Leonora Tonini, siendo una artista del sur, decidió no centralizar su contenido, y eso lo dejó en claro en su listening party, importándolo de norte a sur.
Con la entrada marcada por un conejo inflable gigante, el cual recibió a los fanáticos junto a Ovyze (encargado de la producción del álbum), quien interactuó con ellos antes del show. Así es como se empezó a sentir la expectación de los “konejos” de Conce para conocer la exclusiva de este nuevo álbum.

¿”Kuina”, “Leonora”, “Konejo”?
No, esta vez fue “TONINI” quien recibió al público en el Teatro Lihuén, acompañada de Ovyze en el tablero. Porque “esto es un listening party,,, ridikulos”, es lo que expresó la artista en sus pantallas del escenario, dando el inicio a una experiencia sensorial que fusionó la música, danza y una estética visual única.
Aunque mantiene su estilo y carisma único, que viene creando desde el 2022, se percibió una transformación; con una puesta en escena que deslumbró a todos, Leonora compartió que se preparó intensamente para “BVMM”, tomando clases de canto y baile para ofrecer una experiencia más completa, y vaya que lo logró.

En el escenario del Lihuén, Kuina desplegó una puesta en escena que fusionó elegancia y rebeldía. Su vestido negro, que fluía en los aires gracias a las coreografías, evocaba la oscuridad introspectiva de su nuevo álbum, y se iluminaba bajo luces azules profundas, creando una atmósfera de melancolía y misterio.
Muy al contrario, las imágenes proyectadas que parecieran ser sacadas de una página de shitpost, reviven la percepción irreverente de la cantante que tenemos en mente, ya que mientras ella aborda en sus canciones temas como la autocrítica; podían mostrarse imágenes de conejos o anime, con las letras de las canciones en la fuente comic sans.

Los “Buenos Valores” se notan
Los valores se notan, y sus canciones ahora se adentran en territorios más profundos y personales, mostrando a una Kuina más profunda, crítica y rebelde que nunca. Letras que exploran la nostalgia de no poder ser como antes, el centralismo y la experiencia de ser una foránea en Santiago, reflejan una Leonora más vulnerable.
BVMM es una amalgama de géneros que van desde el pop y el jazz hasta el reggaetón y el funk brasileño, fusionados con una estética oscura y melancólica. La producción, a cargo de Ovyze, aporta una atmósfera envolvente que complementa las letras profundas y personales de Kuina.
