carrera y eso, en una industria dominada por los sellos y el efectismo, no era poca cosa.

El pasado 15 de agosto salió a la venta “Juan Gabriel: Vestido de Etiqueta“, un disco que el director de orquesta Eduardo Magallanes preparó por más de 7 años y que, días antes de la muerte del músico, se lanzó al mercado latino con un éxito absoluto (Puedes escucharlo acá). Con 34 canciones totalmente orquestadas y ocupando las pistas de voz recuperadas desde los masters de las distintas épocas de su carrera.

Sin embargo, para Alberto Aguilera fue un lanzamiento especial. Aunque no participó directamente en la grabación de la placa, aquí se encuentra el primer tema que compuso en su vida y que, por cosas del destino, nunca quedo registrada en una gran versión de estudio. “La muerte del palomo“, canción popularizada por la también fallecida Rocío Durcal, volvió a su dueño justo antes de su vuelo final.

El disco llegó al  #1 del Top Latin Albums de la Revista Billboard hace menos de una semana. Porque al contrario de nuestros ídolos que terminan muy a duras penas sus carreras en una industria chilena que no admite “segundos aires” y estigmatiza a sus artistas, Juan Gabriel terminó en lo más alto, sin olvidarse del lugar de siempre, en la misma ciudad y con la misma gente.

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