María y los Templos desmenuza el universo interior de su disco “Fiebre”, canción por canción

Texto por Patricio Pérez y Gerardo Aliaga. Fotografías por Raúl Álvarez.

A tres años de irrumpir en el panorama de la música nacional desde Valdivia, María y Los Templos encontraron la inspiración para romper con lo que hicieron antes y salir con algo nuevo a la luz: un trabajo intenso, visceral y estimulante llamado Fiebre.

La mezcla de influencias y sonidos de la banda integrada por María Segú, Jorge Vargas y los hermanos Camilo y Gaspar Aliaga se luce en un álbum ambicioso, grabado en tiempo récord entre estudios de Santiago y Valdivia, junto a una serie de disímiles invitados, que van desde Javiera Electra y el Trío Esmeralda hasta músicos de la escena valdiviana y el maestro Pancho Sazo de Congreso.

“Nacimos con el internet en las manos, es una cuestión generacional. Yo escuchaba a Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez, Radiohead y Led Zeppelin en la misma playlist. El estilo es un medio, es un dispositivo”, explica María sobre la libertad del grupo de hacer música inclasificable y que, en este álbum, se muestra capaz de pasar del pop ochentero al jazz y el folclor en segundos.

Según detalla Segú, Fiebre nace de un concepto que transmite tanto furia como ardor, incomodidad, algo que necesitas sacar del cuerpo.

“Me pasa que la fiebre es algo que afecta al cuerpo y no se sabe si es un agente externo o es el mismo cuerpo defendiéndose ante la vida. Me servía mucho plantear la distopía desde ahí. Y también se conecta con ‘Aspirinas’ (del disco anterior, La Prenda) que también el rollo es como sentir la migraña en el centro de Santiago. Es un rollo similar. Hay algo de delirio, pero sobre todo de eso, ese algo me está incomodando, no sé si viene de adentro o de afuera, pero pongámosle sonido”.

Sobre este álbum, el universo musical y lírico que lo rodea, conversamos con María Segú y Jorge Vargas en esta nueva revisión tema por tema en La Rata.cl.

1. 3_2

M: Elegí esta canción para que empezara el disco porque creo que es la que propone más claramente el universo que queríamos traer con Fiebre. También queríamos generar que fuese radicalmente distinto a lo que ya se conoce de María y Los Templos, y creo que es el tema donde quizás las referencias están más claras hacia dónde va un poco la onda. Sobre todo porque la letra es como una especie de bienvenida a este universo.

Fiebre se trata un poco de un universo postapocalíptico, y todo el disco trata finalmente de cómo imaginarse otros futuros. Entonces, “Tres Dos” son hablantes que vienen de otro lado. Por ejemplo, una frase dice: “Conocí a tus nietos antes de que nacieras, inundé todos los desiertos”. Son una especie de seres que hablan desde un futuro. Esa es un poco la onda. La idea es no centrarse en el pasado ni en algo biográfico, sino pasarse la película de qué es lo que pasa hacia adelante cuando miro hacia afuera.

2. Los hombres serán fieles a los hombres

M: “Los hombres serán fieles a los hombres” me lo dijo un amigo un día: “Bueno, al final los que mueven los festivales van a seguir siendo hombres tratando con hombres”. Se me quedó marcada esa frase. Y también encaja en este universo distópico de quienes manejan el mundo, de quienes mueven los hilos al final de las sociedades. Es una canción que plantea una ficción sobre cómo renacer de eso.

La letra dice: “Los hombres serán fieles a los hombres, pero los ríos igual siguen corriendo”. En el fondo, empiezo a plantear una especie de justicia de la naturaleza con esta canción, que es más visceral. Musicalmente también es bien potente, muy de bloque. De repente entra la batería con fuerza y es como un motor que se ve cortado por esta música.  Esa es un poco la onda: igual hay un futuro después de esto.

3. Suspensión

M: “Suspensión” es uno de nuestros temas favoritos del disco. Tiene algo medio gitano y trata también de este mundo distópico, intentando mirar desde el futuro intentando jugar con otras cosas que no fueran la nostalgia. Para mí, lo más importante del disco es no quiero caer en trampas nostálgicas. No quiero mirarme a mí misma, no quiero explicarme, no quiero hablar de mí.

Es una canción con una imagen muy femenina sobre aquello que tuvieron que sacrificar todas las mujeres para hacerse adultas. Habla un poco de ese sacrificio y de las cosas que intentamos sostener de nuestra infancia (que creemos que si no las recordamos, las vamos a perder).

