GYT regresa a Chile: Así recordaron su paso por Viña y cómo grabaron su debut con Charly García

“Estamos haciendo una gira que empezamos el año pasado”, comenta entusiasmado Pablo Guyot, guitarrista argentino y dueño de algunos de los riffs más imitados con las manos cuando llega el momento del mix de rock latino en cualquier fiesta. En medio de su relato, un reparador de calefont se oye gritando cerca. “¿Esto es escrito, no? Ahí tenés para comentarlo”, dice sin aguantar la risa.

En medio de esa simpleza, Pablo, junto a su amigo y compañero de largas batallas, el bajista y vocalista Alfredo Toth, se toman un rato para recordar y comentar historias con La Rata. La excusa es su segunda visita a Chile en menos de un año, lo que habla del éxito que aún arrastran las canciones de su banda, GIT, en estos lados.

Ahora, reformados como GYT (Guyot y Toth, respectivamente), tocarán en Santiago el próximo domingo 13 de diciembre, como parte del cartel del Santiago Rocks (entradas vía Puntoticket). Luego de unos días de descanso, harán un show más extenso en el Gran Arena Monticello, el viernes 18 de diciembre (entradas vía Ticketmaster).

Como previa a esta visita, conversamos con estos dos emblemas del rock argentino sobre sus viajes a Chile, el Santiago Rocks y sobre qué pasó en esos días que grabaron su álbum debut en una cosmopolita Ibiza de mediados de los 80.

¿Cómo estuvo ese show en el Caupolicán en mayo pasado?

Pablo Guyot: ¡Espectacular!

Alfredo Toth: Estuvo espectacular. Yo no me esperaba tanto. La gente estuvo cantando los temas desde el principio, y por ahí, parados desde la mitad, nunca más se sentaron. Aparte, había mucha gente joven, esa mezcla de gente que nos veía antes y chicos a los que los padres los deben haber torturado con nuestros discos —pero no creo (risas)—. Pero estuvo buenísimo, la verdad.

Pablo: Sí, lo pasamos bárbaro. Fue un abrazo al corazón. Sí, aparte que el Caupolicán es un lugar precioso. Ir a Chile para nosotros es lo más que nos puede pasar, ¿viste? Es como que nos vamos de vacaciones, tenemos amigos ahí, siempre lo pasamos bárbaro, la gente es muy afectiva de toda la vida. Ya desde los años 80, cuando empezamos con ustedes, la relación que tenemos es genial.

La primera vez que visitaron Chile fue junto a Charly, en 1984…

Pablo: Sí, tocamos en un teatro, no me acuerdo el nombre… ¡Gran Palace! Fue tremendo. Aparte, nosotros acabábamos de empezar con la democracia, subió Alfonsín, y todavía ustedes estaban con Pinochet. Y me acuerdo que la gente sentía esa libertad nueva que nosotros también teníamos, ¿no? Sentíamos la diferencia. Había esas fiestas de toque a toque, que entrábamos a las 10 de la noche y salíamos a las 5 de la mañana.

Alfredo: Hay una discoteca que se llamaba Gente, donde pasábamos, ya que teníamos amigos. Nos conectábamos ahí pasando toda la noche hablando, divertiéndonos mucho.

Pablo: Y tuvimos algunos viajes así en la noche desierta de Chile, donde estaban los Carabineros; por ahí nos paraban y nosotros teníamos que mostrar los papelitos: “mirá, somos de GIT”, y zafábamos de suerte, pero nos podrían haber llevado presos más de una vez.

En esos años recorrieron mucho Chile, en los días del boom del rock latino…

Pablo: Estuvimos en el norte, en el sur, en todos lados. La verdad que lo pasamos increíble. Bueno, hasta Viña del Mar, que nos asombró mucho, porque nosotros desde acá en Argentina, en esa época que no había tanta conexión como ahora, era un lugar donde tocaba Julio Iglesias o Raphael, no estaban acostumbrados a que vayan bandas de rock. O sea, cuando nos contactaron dijimos “qué raro”, y después nos dimos cuenta de lo que era realmente el festival y no lo podíamos creer. Lo pasamos de lujo.

Alfredo: Aparte del lugar, no conocíamos la Quinta Vergara. Sabés que yo me acuerdo, hace muchísimo tiempo, cuando recién empecé con una banda, Los Gatos, fui a la Quinta Vergara. Creo que grabamos un video también o algo por el estilo. Pero cuando fuimos con GIT fue una cosa increíble, porque aparte era como una pared humana, ¿viste? Y además, tener a la gente de tu lado… la piel se erizaba bastante.

¿Cómo fue vivir toda esa locura en Viña? También compartían hotel con Soda Stereo y estaba el boom del rock latino.

Pablo: No lo podíamos creer porque no nos pasaba ni acá. Parecía como debía vivir Charly en esa época. Para nosotros fueron unos días de eso nada más, pero bueno, todo muy divertido.

Alfredo: Como cualquiera, así como Maradona o Messi, por ejemplo, esa gente que vive —o sea, convive, digamos— con todo eso. Fue como meternos en un parque de diversiones del que por momentos, te digo, salías un poco corriendo porque era muy exagerado. O sea, te metías en un ascensor y, qué sé yo, salías del ascensor, te encontrabas con otra persona, salías a la calle… una cosa tremenda, pero muy disfrutable.

