CRÓNICA | Lollapalooza Chile, día 2: Lecciones aprendidas, nuevos problemas

Foto: Matias Delacroix / LollapaloozaCL

Con el cuerpo algo más repuesto tras la maratónica jornada del viernes y el desagrado que causó la poca precaución en el caso de la movilización, lo del sábado sirvió para poner a prueba las medidas para llegar hasta el cierre del Lollapalooza lo más entero posible. Pero siempre hay sorpresas.

Soulfia, el combo antofagastino Soul de Lua y Tiro de Gracia fueron una grata bienvenida para las miles de personas que se animaron a llegar temprano para disfrutar del festival. Meritorio es el caso de la voz de “Pantera”, una artista que crece a paso firme con hits suficientes para lograr una buena convocatoria en el Lotus Stage.

Foto: Ramón EME

Mientras el público se repartía entre Rawayana, Slowkiss y Javiera & Los Imposibles (con un show dedicado a remozadas versiones de sus clásicos), muchos también apostaron por hacer las cosas con tiempo: alimentarse antes de que las filas se vuelvan insoportables (como ocurre a eso de las 6) y cargar la pulsera en las casetas Cashless, sin duda, uno de los “cachos” de esta versión.

Aunque el primer día contó con números de alta convocatoria como Foo Fighters y Martin Garrix, el Parque Bicentenario se vio más desbordado en esta segunda jornada con mayor cantidad de público, lo que quedó en evidencia en algunos desmayos y momentos de tensión debido a la gran cantidad de jóvenes que se agolparon en las rejas de los escenarios. Los llamados de atención se hicieron patentes en los shows de Pablo Chill-E, A$AP Rocky, Miley Cyrus y Cami, donde hasta una niña se perdió.

La masiva concurrencia supo adaptarse a cada uno de los ambientes que proponía el día: el nicho amante de las guitarras tuvo su cuota con las descargas potentes de Turnstile (con el bajista Franz Lyons luciendo la camiseta de Colo Colo) y el metalcore de A Day To Remember; los más adultos disfrutaron del set de Beto Cuevas, quien al fin debutó en el LollaCl con un show cargadito en hits (¡todos los clásicos de La Ley!) y la sofisticada electrónica de Rubio; ¿y los demás? en el Perry’s Stage, donde el trap manda.

Foto: Matias Delacroix / LollapaloozaCL

En este lugar, el más lejano para quienes ingresan al parque desde Av. Departamental, fue donde Ceaese demostró su buen momento con hits como “Damelo” (con Drefquila), “Luz” (con Poison Kid) y “Te Quiero Ver” (con Polimá Westcoast). Muy pocos quisieron moverse del lugar, para esperar la llegada de una deuda pendiente en el Lolla: Pablo Chill-E, una figura esencial del trap nacional que, si bien participó como invitado en la anterior edición del evento, esta vez pudo sentirse a sus anchas con un show que ameritaba un escenario más grande.

Con una performance que incluía a tres casetas con maniquíes y una, desde donde descendía el artista, el líder de los shishigang dividió en dos su show, con un inicio cargado al trap y contundentes rimas (con hits como “No nos pueden soportar” y “Hablamos mañana” con Bad Bunny desde el parlante), y luego la fiesta con “My Blood”, “Cu4tro”, “MONEYMAN”, “Big Cut”, “Flyte” y “ShiShi Gang”. ¿Razones de sobra para repetir su show en el Lolla Chicago? ¿Why not?.

Foto: Matias Delacroix / LollapaloozaCL

Entre medio, los momentos que sirvieron para dar que hablar en la prensa: la petición de matrimonio de dos asistentes (y de que Pablo sea padrino en la boda) y el cierre con supuestos PDI sacando a Chill-E del escenario cuando lanzaba sus mejores dardos a la prensa en “Jaguar”.

Después de esto la normalidad. O casi. Porque a los problemas del viernes, ahora se sumó algo poco inusual en un Lolla hasta ahora: el sonido de dos escenarios chocando. Pasó especialmente cuando Pedropiedra y MARINA se encontraron en los escenarios Lotus y Axe, instalados uno frente a otro, donde los atrasos llevaron a que el hombre de “Inteligencia dormida” comenzara un poco más tarde y tuviera que soportar como parte de su público cruzaba al frente para ver a la ex Marina and The Diamonds.

Foto: Matias Artigas / LollapaloozaCL

Incómodo, por decirlo menos, y más aún con una presentación potente como la de la galesa, con ganchos pop tremendos como “How to Be a Heartbreaker” y “Primadonna”, además de su hit latino: “Baby” (de Clean Bandit, con Luis Fonsi de feat fantasma).

Con el sol de media tarde, lo de Cami tuvo un toque especial. ¿Alguien realmente podía tener dudas de su show? Con un repertorio consolidado y una fanaticada firme, la artista porteña supo mostrarse cercana y no bajar el ritmo en poco menos de una hora con “La despedida”, “Pena negra, poca fe” y “Aquí estoy”, entre otras, validando de sobra su lugar como una de las pocas chilenas en contar con horario estelar en los escenarios centrales del festival.

Tras los bajos demoledores de A$SAP Rocky y la fiesta non-stop de Javiera Mena (aunque con momentos más chill-out), el turno de Miley Cyrus llegó casi al tiempo pactado. Junto a la euforia y la emoción que embargó al público por hora y media con un show ajustadísimo, las audiencias fuera del target también lo pudieron disfrutar con los covers que la joven estrella ha sabido apropiarse, como “Heart of Glass” (Blondie), “Where Is My Mind” (Pixies, incluía en “We Can’t Stop”) y “Jolene” (Dolly Parton). Rock y pop para todos los gustos.

Foto: Raúl Bravo

Además de generar momentos de intensidad, como cuando cantó la aún inédita balada “You”, Miley también conectó con sus fans al lucir los regalos que llegaban hacia el escenario y leyendo pancartas, con mensajes como “Miley wreck my balls” y “Fuck Nick Jonas”.

La dupleta más esperada al cierre: “Wrecking Ball” y “Party In The USA” dieron fin a un show que, a ratos, parecía una postal de Festival de Viña: tan cercano como lejano a vez, como ser parte de un show televisivo. ¿Será parte de la “magia” del espectáculo estadounidense? Al menos, esto sirvió para terminar todo a tiempo y poder llegar a casa de forma menos problemática que la primera jornada. En este sábado, algunas cosas funcionaron mejor, pero con nuevos inconvenientes, sumando más incertidumbre a esta décima edición del LollaCL.

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