Snarky Puppy y una noche inolvidable para cerrar Tiny Fest Chile 2025

El primer domingo de septiembre fue el día elegido para dar cierre al Tiny Fest Chile 2025 en el Teatro La Cúpula, un evento que podemos definir como una experiencia sensorial y emocional, una pincelada multicolor de jazz que conectó a toda la audiencia.


Desde un singular enfoque instrumental entre la viola, el arpa y la electrónica, Valentina Maza, fue la encargada de dar inicio a la jornada musical, presentando un show envolvente en compañía de la bailarina y coreógrafa Daniella Santibáñez, logró fundir sonidos y movimiento en una propuesta introspectiva y a simple vista colaborativa, que iba más allá de lo musical. La interacción entre las composiciones y la danza generó un espacio íntimo y orgánico en el público, otorgando lo que podríamos llamar “experiencia integral”.


Con un sonido complejo pero capaz de fluir naturalmente, la jornada continuó con el show de Antonio Monasterio Ensamble, un sexteto de jazz fusión compacto y preciso, gracias al engranaje colectivo que los caracteriza a manera de interpretación.


Las intervenciones de Cristián Baltazar en la batería destacaron en cuanto a formación de ambientes se trata, logrando una profunda recepción de “En la pupila revienta el mar”, junto a los particulares aportes del saxofón a cargo de Claudio Rubio.



El gran cierre vino de la mano de Snarky Puppy, que ofreció un show vibrante y lleno de complicidad con el público. Desde el primer tema, la banda estableció un vínculo directo con la audiencia, rompiendo la típica barrera escenario–butaca. Michael League, con un estilo cercano se encargó de generar calidez dentro de esta atmósfera musical, interviniendo con humor y animando al público a participar en patrones rítmicos con las palmas. El espectáculo se transformó en una especie de jam con los asistentes.



Snarky Puppy desplegó su característico sonido híbrido: un jazz compuesto, pero al mismo tiempo experimental y emotivo. Zach Brock nos mostró texturas y capas en constante cambio, dialogando con su violín entre los sintetizadores y los teclados que dibujaban un groove imparable.
Cabe destacar la presentación especial de “Waves Upon Waves”, estreno que resultó ser la sorpresa que marcaría un momento de distensión.

Las interpretaciones significativas parecían no terminar cuando sobre el escenario se presentó como invitada Pascuala Ilabaca, para interpretar “Gracias a La Vida” junto a Michael League. Esta intervención resultó íntima, y profundamente conmovedora, demostrando en un acto simple la fuerza expresiva de la chilena.

La noche de cierre del festival fue un verdadero festín artístico, fue algo más que un recital y fue más allá de lo tradicional. Snarky Puppy se entregó totalmente a la calidez del público con algo más que un recital, fue un punto de reunión musical que dejó más que un recuerdo, la expectativa de volverse a reencontrar.

 

 

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