Lollapalooza Chile 2026 – Día 3: el cierre de un reencuentro a todo color

Comenzaba la última jornada de Lollapalooza Chile. El domingo avanzaba con calma en el Parque O’Higgins. Público entrando de a poco, los primeros recorridos entre escenarios y la sensación de un día que, en el papel, parecía más tranquilo que el anterior.

Pero cerca de las 13:30 empezó a circular la información: había retrasos. El Alternative Stage y el Perry’s Stage movieron piezas dentro de la programación. Algunos shows cambiaron de horario, otros intercambiaron su posición en la parrilla.

Así, el último día del festival tuvo que ir encontrando su ritmo sobre la marcha, mientras público y artistas se adaptaban a un itinerario que se rearmaba en tiempo real.

Tras las modificaciones, cerca de las 15 horas los nacionales Hesse Kassel abrían los fuegos en el Alternative Stage. A pesar de las modificiaciones, una de las bandas revelación del rock nacional el último tiempo se instaló bien acompañada de un público que supo soportar las altas temperaturas. Con un repaso a “La Brea”, en medio de los mosh, entregaron un mensaje contra los haters a propósito de lo que vivió Candelabro un día antes marcaron su presentación,. Ambas bandas, junto a Anttonias, que representan una nueva generación en la música, han estado recibiendo hostilidad desmezurada en redes sociales por parte de grupos que defienden “ideas de libertad”, y otros que son derechamente trolls. Ladren Sancho, que vamos pasando.

En paralelo, el Cenco Malls stage no sufría modificaciones, recibiendo a Cristóbal Briceño junto al grupo Crisis. La agrupación suma dos ex Ases Falsos como Daniel “Chimbe” De la Fuente y Francisco “Flaco” Rojas, y sus dos manos derechas en producción: Diego Peralta, mente de “Doler Crece” y “Aurora” en el bajo y Pablo Celis, quien trabajó en “El Afuerino”. Cumpliendo su rol de entretenedor, Briceño hizo un repaso por su material solista, regalando además un cover de Chayanne, a quien abrió hace un mes en Viña del Mar, y el esperado “Tren a Limache”, que se viralizó con fuerza hace un año.

Luego, sería del debut de Anttonias, la agrupación chilena que hace unos meses lanzó su disco homónimo y que, desde entonces, han tenido un meteórico ascenso. Con una armoniosa voz y energía electrizante, el conjunto integrado por Antonia Holzapfel, Diego y Felipe Sanzana, Oscar Concha y Agustín Plaza demostraron todos sus atributos a un público con el cual conectaron desde el primer minuto y que esperaban ávidos su presentación en Lollapalooza. “Mariposas”, dedicada a las personas que luchan contra el fascismo, y “Atado a tu sentimiento” fueron canciones que encendieron a los presentes y que corroboran que este camino recién está comenzando para una banda que ya promete.  

El Lotus Stage se preparaba para el dulce shoegaze de Niebla Niebla. El cuarto concierto de la banda conformada por Trinidad Riveros (Princesa Alba), y los productores Kogarashi y Mucho Sueño debutaron en Lollapalooza Chile a las 16:15 con ensoñadoras y etéreas canciones de su único EP “Cuando te sueño”. Un show donde el público se dejó llevar por luminosos sintetizadores y guitarras. “Imperfecta” y “Óleo” (cover de Sien), sus más recientes tracks crearon una atmósfera llena de emociones que se transformaron luego en baile con la reversión de “Los Adolescentes” de Dënver en donde invitaron a Mariana Montenegro y “NIEBLA NIEBLA”, que dio un cierre electropop a la presentación.

Pese al calor, el Cenco Malls se transformó en una verdadera fiesta con la salida de Bandalos Chinos al entonar, precisamente, el single que lleva ese nombre. Con el histrionismo y la buena onda que los caracteriza, la agrupación argentina repasó sus éxitos más festivaleros ante una cantidad ya importante de público; desde las más movidas como “Vámonos De Viaje” y “El Ritmo”, hasta la melancolía de “Demasiado”. Esa misma soltura permitió que el despliegue de su vocalista, el Shy, no se quedara solo sobre las tablas: bajó del escenario para interactuar directamente con los asistentes desde todos los ángulos, rompiendo cualquier distancia con el público.

Como un golpe refrescante de género urbano, “El combito” comenzó a sonar en el Movistar Arena para presentar al cumpleañero de la jornada: Facebrooklyn. El cantante -de ahora 23 años- se mostró visiblemente emocionado por la convocatoria, transformando esa energía en una fiesta colectiva al invitar a varios de sus camaradas, entre quienes destacaron DrefQuila y Young Cister. Punto y aparte se lleva la entrada de Easykid, con la que el público se agolpó para corear a todo pulmón y de forma seguida “Zundada de fondo” y “NADIE TEKITA”.

Uno de los puntos álgidos de la jornada llegó con Marina, quien volvió a reencontrarse con su fanaticada local que la esperaba con fervor bajo el sol y el calor santiaguino. Con una estética ligada a los cómics y a los superhéroes, la cantante británica brilló desplegando lo mejor de su repertorio bajo la atenta mirada de los presentes, quienes cantaban cada una de las estrofas. Hits como “Bubblegum Bitch”, “Man’s World” y “Primadonna” fueron coreados a todo volumen en el parque, remarcando que el amor que tiene Chile por esta “heroína” está muy lejos de terminar.  

