Levantado Polvo: El punto de encuentro entre autogestión, música y amigos

Quedan pocos días para que comience la segunda versión del Levantando Polvo, festival que tuvo su debut en marzo pasado y que, sin hacerse esperar más, nos invita este 8 y 9 de octubre a vibrar con 14 bandas de la escena del indie pop local y, por supuesto, a dar rienda suelta a los saltos -esta vez sin riesgo de derrumbe- en la fundación “Casa de los 10”.

Sebastián Silva y Eduardo Álvarez son los primeros organizadores del evento, dos amigos de la infancia que contaban con experiencias de organización social y comunitaria en el Club de fútbol Unión San Gil y el Centro Cultural Vive Guanaqueros , respectivamente, y que decidieron ser los facilitadores de una instancia más para la música en vivo, con un espíritu basado en la confianza y el trabajo colaborativo. Hoy los encargados son cuatro, ya que a la dupla se les unió Bill Poblete y José Torres, como resultado de las mismas redes tejidas en marzo.

La picá “El Manduca”, un espacio ubicado en el barrio Huemul (Franklin), llegó a la vida de Sebastián permitiéndoles contar con una sede en la cual organizar cosas. Con esta idea es que el 30 de enero -en pleno verano- ocurre el primer acercamiento con uno de los músicos durante “La tardecita en el sofá”: el tecladista de Patio Solar, Franco Perucca. Las cosas se fueron dando de manera natural y en menos de dos meses estaban haciendo el Levantando Polvo, que finalmente por motivos de “ruidos molestos” tuvo que cambiar de ubicación trasladándose así al barrio Concha y Toro.

ninos-del-cerro-levantando-polvo Niños del Cerro en el primer Levantando Polvo. Fotografía por Javiera Muñoz

Entre todas las bandas convocadas para la primera edición armaron el festival. Algunos como Gonzálo García (Planeta No) y Simón Campusano (Niños del Cerro) formaron parte de la comisión “sonido”. Camila Falcucci (Las Olas) se encargó del diseño, y así fueron todos aportando un poco desde sus experticias para dar vida a una fecha que estuvo llena de sorpresas, como sucedió con la aparición de Milton Mahan (Dënver) en la canción “Señorita” de los Planeta, en una colaboración a la que también se sumó Simón, regalándonos a todos los presentes un momento inolvidable.

Y si de momentos épicos estamos hablando, no se puede dejar de mencionar el cover de “Tiempos bajo el sol” (El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco) hacia el final de la tocata, en otro de los episodios más emocionantes de la jornada. Los gritos se unieron para decir que nos fumáramos todas las primaveras, como una clase de himno. Diferentes músicos de las bandas presentes en el festival tomaron sus instrumentos y se apoderaron de los micrófonos para ser parte de esto, algo muy usual en las tocatas de esta generación. El tema nos llegó a estrujar los corazones y probablemente de ahí muchos nos fuimos disfónicos. “Fue una catarsis conjunta, daba la impresión de que todos nos conocíamos, pero en verdad no era así”. recuerda Gonzalo García.

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La organización es clave

Uno de los desafíos al plantearse una segunda versión del festival es decidir qué queda y qué no. La autogestión como sello de este espacio es algo que continúa y no está en discusión, pues no hay intenciones de mejorar sonido y cosas por el estilo, entendiendo que esta no es la esencia del festival, ni pretende entrar en la competencia con otros eventos más grandes. Se asume que la única manera de permanecer en este nicho más punketa y subterráneo es funcionar de esta forma.

Durante las reuniones en “El Manduca”, tanto los organizadores como las bandas deciden casi a modo de asamblea sobre algunos temas del festival. La opinión de todos es igual de importante, y de esta misma forma, se decidió que la plata de las entradas del evento va íntegramente a todas las bandas (una vez pagados los costos), y que todas estas ganan lo mismo, destruyendo de paso la distinción entre “bandas chicas” y “bandas grandes” que habitualmente se hace en otros escenarios. Todo lo anterior hace que se respire un ambiente, por sobretodo, de buena onda y apañe colectivo.

El Levantando Polvo es una experiencia valiosa en sí misma, porque demuestra que las cosas se pueden hacer de una forma distinta, experiencia similar a la que se dio en instancias anteriores como el Ciclo Fisura, Pop Subterráneo y Santiago Popfest.

Seba Silva es majadero en hacer notar que, hoy en día, hay vías formales para hacer de esta modalidad de trabajo una realidad que no necesariamente tenga que ser pasajera, sino que se perpetúe en el tiempo, marcando ese camino como un norte fijo. Finalmente es un espacio de resistencia y a la vez un llamado a organizarse: “Juntar 14 bandas para que se pongan de acuerdo y paren un festival es un sueño, estas herramientas de alguna manera nos han permitido llevar ese sueño a la práctica y hacer que el festival quede como un espacio de lucha, de contestación, y de demostración de que las cosas se pueden hacer de otra manera”.

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Lo que se viene este fin de semana

Esta segunda patita de lo que será Levantando Polvo nos trae varias novedades. La decisión de hacer nuevamente el festival sin repetir ninguna de las bandas plantea una dificultad y un riesgo que los organizadores decidieron correr, ya que entienden que la escena va mucho más allá de Patio Solar, Niños del Cerro, Paracaidistas y E.C.S.D.L.Q.H.P.

Esta vez la parrilla está llena de novedades. Durante la primera jornada (sábado 8) podremos ver a bandas con producciones recién salidas del horno: los Siempre Llueve al Atardecer, con su EP lanzado hace un mes a través del Sello Piloto; Medio Hermano viene con “Lucha Libre”, su primer LP bajo el brazo; y para terminar este día, los encargados son los Amarga Marga, grupo que en mayo nos presentó “Mi Arma Blanca”, entre otros artistas.

Para la segunda jornada veremos al recién llegado de Lima Pop Fest, Armisticio, quién nos tiene a la espera latente de su disco “Espiral”. Además la noche se dará por terminada después de escuchar a Dolorio & Los Tunantes, quienes tras un tiempo sin tocar están volviendo con todo a las pistas.

Si en marzo disfrutamos de escuchar a Las Olas (Noispop) seguido por Planeta No, como lo más disímil del evento, este domingo se podrá pasar de los sonidos más crudos y el mosh de los Ninjas Mutantes Adolescentes, inmediatamente a las melodías atrapantes del músico que dará el cierre definitivo del festival, Maifersoni.

Y como si todo lo mencionado no fuese suficiente para no quedarse fuera, también se avizoran sorpresas desde el mundo del diseño, porque esta vez Camila Falcucci (Las Olas) y el Chai (Urban Monk) se unen para crear algunas sorpresas desde sus artes que deberían nacer durante el festival.

Finalmente, y para los que se preguntaban qué proyecciones hay de este festival, podemos adelantar que son y serán siempre inciertas. Según sus propios organizadores el Levantando Polvo nace y muere, no se quiere perpetuar nada y cada festival que se haga será uno nuevo: “Si tu pisas fuerte tres veces se va a levantar polvo, ahí va a quedar y luego va a desaparecer, no es la huella del zapato que pegó al suelo, es el polvo que de ahí se levanta”, apunta de lleno Sebastián Silva. Todos y todas invitados a levantar polvo este fin de semana que, como ya advertí, puede -o no- ser el último.

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