Fue muy bonito porque invité a una amiga, Trinidad Jiménez, una flautista española increíble, que tiene todo un rollo con el flamenco. Le conté la historia y fue bacán escucharla tocar. Tiene una forma muy particular donde se escucha mucho el aire, así que el tema resultó muy visceral. También lo compuse pensando en los chicos de la banda, que se mueven mucho en esta cuestión media dub, media trip hop. Quería que tuviesen su momento, sobre todo Camilo con los teclados.

El otro integrante: Queríamos darle una especie de groove más rapero y oscuro (como Portishead). Personalmente, el piano que quedó fue grabado en la primera toma, algo que surgió muy orgánicamente al “chantarle” un efecto de delay al piano acústico para darle una sonoridad de sample. Ese choque entre su corte gitano y el beat atrás lo transformó en uno de nuestros favoritos.

4. Dónde se va cuando se acaba

M: Es de los primeros temas del disco que tocamos hace rato. Nace un poco antes de saber que nos íbamos a meter tan de lleno en el trip hop, pero musicalmente funciona con esos cortes. Toda la música de este disco la he pensado desde la batería; quería que tuviera un motor más estable.

La historia del tema nace una vez que fui a visitar a mi mamá y vi los cerros súper secos. Habla de la gente que se ha tenido que ir de los lugares donde vive, a veces despojados a la fuerza. ¿Qué va a pasar cuando volvamos a los lugares donde crecimos y ya no estén? Es un poco ese dolor, pero sin nostalgia, sino pensando que posiblemente pase eso. Es como el “antes todo esto era campo”, mezclado con el tono apocalíptico del disco.

5. La audacia

M: Aquí vuelven a aparecer las voces del primer tema (“3_2”). Para mí, es una especie de encuentro erótico. Es un ser que no soy yo, como que no queda claro si es un extraterrestre o un poshumano. Hay un humano que le pide amor y ternura a esta criatura, y ella le responde: “Te estás aferrando a que todavía hay algo entre nosotros, y yo vengo de otro planeta”.

Tiene algo muy lindo cuando entra el piano. El inicio genera mucha tensión e incomodidad (batería, bajo y voz sin ningún acorde que los sostenga), y cuando entra el piano hay una dulzura que relaja. La melodía va en dos bloques, uno muy grave y uno muy agudo, por lo que da la sensación de que hay dos personas. Es un diálogo interno extraño. Siempre me imaginé la voz de Javiera Electra ahí, con esa textura rasposa de alguien a quien se le va a salir el corazón.

Jorge: Fue grabado a distancia, nunca logramos calzar, pese que siempre hemos sido fans (de Javiera Electra) y siempre ha habido buena onda y buena comunicación. Este tema también un poco, por alguna razón, lo consideramos como una especie de primo hermano de “Suspensión”. 

María: Además, ella vive en Curicó y nosotros en Valdivia…

6. Margaritas

M: Siento que “Margaritas” tiene algo muy folclórico. Me lo imagino más venezolano o centroamericano, y trata de esta especie de distopía, de qué es lo que va a pasar después. Habla de lo inútil de la música y le habla a esta promesa.

Se la escribí a mis amigos músicos: “Estamos todos aquí muy comprometidos con esta vida, pero esta vida no va a sanar nuestros cuerpos ni nos va a devolver a nuestros padres que se han muerto”. También se lo escribí a artistas muy queridos que sufren adicciones. Vivimos en algo que es tan absurdo, pero tan bonito…

El coro lo grabé con amigos músicos de Valdivia, que somos muchos (de bandas indie como Enmono, Incendio Intencional, Baluente y Caro Tolmo). 

7. La estrella

M: Para mí, “Margaritas” es medio venezolano y “La estrella” es medio colombiano. Me obsesioné con los tambores (todo el disco tiene mucha percusión y ahí grabó el tremendo Raúl Aliaga, un verdadero honor). Me imaginaba los tambores de las cumbias de Totó la Momposina, pero no me salía. Intentaba samplearlo pero no salía, porque nada está grabado con click. Quería que tuviese esa intensidad del pulso de la tierra, pero sacando lo folclórico de contexto y llevarlo a otro lado.

También quería que tuviera un sinte villero (risas) y acá está el Trío Esmeralda. Yo quería esta sensación de que es como un bloque de voces. La única armonía que hay en todo el tema son las voces y pensaba en algunas de las chicas que cantan bolero y ellas me encantan cómo cantan, admiro mucho su trabajo. 

