Lollapalooza Chile 2026 – Día 1: El retorno a la base

En Sudamérica el día de mala suerte es el martes 13. El viernes 13 es cosa de películas de terror gringas.

Pero superstición es superstición, y el calendario quiso que la primera jornada de Lollapalooza Chile cayera justo en esa fecha: un viernes 13. Por suerte, lo único realmente peligroso de la jornada fue el pogo que se vio materializado en varios momentos del día, desde el calor sofocante que nos recibió con Dracma, Cleaver y The Warning, hasta la intensa noche que vivimos con Deftones.

Pero primero, el reencuentro. Después de 7 años, Lollapalooza regresaba a su casa, el Parque O’Higgins. Tras una pandemia y cuatro ediciones en Cerrillos, la elipse y los alrededores del pulmón verde de Santiago Centro volvieron a llenarse de música, activaciones y distintas experiencias desde las 13:00 horas. 

Para los melómanos y quienes estuvieron en aquellas ediciones de dos días significó el retorno a la base: las sentadas sobre el pasto, encontrar el mejor lugar bajo un árbol o las caminatas hacia la Alameda tras una larga jornada de fiesta. En cambio, para una generación que forjó sus gustos músicales a punta del calor y las largas caminatas de Cerrillos, estar atentos al aforo en ambas cúpulas significó una nueva experiencia y forma de planificación.

Por Octavio Córdova (@octavio.cordoval)

Cuando el sol pegaba fuerte a eso de las 16:00 horas, el público se volcó hacia el sonido inconfundible de Gepe. El artista hizo un repaso por sus melodías más íntimas, como “Invierno” y “Bacán tu casa”, para luego dar paso a las bailables infaltables: “Hambre” y “Bomba Chaya”. El set también incluyó canciones que, a estas alturas, ya son míticas, como “Fruta y té”, encargada de encender los primeros bailes de una jornada donde la identidad local fue protagonista.

Uno de los golpes más potentes de la jornada llegó con los suecos de Viagra Boys, que tomaron el Alternative Stage con un show tan caótico como preciso. Al frente del desorden estaba su vocalista, Sebastian Murphy, un frontman tan carismático como impredecible, capaz de convertir el escenario en una mezcla de performance y provocación.

El grupo repasó buena parte de su discografía, incluyendo “A Man Made of Meat”, de su trabajo más reciente, junto a favoritos de etapas anteriores como “I Ain’t No Thief”, “Slow Learner” y “Research Chemicals”. Fue precisamente en esta última donde el público explotó: el pogo se armó y Murphy se lanzó sobre la multitud para surfear entre manos levantadas. No fue el único. El tecladista Elias Jungqvist también se sumó al crowd surfing, luciendo una camiseta del Club Deportivo Palestino.

Los suecos no se guardaron nada. Entre canciones, Murphy lanzó críticas al fascismo en distintas partes del mundo y dedicó un explícito “conchatumadre” al actual presidente de Chile, José Antonio Kast, desatando reacciones inmediatas entre el público.

Por Press LollaCL

 

En el Kidzapalooza tampoco se quedaron callados sobre el nuevo mandatario de nuestro país. 31 Minutos hizo de las suyas e hizo una cómica crítica sobre la sensación de delincuencia en “Señora, devuélvame la pelota o si no, no sé que haré”. Las icónicas canciones sonaron más fuerte en bocas de adultos que de los mismos niños. El stage estuvo a tope. Incluso hubo una pantalla para ver el show, ya que la cantidad de árboles no dejaba ver toda la escenografía. Probablemente esto se repita para el sábado en su segunda presentación.

De manera paralela, a las 18:00 horas, el Perry’s Stage —ubicado dentro de un Movistar Arena con una cancha casi llena— se encendió con la propuesta de Six Sex. Su set de 45 minutos fue una declaración de sexualidad y potencia que inició con una puesta en escena icónica: una bandera gay flameando ante ella y abanicos desplegados por doquier que marcaban el ritmo de un techno crudo y directo. Bajo la energía de un “sexo duro” y entre besos al aire, la artista desplegó una performance de flexibibilidad apoyada por visuales de alto nivel que potenciaron cada beat.

Por Press LollaCL

Cuando la tarde descendía lentamente, una figura femenina ascendía con fuerza al escenario Cenco Malls: Doechii. La cantante, que se hizo viral en 2021 gracias al trend de “Yucky Blucky Fruitcake”, demostró ayer que el “glow up” no es solo un término de redes sociales, sino una realidad salvaje e indómita.

