Bloque Depresivo en el Teatro Cariola: Embriagados de amor

Esta semana fue la confirmación del curioso éxito de Bloque Depresivo, un proyecto que nació desde la más pura instancia de hacer música por el gusto mismo y que hasta ahora ha sabido valerse sin necesidad de seguir la rutina del sistema: hacer discos, promocionarlos y hacer todo un plan para su crecimiento.

Lo suyo ha sido sólo apostar con versiones geniales de un repertorio que está incrustado en la memoria popular chilena y darles un nuevo barniz. El público está de su lado gracias a los múltiples registros que hay a través de YouTube, que sirven de carta de muestra para lo que hacen.

Esta banda, comandada por Aldo ‘Macha’ Asenjo (La Floripondio, Chico Trujillo) junto a una banda escogida con pinzas, suele cerrar los años con conciertos en el Teatro Cariola pero el 2016 rompió todos sus records. Debido a su popularidad, el concierto anual se transformó en cinco fechas consecutivas en el mismo recinto.

LaRata.cl estuvo en el concierto del pasado jueves 15 de diciembre, una de las fechas más discutidas entre los fanáticos en las redes sociales.

Para muchos, el Bloque Depresivo tiene que ir acompañado de alcohol para vivir fielmente su ‘espíritu’. De este modo, apenas se entraba al Cariola se podía ver una extensa barra donde se podía encontrar vino, piscola y cervezas. Rápidamente, este sector se transformó en protagonista de la jornada, ya que mientras el show de Los Celestinos (teloneros de la jornada) se extendía por una hora y hacía más larga la espera para el público, la barra iba cada vez más agotando sus brebajes, y con eso, sus clientes cada vez más borrachos.

Además del repertorio muy apropiado de Los Celestinos, los intermedios eran acompañados con un DJ que pegaba clásicos AM de los ’70 en formato vinilo. Temas de Sandro, Los Ángeles Negro, Buddy Richard y Camilo Sesto encendieron el ánimo de muchos e hicieron más llevadera la espera que puso los nervios de punta para algunos. Si bien, la entrada anunciaba a las 20:00 horas el inicio del show, no fue hasta dos horas más tarde que el Macha y sus colegas se subieron al escenario.

Acá empezó el otro mundo bizarro: el Cariola se transformó en un viejo y rancio bar de Valparaíso, donde un público ya alcoholizado (y muy sudado por la poca ventilación del lugar) cantaba a gritos las canciones del Bloque. Desde el primer minuto, el Macha se encargó de disfrutar el momento, haciendo parar a la banda en dos canciones para que la gente cantara a capella, además de bailar por el escenario y sacudirse un rato entre la platea. Como consecuencia, aprovechándose o no del enfervorizado público, la voz de Chico Trujillo apenas cantó cinco o seis canciones, dejando a cargo al pianista Joselo de cantar las canciones, dedicándose sólo a aplaudir, bailar, y seguir bajando su botella de cerveza y su piscola, además de alejarse del escenario cada dos canciones.

Mientras algunos no prestaron atención a esto, quizás acostumbrados a su performance (como lo hace también con Chico Trujillo), otros sintieron que fue una falta de respeto que el cantante no se tomara en serio su rol. Para amortiguar el bajón, la aparición sorpresa de Joe Vasconcellos mejoró la noche, con emotivas versiones de “Te abracé en la noche” (de Fernando Cabrera), la tremenda “Ciudad traicionera” y una versión bolero de “Las seis” que descordinó algo a la audiencia.

Entre el karaoke, los vasos consumidos, la mala acústica y los paseos al baño, el show de Bloque Depresivo terminó durando una hora y 10 minutos, casi lo mismo que duró la presentación de los teloneros.

La disconformidad entre el público se hacía sentir a la salida y eso que fue la segunda de cinco fechas contínuas que concluyen hoy, domingo 18 de diciembre. Pero esa es  la cualidad especial del Bloque Depresivo, un colectivo que no sólo recupera la rica tradición de boleros que nos ha alimentado la música latina, sino también el hecho de estar embriagado de amor en un sucio bar, lo que se puede vivir de dos formas: como un mágico momento de melancolía o una triste noche de soledad en la que el ser humano solo “da jugo”.

Fotos por: Pedro Aceituno/Transistor

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