Deftones – Gore (2016): La densidad de la altura

Deftones, en este momento, es una de las bandas más importantes de lo que llevamos de siglo. Supieron sacudirse la etiqueta de un metal para demostrar que eran más que una banda producida por su contexto. Chino Moreno y su gente han ido llevando poco a poco una evolución consistente, sin discos realmente malos. Desde ese axial White Pony (2000), pasando por el sufrido proceso entre Eros (2009), Diamond Eyes (2010) y Koi No Yokan (2012), por el accidente, coma y posterior muerte de Chi Cheng, bajista de la banda; los de Sacramento nos han transportado por una variedad de actitudes y sonidos diversos.

Gore, su última placa, no es la excepción. Este es un disco armado por capas, donde en algunas encontraremos a esos Deftones más jóvenes de principios de los 2000s y en otras, hallaremos la maduración y visión de los últimos años. Por ello, es un disco algo complejo de escuchar, lleno de sonidos que pueden parecer contradicciones pero que a lo largo que va avanzando la obra, nos da a entender su complementariedad.

La banda definitivamente hizo un trabajo minucioso, de hormiga obrera en este último trabajo. El sonido es sólido y la post-producción surtió efectos más que positivos. La mezcla perfecta entre sofisticación compositiva e ira poética.

La densidad de las guitarras, el impecable trabajo con los sampleos y teclados, las voces gritadas, aulladas, susurradas; nos llevan a otros horizontes, a cumbres inexploradas. Ciertamente es un disco complejo, lleno de detalles y matices, desplegándose tracks como el crudo Acid Hologram, la laberíntica Geometric Headdress y la potente Rubicon. Es un disco para escuchar diez veces y encontrarle un acorde, un arreglo, un tono vocal, una nota nueva.

Deftones es progreso. Avance de ellos mismos, un ferrocarril que siempre tiene nuevas líneas férreas, recién construidas. Pero este tren no sigue sin objetivo aparente. En cada estación recibe nuevos pasajeros, nuevos colores, nuevas mercancías. Cada disco que lanzan es una primicia, un aullido renovado que el mundo debe escuchar.

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