Un recorrido emocional en el que se vuelve a pasar por el corazón. Eso es “Re-Cordis”, el segundo álbum de estudio de St. Mängata. Es recuerdo, silencio y aceptación que se encapsulan a lo largo de ocho canciones de electropop e indie pop con toques dream pop que muestran un crecimiento artístico de un proyecto que cumple siete años en el radar de la escena independiente.
Desde sus inicios, en 2019, la playa es parte de su esencia en la música. El nombre del proyecto y su origen tiene una particularidad respecto de este ambiente que hoy aprecia con nostalgia. “Me gustaban mucho las puestas de luna cuando estaba en la costa. Yo era de Quintero y me vine a Santiago hace cuatro años y hubo un tiempo que estuve haciendo música y estaba muy pegado con las puestas (…) Salía a las tres de la mañana a sacarle fotos“, comenta Nicolás Silva, músico y productor de la banda.
Aunque es el término Mangata (puesta de luna en sueco) el que llamó más su atención al mismo tiempo que en esa misma época le hizo “click” un episodio de Black Mirror. “Estaba viendo Saint Junipero, en donde los abuelitos se desconectan y se conectan en una realidad alterna que está en la playa, en los 80s, y se me empezó a repetir mucho la palabra “Saint”.

Así, la estética surf y la vibra ochentera fue esencial para su EP debut “Abisal” (2020). En “Aurora” (2023) empieza a experimentar con sonidos más electrónicos y letras más reservadas luminosas y esperanzadoras. Luego es en “Re-Cordis”, tres años después, cuando todo se torna más oscuro y atmosférico. “El disco es bastante más denso, más pesado, pero no menos reflexivo”, explica sobre llevar a nuevos horizontes su propuesta. Para ello se unió a Diego Ridolfi, uno de los artistas detrás de uno de los proyectos más destacados del pop chileno, Fármacos.
El trabajo con Ridolfi inició en agosto de 2024 en uno de sus viajes a nuestro país. En conversación con LaRata volvió a su pasado y comenta que “esa última gira fallida que tuve por Chile. Antes de que pasara todo eso, antes de emprender vuelo, me acuerdo de haber subido una historia como Fármacos (a Instagram), de que iba a Chile y estaba con disponibilidad para poder trabajar alguna producción y Nico me escribió así de manera súper clara y formal”. Desde ese punto se formó una gran dupla durante dos largos años. Hoy son “partners de la música”.
“Lo siento casi como fuera un disco de Fármacos, con ese romanticismo lo viví. Fue un proceso súper intenso, muy bacán entre los dos, pasamos momentos difíciles, fáciles, bacanes, y fue toda una hueá con el Nico que para mí es como ‘volvamos a trabajar'”, confiesa el productor que trabajó de forma presencial, pero mayoritariamente a distancia con la banda, que hoy está formada por Nicolás, Alexis Pinilla y Paula Céspedes.
Si la escuela en producción musical de Diego Ridolfi fue Cristian Heyne, para Nicolás fue Ridolfi. “Sentí que trabajar con él fue un magíster de música”, confiesa Nicolás, nombrándolo también “poderoso del indie”.
Conversamos con Nicolás Silva, compositor principal y vocalista de St. Mängata y el productor del trabajo, Diego Ridolfi para conocer el proceso detrás de “Re-Cordis”. Te invitamos a escucharlo mientras lees esta publicación canción por canción.
Eco
N: Fue una canción que Diego intervino una vez estaba creada (…) y él dijo “ya, bueno, está potente, pero vamos a meterle unos bajos más poderosos“. Eso ayudó a levantar mucho la estética. El tema lo hice pensando mucho en Boy Harsher. Me acuerdo que salí a carretear con unos amigos y en esa fiesta estaban escuchando Boy Harsher, y dije, “oh, está bacán esta hueá” y me quedé pegado varios días y de ahí salió.
Al hacer las letras tenía en mente una parálisis del sueño. Cuando tú intentas dormir y no puedes, y empiezas a dar vueltas en la cama en la noche. Es como un “¿cuándo me voy a quedar dormido?”. De ahí viene la parte en la que canta Pau que dice “un eco de paz, ¿cuándo llegará?”.