Doechii habita el escenario y lo domina bajo sus propias reglas. Sin que se le mueva un pelo, transita con precisión del twerk al dip del vogue femme. Esa fluidez también se reflejó en su sonido; se mueve cómodamente entre el rap, pop e incluso el metal, que funciona inesperadamente como intro a su éxito más popular “Anxiety”. Giro disruptivo que confirma su versatilidad única.

Los canadienses de Men I Trust llegaban al Lollapalooza Chile tras presentarse el día anterior en el sideshow de Metrónomo. Tal vez por eso, o simplemente por la magnitud del festival, el grupo parecía genuinamente sorprendido al encontrarse con el Alternative Stage completamente colmado de público. Sin demasiada parafernalia y fieles a su estilo contenido, fueron recorriendo su repertorio entre agradecimientos discretos, con Jessy Caron y compañía conectando rápidamente con el ánimo del público chileno.

El set comenzó con el inconfundible sintetizador de “To Ease You”, que marcó el tono de una presentación suave pero hipnótica. Después llegaron canciones como “Oh Dove”, “Another Stone”, “Sugar” y “Tailwhip”, antes de desembocar en el esperado “Show Me How”. La calidez vocal de Jessy y el groove elegante que sostiene la banda terminaron envolviendo al público en una atmósfera íntima, casi suspendida, que contrastó con la intensidad de otros escenarios.

Por LollaCL Press

Quince años después de haber sido parte de la primera aventura de Lollapalooza Chile en 2011, Deftones volvió al Parque O’Higgins con el respaldo y energía de una banda que ya atravesó varias épocas. El grupo de Sacramento se instaló en el Banco de Chile Stage con el peso de la trayectoria, pero también con el impulso de Private Music, su más reciente álbum.

Cerca de las 21:00 apareció el riff de Be Quiet and Drive (Far Away), suficiente para activar una reacción inmediata entre el público. Frente al escenario convivían distintas generaciones, quienes crecieron con la banda en los años dos mil y nuevos fanáticos adolescentes que hoy hacen propia la emoción que transmite Deftones.

El set se apoyó con fuerza en su material más reciente, con pasajes de Ecdysis,Cut Hands y la intensaMy Mind Is a Mountain”, pero también hubo espacio para clásicos como Sextape. El tramo final elevó aún más la intensidad: Cherry Waves, My Own Summer (Shove It) y 7 Words cerraron el show con el público completamente entregado, coronando uno de los momentos más sólidos de la jornada.

A esa hora el parque ya estaba completamente encendido, con distintos escenarios activándose al mismo tiempo y preparando el terreno para los shows que seguirían dominando la noche. 

Por Octavio Córdova (@octavio.cordoval)

Más tarde sería el turno de Tom Morello, y presenciarlo en vivo siempre tiene algo de clase magistral. El histórico guitarrista desplegó su habitual arsenal de riffs, efectos y trucos imposibles que han convertido su forma de tocar en una marca registrada dentro del rock.

El set mezcló material de su etapa solista con guiños constantes a su banda más emblemática. Morello encadenó un medley con algunos de los riffs más reconocibles de Rage Against the Machine, pasando por “Bombtrack”, “Guerrilla Radio” y “Bulls on Parade”, antes de rematar con el clásico “Killing in the Name”, coreado con fuerza por el público.

Mientras Morello desataba riffs, el cielo del parque se iluminaba a lo lejos con los fuegos artificiales del show de Sabrina Carpenter.

Pasadas las 22:00 horas, el cierre en el escenario Cenco Malls prometía pirotecnia, y no solo en términos literales, sino personificada en un metro cincuenta de puro talento: Sabrina Carpenter. El espectáculo comenzó con una propuesta visual impecable que simulaba un noticiario de “SC News”, donde Sabrina saludó a Santiago desde las pantallas para dar paso a una escenografía gigantesca e inconfundible.

Acompañada por un cuerpo de baile y una estética de show televisivo, la artista transitó por sus éxitos más recientes y los de su álbum “Short n’ Sweet” como “Please Please Please” y “Don’t Smile”. Uno de los highlights fue el sorpresivo cruce con Horsegirl, quien horas antes se había presentando en el Perry’s Stage y que ahora estaba en el publico. Allí, Sabrina con su actitud dulce, pero picante, simuló un arresto para entonar “Juno”. Finalmente, el broche de oro llegó con “Espresso”, el hit que la catapultó a la fama mundial y que anoche cerró la jornada de ese escenario en lo más alto.

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