Para muchos, la gran revelación de la jornada llegó en clave “Diet Pepsi”. Con este icónico y viral single como bandera, Addison Rae desplegó una performance inigualable sobre el escenario: entre tacones y lencería, se movió con destreza de gimnasta, evocando la energía Circus de Britney Spears. Con momentos altos gracias a canciones como “Aquamarine”, Addison dejó en claro que su transición de estrella de TikTok a figura relevante del pop es ya una realidad.

En un día donde las estrellas pop del momento tenían el protagonismo, la llegada de 2 Minutos a Lollapalooza se sintió casi como un pequeño acto de rebeldía. La banda argentina, emblema del punk barrial latinoamericano, aterrizó con su habitual mezcla de himnos cerveceros, bronca de esquina y honestidad. La escena tenía algo de ironía. Ver a un grupo tan frontal en uno de los festivales más pulcros y globalizados del continente.

El Alternative Stage se llenó de pogo, aunque la jornada no ofrecía muchas propuestas cercanas al punk rock, el público respondió con ganas. Entre saltos, mochilas al hombro y vendedores que también se sumaban al desorden, fueron apareciendo clásicos como “El Mejor Recuerdo”, “Canción de Amor” y “Ya No Sos Igual”, cantados a todo pulmón por un público que convirtió el sector en una pequeña trinchera punk dentro del festival.

Sin embargo, la cuota sentimental llegó a Lollapalooza de la mano de Lewis Capaldi. El escocés hizo su debut en tierras chilenas con un show que evocó todo tipo de emociones y con una cercanía que, en varios pasajes, olvidaba la gran cantidad de público que se agolpó a verlo en el Cenco Mall Stage. Canciones como “Before You Go” y “Someone You Loved” se convirtieron en un coro masivo, emocionando al público y también al artista que prometió volver lo más pronto posible al país. 

Ante un Perry’s Stage nutrido y con una vibra íntima, se presentó por segunda vez en Lollapalooza, Akriila. La protagonista nacional del domingo prefirió convertir su show en un espacio colectivo, compartiendo escena con su productor Heartgaze —quien venía de acompañar a Facebrooklyn momentos antes—. Este último también se sumó para acompañarla en el piano y coros, logrando no sólo una atmósfera musical entrañable, sino de amistad profunda y admiración mutua. A esta calidez se unieron Princesa Alba e Iza TKM, reforzando las armonías en varios pasajes del set.  Dejando en evidencia que canciones como “lunes feriadooOoOO” o “sola” suenan mejor en compañía. 

La situación de Quilapayún en Lollapalooza Chile no era sencilla. Su show chocaba con el fenómeno urbano/alternativo, Akriila, y también con el esperado regreso de Skrillex, en un día donde el cartel apuntaba claramente hacia un público más joven.

Aun así, los estandartes de la Nueva Canción Chilena lograron llenar el Lotus Stage (La Cúpula) y repasar buena parte de su repertorio. Pero el momento cúlmine de la presentación llegó cuando invitaron al escenario a Los Bunkers. Juntos interpretaron “La Exiliada del Sur”, el cruce de “La Muralla” con “Another Brick in the Wall” y el inevitable “El Pueblo Unido Jamás Será Vencido”.

Un instante de emoción que atravesó al público presente, a quienes disfrutan de nuestro folclore, de nuestra música y también de nuestra historia. Un momento que, sin duda, quedará escrito en los libros de Lollapalooza Chile.

10 años tuvieron que pasar para que volviera uno de los DJs más legendarios que ha pisado el festival. Sonny Moore, más conocido como Skrillex, armó una fiesta de inicio a fin en el Banco de Chile Stage. Nadie se perdería este retorno del rey del dubstep. Con un set versátil, mezcló diversos tracks de toda su trayectoria. Sus beats entusiasmaron tanto al público, y entre saltos y saltos, se tuvo que frenar por una persona aplastada en las primeras filas. Sonny, con su español pidió calma con un “tranquilou, shhh, shhh”. Una pausa de aproximadamente 5 minutos.

Sus mixes iban desde clásicos como “Bangarang”, “Summit”, “Kill Everybody”, “Kyoto”, “Scary Monsters and Nice Sprites”, su remix de “Cinema” y de “Levels” de Avicii, “Where Are Ü Now”, “Try It Out” y canciones de su último disco como “Voltage”, “Zeet Noise” y “San Diego VIP”. El icónico logo iluminaba el escenario de rojo, pasando por verde, e incluso de los colores de la bandera del movimiento rastafari cuando sonó “Make It Bun Dem”. Una hora y media llena de lasers, luces y nostalgia, porque ser fan de Skrillex no es solo una etapa que quedó en los 2010s.

La encargada de cerrar la decimocuarta edición de Lollapalooza Chile en su retorno al Parque O’Higgins fue Chappell Roan. La artista independiente, transformada en superestrella global tras el lanzamiento de su álbum “The Rise and Fall of a Midwest Princess” en 2023, debutó en Chile ante una multitud de más de 80 mil personas en el Cenco Malls Stage.

Con una fanaticada devota que coreó himnos como “Good Luck, Babe!”, “HOT TO GO!” y “Pink Pony Club”, Chappell no solo desplegó su propuesta dark pop de tintes ochenteros, sino que consolidó uno de los puntos más altos y vibrantes del festival al representar a la cultura drag y a la comunidad LGBTQ+. Esto quedó de manifiesto con una banda conformada íntegramente por mujeres y una puesta en escena impresionante, donde un castillo y visuales de dragones enmarcaban sus pomposos vestuarios. Todo fue calculado con precisión teatral: así como Sabrina Carpenter selló la primera noche, Chappell hizo lo propio desde una estética girly pero disruptiva, inspirada en el camp, el burlesque y figuras como Dolly Parton.

 

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