D: En la sonoridad me dediqué más solamente a meter arreglos, a potenciar (…) a refinar esta canción electrónica basada en texturas.
POV
D: El Nico estaba haciendo completos (vegetarianos), estábamos en un break en su depa (…) me acuerdo que yo estaba en el compu y empecé a armar un loop no más y de ahí nos quedamos hueveando. Al tiempo después, me muestra una prueba de voz con melodía, letra y todo, y yo dije “hueón, está increíble, yo no hubiera llegado a eso”. De ahí se empezó a producir. Esa canción es la que tuvo mayores evoluciones estéticas (…) en un momento había más guitarra y al final dejé sonando mucho más sintetizadores.
N: En cuanto a la letra, soy de Quintero y me vine a vivir a Santiago. Me pasó que un día llegué a mi casa a ver a mis papás (…) y no estaban, abrí la puerta y se habían llevado todo el living. No estaba el sillón ni los cuadros. Miré la casa y dije “esta casa ya no es como como cuando yo vivía acá, cambió y no va a volver a ser igual”.
Me dio tristeza y una nostalgia fuerte. Seguí avanzando haciendo mis cosas, pero cuando me senté a escribir salió eso de “si mi casa no la volviese a reconocer ¿quién seré?”, porque justo me situé en ese momento de no encontrarme con la casa que yo conocía antes y eso lo extrapolo a que ya nada es como antes.
Atrapado en el Sol
D: Yo me traje la voz del Nico y una guitarra acústica con ya cierta velocidad que él tenía en un demo. Pero yo me acuerdo que me lo mostró, lo escuché en su momento, y cuando llegué a Chile, en la primera etapa de trabajo cuando quise escucharlo más, algo que le propuse al Nico fue vengamos para tener una desnudez estética por así decirlo y ver hacia dónde apuntar.
N: Esta es una de las canciones que el Diego produjo casi en su totalidad. Hay guitarras de Diego, también los samples los eligió y fue una cuestión muy crafteada a detalle por él. Se mantuvo sí la esencia de la música original pero producida bajo la visión del Diego que es más futurista (…) y yo grabé una voz acá en Santiago y otra en Isla Negra. Ahí tenía vista de la playa.
Quería una letra un poco más juguetona (…) y una canción que fuera popera (…) pero no es una canción luminosa, es oscura y la máscara que está en el canvas de Spotify lleva como 150 años en mi familia. Tienen dos: una de luna y una de sol. Esas máscaras son el terror (…) y tienen un peso importante.
Re-Cordis
N: Esa estuvo presente más o menos desde la época de “Atrapado en el Sol”. En marzo de 2025 ya la tenía armada. La parte del medio donde empieza a distorsionarse mucho y después entra el drum and bass, a mí me encantaba. Es más, yo solicité que esa parte quedara exactamente igual que en el demo (…) el Diego la tomó y empezó a trabajar en nuevos sonidos de batería, nuevos sonidos de sintetizadores. Antes ese tema se llamaba “Cristal”.
La letra tiene que ver principalmente con mi forma de abordar los problemas o las conversaciones difíciles. Más o menos plantea hasta qué punto puedo llegar con el silencio hasta que llegue un colapso, y ese colapso es justamente la parte del quiebre con el drum and bass. Hay veces que prefiero mantener y dejar pasar algunos problemas. Esa es la temática principal del disco. Cómo se aborda es la forma más fuerte, me hacía todo el sentido que fuera la pieza principal del disco que llevara el nombre.
¿Callar?
N: Es un “ya no puedo, no sé muy bien. Si soy sincero, no sé muy bien cómo resolverlo, pero no puedo mantenerme callado”. Habla de empezar a pensar la posibilidad de tener un cambio de mente para poder abordar mejor las problemáticas que tengo. Si “Re-Cordis” es como “estoy chato de llevar esta onda”; Callar es “debería quizás pensar o empezar a pensar en poder cambiar esta forma de llevar las conversaciones”.