8. Melancólicas

M: Es el tema ochentero (risas). Quise hacer el ejercicio de escribir desde una hablantes femeninas a oyentes femeninas. Quería hacer una canción de “rock argentino”, pero escrita para las mujeres de la generación de nuestras madres. “Te vas a convertir en melancólica, vas a ser más mal amada, te vas a conformar con eso”, que es una realidad súper triste en nuestro país. Tiene un poco de meme, me gusta jugar con ese absurdo, y aunque estilísticamente es muy distinto al resto, en términos de intensidad y energía tiene mucha conexión con el disco.

9. ingeichment

M: Fue el último tema que hicimos. Quería hacer algo medio Talking Heads, con mucha percusión tipo Remain in Light

La conversación de “ingeichment” nació en un camarín cuando me invitaron a tocar Cómo Asesinar a Felipes. Hablábamos del juego de “si subís fotos mostrándote vulnerable, te va a la raja en Instagram, el algoritmo…”. Habla de lo performativo y también del absurdo de quedarse en la cama viendo Instagram y TikTok. Es una parte fundamental de nuestra distopía diaria, tenía que estar eso, es demasiado relevante en nuestras vidas.

10. Canción para los vivos

J: Es el favorito del grupo. Cuando lo tocamos en vivo genera mucha energía; es el tema con el que se te paran los pelos. 

M: Nació a raíz de una historia que me contó una amiga sobre un ritual tras la muerte de su abuelo. Se llama así porque el ritual de la muerte, al final, es para los vivos. Es una transición de esta distopía. Trata sobre cómo el ser humano tiene que mantenerse abierto a otras posibilidades y universos en medio del caos. Es bien intenso.

11. Del cielo cayó una estrella bebí su jugo

M: Es la imagen de este meme como “cuando la gente me dice que explique mi proceso creativo” y es una persona mirando al techo. Salió así toda la letra. 

Tiene una referencia clara a la cantante Cécile McLorin Salvant y su canción “I Lost My Mind”, que es como un bloque de voz y te genera una cuestión súper cuática. Para mí, esto es alien total. Extraterrestre. 

Rompe el arpa de La Prenda y lleva la angustia visceral a un extremo ridículo, pero también chileno: “Adentro de mi cuerpo hay un living y hay una señora tomando once”. Llegó muy lejos.

12. Rey del fuego

M: Fue de los primeros temas que ideé (en Concepción en 2023). De hecho, la idea del disco “Fiebre” lo empecé a pensar el 2023 y lo dejé guardado. Es el tema más jazzero, quizás el que más se asocia a lo que se conocía de nosotros hasta antes de lanzar este disco. También es el más virtuoso, algo que no busco para nada en el resto del disco. 

Se relaciona harto con el tema “Los hombres serán fieles a los hombres”. Plantea que hay las personas que maquinan el mundo y le hacen daño, pero hay un “rey del fuego”, una justicia o venganza que viene de la naturaleza.

13: El otro lugar que somos

M: Esa nos hace llorar (risas). Tengo la impresión que todos los ires y venires que hay en el disco están hechos para llegar a este tema.  Es un poco que todo este caos, esta distopía, sufrimiento y oscuridad que están en el disco, es para decir que quizás el futuro no es como lo imaginamos, pero hay otro lugar donde nos salvamos de alguna forma. Imaginamos una especie de salvación. 

Quería que todas las invitadas del disco fueran mujeres, pero necesitaba una voz masculina, quizás un poco paternal… porque decía, “igual hay algo como medio contra estos hombres”, pero tampoco era la imagen que quería dar. Entonces, la imagen de Pancho Sazo (Congreso) fue como, “Bueno, estamos todos aquí y estamos bien en este otro lugar que somos”.

Jorge: Es el halo de esperanza que aparece después del caos. 

M: Primero quería que fuera guitarra sola, me gustaba que fuera como una guitarra media desafinada, como guitarra traspuesta, como pegada fuerte, pero también media Jeff Buckley, con distorsión. Y en un ensayo la empecé a tocar yo sola y el Jorge empezó a tocar el bajo, y todos empezaron a sumarse y salió hermoso. Es bacán porque no contamos, no tiene click, es un tema donde yo tiro el acorde y todos responden y siempre pasa algo que se va para atrás, para adelante, va mutando. Y el Pancho Sazo también se metió a eso, de hecho eso se siente en la grabación un poco. Como desacompasado, pero es parte de la onda.

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