Mejor Película Popular: ¿Es necesaria la nueva categoría en los Premios Oscar?

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, encargada de entregar los Premios Oscar a lo mejor del cine, ha anunciado una serie de modificaciones para sus próximas ediciones: la ceremonia de 2020 se realizará el 9 de febrero, una fecha bastante anticipada para lo que se acostumbraba; la planificación de una ceremonia “globalmente accesible” de solo tres horas de duración -batallando con las maratónicas transmisiones que se extienden entre entregas de estatuillas, presentaciones musicales y gags de los anfitriones- y el anuncio que ha levantado las voces: la creación de una nueva categoría, especialmente dedicada para las películas populares.

Desde la inclusión de nuevos miembros que aportaran a solucionar la falta de diversidad racial acusada a través de la campaña #OscarsSoWhite hasta la expulsión de Harvey Weinstein como gesto ante el rechazo de los acosos y abusos sexuales dentro de la industria, los cambios en la Academia en los últimos años habían obedecido a reaccionar ante los tiempos que corren. Sin embargo, con la creación de una categoría que premie a lo popular, se dirige al corazón y esencia de los premios que surgieron con el objetivo de premiar a lo mejor del cine, que no necesariamente significa sinónimo de popular.

Dos preguntas surgen ante una categoría que, si bien no se conocen mayores detalles, ya parece sacada de los premios People’s Choice: ¿Cómo medirá la Academia la popularidad de una película? y ¿Realmente es necesaria una categoría como esta?

En cuanto a los parámetros de popularidad, la desesperación por recuperar los tiempos de gloria y, especialmente, subir los números de las audiencias urge en la Academia, luego que su ceremonia 90º fuera la menos vista de su historia, bajando en un 19% el número de espectadores. Si bien se han premiado a blockbusters como Titanic, Gladiador y El Señor de los Anillos: El retorno del rey, esos tiempos han quedado atrás entre universos cinematográficos llenos de CGI y explosiones, que con suerte alcanzan a perderse entre las categorías técnicas y quedan lejos de categorías consideradas como las joyas de la corona.

Uno de los primeros cambios dirigidos a incluir la popularidad, no dejando de lado la calidad, ocurrió luego de la ceremonia de 2009, cuando tras ser un éxito en la taquilla y la crítica, The Dark Knight de Christopher Nolan no estuvo entre las cinco nominadas a Mejor Película. A partir del año siguiente, el último premio de la noche comenzaría a tener hasta diez películas nominadas, permitiendo que producciones como Up o Toy Story 3 se hicieran de uno de los rótulos más codiciados de la industria.

La idea no ha sido bien recibida entre los miembros de la Academia que han salido a hablar. Para el actor Rob Lowe “el negocio del cine murió hoy con el anuncio del Oscar a película ‘popular’“, mientras que la queja que más se repite es que, a pesar de que cada año se incluyen más y más miembros -paliando la ya mencionada falta de diversidad y también intentando superar la escasa equidad de género- no se les preguntó acerca de la decisión.

Todos los dardos apuntan a que la necesidad de “Mejor Película Popular” no es tal, que es un esfuerzo desesperado más de la Academia por intentar actualizarse y recuperar una plaza pérdida ante salas de cine repletas de superhéroes, explosiones y misiones que rayan en los excesos. Una categoría que no es mala ni dañina, pero que ya tiene su espacio en otras ceremonias realizadas por cadenas de televisión como los MTV Movie Awards o los ya mencionados People’s Choice.

Si la popularidad ya es premiada, con otros galardones y con la fidelidad de los espectadores que repletan las salas, tener un premio Oscar solo por ser popular más parece un premio de consuelo ante la angustia de uno de los grupos más selectos de la industria del cine.

Por lo pronto, quedamos a la espera conocer cómo la Academia definirá los parámetros para entregar su galardón a la popular. Si la anticipación y el hype fuera uno de ellos, pudo haber sido la segunda estatuilla para Suicide Squad, la única producción de esta era que enfrenta a universos cinematográficos del mundo de los cómics en llevarse una.

 

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