D: Ahí es donde más hice diseño sonoro (…) Me acuerdo que estéticamente estaba atrapado con Charli XCX, SOPHIE, hyperpop. Y también con el disco de Tainy en la versión instrumental. Disfruté mucho cómo construía todo lo que hizo en ese disco (…) De ahí seguí y quise hacerlo lo más sintético posible. Todo lo que está desde ese momento al final donde hay una guitarra, eso está grabado, otras cosas son sampleadas, pero todo destruido, ultra procesado, hasta la voz.
N: Es el clímax sonoro. Se rescata lo mejor de la producción del Diego y también de la visión que tenía él en ese momento. El demo era muy guitarreado, tipo Ocean Alley, entonces Diego lo transformó completamente para poder llevarlo al sonido del disco.
Emmanuelle
N: Yo estaba con Alexis, y le dije amigo, quiero una canción que sea corta, precisa, popera, entretenida. Nada de cambios bruscos, ni nada de detalles, sino que vamos a lo que es una canción de indie pop. Nos centramos en sonidos del estilo de The Marías. Alexis grabó los bajos, luego voces y después Diego empezó a sumar en la producción sintetizadores.
La canción se hizo a fines del año pasado, un día antes de Navidad. Estaba en mi casa en Quintero. Entonces me encerré en una cabaña que tengo que era de mi abuela (…) y me tomaba un poco de la energía de mi abuelita que ya no estaba (…) y justo estaba escuchando una canción de Emmanuel, ‘Bella Señora’, así que así le puse. Después la pasamos a un nombre de mujer (Emmanuelle).
Es una decisión de conversar, por eso está el ‘quiero que me cuentes esta noche, todo lo que no ha funcionado, olvidemos todos los reproches’, porque es un llamado a la acción. Es frontal, directa y un desarrollo de todo lo que conversaba el disco. Es un “tirémonos de hocico”.
Mancha de Sangre
D: Me acuerdo que con Nico somos bastante devotos de The Weeknd, de algunos discos en especifico. Está muy inspirado en darle un nuevo aire a St. Mangata más electrónico. De hecho no hay guitarra.
N: Cuando Diego se fue de Chile, después de esa primera junta, yo me fui a Argentina. Hice varios shows y después cuando venía de vuelta en el avión, en la tarde, iba pasando por arriba de la cordillera. Estaba súper nevada. Tengo un video de ese momento, se me conectó el internet y justo me llegó el mensaje del Diego mandándome un demo De Mancha de Sangre. Me dice “revísalo y me cuentas qué tal”. Le puse play mirando la cordillera y quedé impresionado. Dije “esta weá está la raja, me gusta caleta”. De ahí seguimos avanzando.
Dos canciones claves para la sonoridad de esto fue “Moth to a Flame” de The Weeknd y “No One Dies From Love” de Tove Lo (…) Dentro de la literatura del disco, se entiende que la conversa que se dio en “Emmanuelle” no funcionó bien, terminó en algo negativo.
Puente
D: Puente es el momento más banda de todo el disco y me encanta que se haya logrado (…) Es la que va a abrir un nuevo proceso eventual de los chiquillos. Para mí consagra súper bien y me parece una muy buena canción de cierre.
N: Nace cuando estaba en un lugar con dos personas, dos chicas. Una le dijo a otra, equivocándose, le dijo Julio. Después le dijo “Julio me está pensando Julio, hablando de mí” (…) Me fui pensando en un hilo rojo. De ahí salió Puente que es un “te pienso de lejos”, un “acepto todo, hay un hilo que nos conecta pero no necesito verte, ni conversar contigo. no necesito nada”.
Se volvió como una canción súper tierna, y cuando llegó ese instante de ternura hablé con la Pau, le dije que viniera a mi casa e hiciéramos letras, porque tengo esta canción para ella. Creía que debía ser ella la que llevara el norte de la canción y que exalte esta ternura que estaba desde el principio (…) Canto una parte que hizo la Pau, y la Pau canta letras que hice yo (…) Diego la tomó y cuando la escuchó nos dijo que tenía que ser una canción que sonara grande. Por eso todos esos sintetizadores tan atmósfericos y que generan un ambiente que suena grande.