Solución Violeta: La fórmula secreta del puerto

Fueron una de las últimas bandas en subirse al bus de Perry Farrell, y lo harán representando a Valparaíso y Escuelas de Rock. Se trata de Solución Violeta, una de las prometedoras bandas porteñas que a punta de un sonido indie, mezclado con arrebatos psicodélicos y surf rock, han podido ganarse un nombre en la escena nacional, tras el lanzamiento de su primer LP ‘Casa Yori‘. Conversamos con Kevin Lloyd (voz), también se unió al final Juan Taibo (guitarra y voz), en la semana previa a su presentación en Lollapalooza Chile, donde tocarán el domingo 18 a las 12:30 hrs en el Lotus Stage.

¿Cómo surge Solución Violeta?

Nos conocimos a finales del 2013 y compartimos en otro tipo de proyectos. Juanito Taibo (guitarra) con Eduardo Zumelzu (bajo), se conocían del colegio. Se metieron a estudiar diseño, donde se salieron como el primer semestre, se pusieron a trabajar y empezaron a hacer canciones. De ahí nos conocimos en una tocata, yo tocaba batería en esa época, estaba terminando de estudiar y me ofrecían pega en bandas tributo (esa vez fui batero para un tributo a The Strokes) y justo ahí los chiquillos. Se llamaba Ilbaffel en ese tiempo, y como que enganchamos caleta. Me interesaba caleta ver bandas en vivo, y siempre fui como busquilla de música porque quería saber qué estaba haciendo ahora “la gente joven”. Así que me acerqué y les dije que eran la única banda que valía la pena ver, ahí agarramos harta buena onda. Les había salido una oportunidad para grabar en el DUOC, y su batero no podía y me preguntaron si me podía aprender los temas. Lo hice, hubo caleta de feeling, y me quedé con el cargo. Ahí estuvimos tocando con esa formación casi dos años, en presentaciones de mierda, en bares rancios. Los chiquillos estaban aprendiendo a tocar, incluso esa tocata había sido su primera tocata en un escenario, así que de verdad estaban recién partiendo.
Ahí empezamos a tocar y tocar. Terminé la U y empece a dedicarme a un proyecto aparte. Yo igual tocaba guitarra, cantaba entonces empecé a hacer mis canciones y registrarlas. Me obsesioné caleta con la mezcla. Me propuse grabar un EP y empecé a grabar todo en mi pieza.
Con la banda queríamos grabar un EP, también estaba trabajando con ellos a la par de eso, y cuando les mostré los temas fue como: “¿Oye y por qué no mejor no juntamos todo y hacemos un solo proyecto?”. Yo como que lo pensé y lo encontré la raja, porque eran mis canciones que las iba a cantar, más las canciones de Juan que iba a cantar él, era una cuestión bien colectiva.

¿Y de esa dualidad surge el nombre de la banda?

Sí, el nombre es como una mezcla química. Nos gusta el color, vivimos harto tiempo juntos, así que andábamos como re parecidos en esa época.

Hablemos de Casa Yori, ¿Por qué el nombre?

Habíamos decidido hacer todo nosotros. No contamos ni con un ingeniero de mezclas, ni con alguien que nos hiciera el Máster, logramos todo en una pieza, fue todo super casero, por eso el nombre de Casa Yori, porque justo a mitad de ese proceso decidimos irnos a vivir todos juntos, a una casa en subida Cumming, a mediados del 2016, y terminamos de grabar el disco ahí mismo. Yori porque fue por un error de cuando llego un técnico a ponernos internet a la casa. Le dijimos algo y se equivocó, terminó poniendo “Casa Yori”. Nos cagamos de la risa, al final queríamos reflejar que el disco se había hecho de una manera super casera. Por nosotros mismos, es la artesanía de la wea, el hacerlo tu mismo.

Han tenido un año meteórico tras el lanzamiento del álbum.

Así es, y además entramos a Escuelas de Rock por una postulación solamente. Terminamos de grabar el disco en octubre de 2016, y al siguiente mes queríamos tocarlo en vivo. Ahí llamé a un amigo de la universidad que toca batería, Sebastián Salgado (synths y voz) volvió a los teclados, y el 1 de enero del 2017 tocamos por primera vez. Fue maratónico, hubo meses durante el 2017 que tocamos todos los fines de semana. Esto concluyó con el Rockódromo para coronar el tremendo año.

Cuando nosotros estábamos tocando en ese festival, había gente de Lotus Producciones escuchando, y buscando una banda, porque les faltaba un cupo. Querían escoger una de las bandas de Escuelas de Rock para que tocaran en Lollapalooza. Ahí fue cuando nos llamaron a mediados de febrero, diciéndonos que habíamos quedado seleccionados para tocar en Lollapalooza, y que Lotus nos iba a llamar en los próximos días. Nos llamaron a la semana después, porque no querían que lo hiciéramos público antes del anuncio del horario.

¿Ahora con Lollapalooza sienten alguna presión?

Para Rockódromo sentíamos más presión porque era la primera vez que íbamos a estar en un escenario así grande, y no sabíamos a que nos enfrentábamos. Pero la experiencia de haber estado allí nos deja seguros para el Lollapalooza porque son características similares, escenario grande con sonidistas arriba del escenario, los tiempos y todo. Nos sentimos super cómodos en Rockódromo.
Vamos a lo que salga nomas. Nosotros nunca hemos ido a Santiago, este es nuestro debut allá. Hace mucho rato que decíamos que teníamos que ir, porque nuestra mayor audiencia en Spotify es de Santiago. Es como que tenemos que ir, pero no había salido la oportunidad, que ahora si se dio con el Lollapalooza.
Vamos a tocar un poquito menos, y un adelanto del EP que vamos a sacar a mediados de este año.

Pasando al tema de las influencias. Hay música setentera, psicodélica, esta el indie pop, mucho synth pop. ¿Cómo surgen esas influencias?

Todos venimos de escuelas diferentes. Maximiliano Valdés (batería) tocaba Bossa Nova, Juan es de la escuela del rock setentero y rock latino. The Beatles es el punto en común entre todos, nos gusta su manera de componer, y su música.
Entre mis influencias actuales el rock australiano, me acuerdo que cuando nos conocimos nos gustaba mucho un disco de Pond que se llama ‘Beard, Wives, Denim’. Ese disco lo grabaron en vivo en una sala, tenia todo un rollo con la sonoridad que nos gustaba caleta, era medio progresivo, medio garage ,algo psicodélico , creo que ese disco nos guió harto para donde queríamos mostrar la música en vivo ese momento, cuando nos conocimos.

De todos modos, tienen harto Garage Rock y Led Zepellin en ‘Hábito Animal’
La idea era que todas las canciones nacen como de un punto diferente. Quizás Hábito Animal tiene un ritmo surf, más rockero. Por otro lado, para ‘Tardes Muertas de Verano’ andábamos rayados con el vapor wave, en ‘Los Ecos Durmiendo en mis Sueños’ también, como que le bajamos el pitch a la batería para que sonara como “pt pu shh” como que todos los temas venían de diferentes partes.

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