En medio de un mini revival que nos ha llenado la agenda en estos meses de 2026 (con shows aniversario de Alex Anwadter y Javiera Mena o los regresos de Casino y Astro), uno de los que se sumó al mapa fue el de Primavera de Praga, una banda que siempre ha gozado el título de “banda de culto”, que en su momento de mayor auge tuvo notoria presencia, pero que le faltó cumplir ciertos hitos.
Una de esas misiones pendientes es la de un gran show en un teatro, como lo será este próximo sábado 7 de noviembre en La Cúpula (entradas en Puntoticket). Un show que promete no solo ser un reencuentro, sino también el inicio de una nueva etapa, gracias a las ideas que ya están fluyendo en los ensayos de este concierto.
La primera muestra de este reinicio es “Girasol”, una luminosa canción que sintetiza muy bien el sonido y la identidad del grupo: armonías fuertes, un sonido pulcro y potente con destellos psicodélicos. ¿Cómo surge este tema y todo este plan de reunión? Conversamos con su líder y vocalista, Leo Saavedra, sobre todo esto y más.

Ha sido una bonita sorpresa que este regreso ya tenga un primer single, “Girasol”, que salió en plataformas. ¿Están grabando más cosas?
Leo Saavedra: Igual estuvimos grabando algo más, pero por ahora tenemos esta canción y la vamos a tocar en el show, obviamente, y parece que vamos a estrenar otra.
Empezó a pasar todo esto de la reunión y se dieron otras cosas de manera natural. Se dio todo esto de hacer el show este año y ahí empezó a fluir un poco el tema de la composición, no estaba componiendo tanto como antes. Había pensado hacer un disco solista y empezaron a salir más canciones direccionadas a Primavera de Praga, que tienen esa vibra. De hecho, ya tengo varias más. Eso me dice está bueno volver a tocar y que fluye.
La letra de Girasol ¿de dónde surge?
Leo: Me pasa que letras de Primavera de Praga surgen muy del subconsciente. Ahora que ya no soy tan joven, he aprendido a leer un poco más ese subconsciente. Me hablan de cosas que he aprendido o de dejar atrás ciertas cosas del pasado, de no culpar tanto a nadie ni a mí, ¿cachái? Y creo que hablo por todos de la banda, en la que los he visto en este reencuentro, somos todos de una edad muy parecida, así que creo que nos representa harto y es positiva la letra. Tiene la vibra de que ha pasado agua bajo el puente y que ahora el espíritu está más tranquilo.
Hablemos de la reunión. ¿En qué momento dijeron: “juntemonos a hacer algo grande”?
Leo: Lo primero fue una idea mía de hacer algo para los 20 años del disco homónimo, que es el más importante (editado el 2007). A través del tiempo, hubo gente que nunca lo pudo comprar porque no se hicieron más copias, entonces era hacer un concierto, una reedición en CD o en vinilo. Se lo planteé a los cabros y hubo buena onda. No habían agarrado tanto al principio, pero ahí quedó la idea. En eso me hablaron otros mánagers y productores diciendo: “Oye, si vuelven, trabajemos juntos”. Nosotros no pescábamos tanto porque estábamos cada uno en la nuestra. La gente siempre nos pedía que volviéramos, e incluso hubo invitaciones de festivales, pero no estábamos interesados.
Empezó a repetirse mucho esto, sumado a la idea de celebrar el disco, y aparece Fucho (Cornejo) de Mojo (agencia de Booking y Managment), que le gusta mucho el grupo y lo abordó de manera más incisivamente, con un plan y todo. Y todos engancharon, les tincó. Nos gusta tocar nuestra música, en realidad. Esta banda nunca ha sido verdaderamente un negocio para alguien, entonces la vuelta es como súper genuina, lo musical siempre nos movió.
Este plan, ¿incluye grabar un nuevo disco o sacar singles esporádicamente?
Leo: Eso no sé si está tan definido, porque tenemos la grabación de otro tema y siempre viene a la cabeza la idea de que, si esto anda bien y nos embalamos con nuestra conexión de amigos y de música, ¿por qué no podría salir un álbum?.
A mí me gustaría, igual. Siempre pienso en ese formato por una cosa generacional, como el disco de una, y los cabros yo creo que también, asi que es muy probable.

Después de su último disco (La vida, el cielo, el mundo, el infierno), ¿ustedes planearon sacar otro álbum y quedó a medias, no?
Leo: La vida, el cielo… fue el último disco, y en esa época empezamos a hacer demos de un quinto álbum en esa época. Hay un CD por ahí con unos 10 temas nuevos que quedaron ahí porque después nos disolvimos. Yo extraje un par de temas que tiré en algunos discos solistas míos, los remodelé. Había un tema en esos demos que quedó para Miles de Aves, que se llama “Reset”. Así que ahora, seguramente, si vamos a compilar canciones para hacer un álbum, la idea es que sean todas nuevas, y quizás un par de esos demos de la época que nos gustaban harto. En ese demo estaba “Los Ángeles”, que es un tema que sacamos solo antes de la despedida.
¿Cuál será la formación de Primavera de Praga para este regreso 2026?
Leo: La misma que quedó al final de la última etapa: Boris, Dani, Frito y yo. Carlos, el guitarrista, había salido del grupo el 2012. Creo que es bueno destacar que la banda siempre fue con dos guitarras, y ahora Diego Peralta estará haciendo esa otra guitarra. De hecho, él grabó las guitarras principales de “Girasol”, y va a estar tocando con nosotros.
El hito de todo esto es que el show de regreso es en el Teatro La Cúpula. ¿Ustedes habían hecho un show solos así antes?
Leo: No, yo creo que es súper ambicioso lo que está pasando. Lo más grande que habíamos hecho solos fue en el Club Chocolate. Así que esto es un súper salto y confiamos en la gente que tanto nos pedía. Esperamos que compren su entrada y que lo pasemos bacán. Es un desafío grande para nosotros, obvio.
De los shows que recuerdas de otras épocas, ¿cuáles fueron los más masivos que vivió Primavera de Praga?
Leo: En cuanto a masividad, fueron shows de festivales o tocatas con varias bandas. Tocamos en cosas bien grandes en Concepción, cosas multitudinarias tipo REC cuando todavía no existía. Creo que era Movistar Música, en el Parque Ecuador. Y la tocata más bacán que recuerdo fue en el Suractivo, en Concepción, un show donde también tocaba Lucybell. Era un galpón gigante con unas 5.000 personas y me acuerdo que estaba todo pasando con ese disco y ver a miles cantando y saltando. Fue la tocata más bacán en cuanto a interacción y feedback con el público. Se me quedó muy grabada.