Pablo: Y aparte, tenés anécdotas para toda la vida. Cuando estábamos en el O’Higgins, me acuerdo que había como 500 personas en la ventana y venía un amigo y le decíamos: “sacá la mano por la ventana así”, y se escuchaban gritos como si fuéramos los Beatles; una cosa muy divertida, y para contarla, más divertida todavía.

Ahora vienen al Santiago Rocks, que es un festival bien grande.

Pablo: El 13, que va a estar bueno porque aparte tocan lindas bandas también, como Illya Kuryaki, Los Decadentes, un montón de bandas más que nos encantan. Y después, el 18 estamos en Gran Arena Monticello también. Posiblemente los shows no sean exactamente iguales porque uno es un festival y las cosas son todas más veloces, y lo del Monticello va a tener más que ver con lo del Caupolicán, con algunas novedades, porque en este tiempo sumamos algunos temas.

Del cartel del Santiago Rocks, ¿conocen a algunas de las bandas que estarán? Por ejemplo, Los Jaivas…

Pablo: Claro, sí, Los Jaivas. Totalmente.

Alfredo: Sí, en la época de Los Jaivas con Los Gatos… teníamos contacto acá en Argentina. Ahí nos encontraremos con la gente y recordaremos…

Pablo: Siempre son lindos los festivales, te reencuentras con gente que no ves hace siglos. A Los Decadentes los conocemos mucho porque ya hemos producido un disco de ellos, y a los Illya Kuryaki… bueno, yo lo conozco un poco a Dante (Spinetta) por Luis, porque es su padre (Luis Alberto Spinetta), y es un tipo de primera, gran músico y suenan increíble. Justo ayer vi un video y tiene una banda tremenda. Creo que estaban tocando un tema de Charly, de La Máquina de Hacer Pájaros. Tremendo.

De los cinco discos que editaron con GIT, ¿cuál es su favorito?

Pablo: Para mí, el primero. El uno. El segundo es más loco porque experimentamos mucho y tiene ese tambor raro y todas esas cosas que pegaron mucho. Fue el que más se vendió. El tercero es el de “Es por amor”, que fue con el que llegamos a Viña del Mar.

Alfredo: Pero no sé, el primero como que tiene toda esa frescura del primer disco que hacés. Además de las composiciones, que nosotros veníamos de componer antes de hacer el disco. Yo prefiero el primero.

El primero está de nuevo en vinilo, ¿no?

Pablo: Creo que sí. Cada tanto sacan en vinilo y cada tanto la compañía dice: “vamos a sacar todos en vinilo”, y no lo termina de hacer. Por otro lado, a cada rato veo en las redes el tercer disco de GIT, o el primero, o todos, pero no los hace la compañía, los hace algún loco.

Alfredo: Me encantaría tenerlo. Me estoy acordando ahora de que hay una persona que está vendiendo una parte de la presentación de Viña por Mercado Libre (risas). Me lo comentaron ayer y, por supuesto, hay gente que ya se la compró, obviamente.

Pablo: Hay locos, hay locos también. Tenemos amigos fans, que ya son amigos, que saben todo antes que nosotros. Tenemos por ahí un grupo de WhatsApp donde nos llegan todas las notas; nos aparecen ahí en el grupo, aunque nosotros ni nos acordamos. Está buenísimo, son muy buenos pibes, somos amigos.

¿Cómo fue la grabación de ese primer disco en Ibiza?

Pablo: Ah, tremendo. Ya el viaje a Ibiza a grabar un disco estaba buenísimo. Después llegamos a la isla y el estudio estaba muy bueno; grabamos. También fuimos a los boliches, al Ku y todos esos lugares donde nos cruzábamos con Nastassja Kinski, Polanski, Alberto Olmedo —que es un héroe nuestro—, Queen. Lo que era Ibiza en los 80 era como un festival, no lo podías creer, la verdad. Y aparte, el estudio era muy loco porque era todo hecho de piedra, en una casa de esas que tienen 200 años. Había un montón de cosas extrañas. Charly laburó muchísimo y lo grabamos muy rápido.

Alfredo: El ingeniero tenía otra grabación y se acababa el tiempo. En un momento se rompió un generador y tuvimos que acelerar. Tal es así que todas las canciones de todo el disco tuve que cantarlas en un día, y mezclamos todo el disco en un día también. Estuvimos un mes y el disco lo hicimos en un día (risas). Fue una cosa increíble.

Pablo: También después tocamos en Barcelona con Charly, y en el estudio después de nosotros estaban Los Twist, con quienes nos reímos muchísimo; Celeste Carballo, y Los Abuelos de la Nada. Hubo una reunión ahí de músicos argentinos grabando en el estudio Mediterráneo en Ibiza.

Entre esas canciones, hay algunas que comparten crédito con Charly. ¿Cómo fue la composición de esos temas?

Pablo: En realidad, teníamos los temas nosotros, y cuando vino a producirlo… por ahí algunas frases. Siempre tenés alguna parte que no te gusta mucho…Alfredo: Por ejemplo, en “Viento loco”, creo que tiene alguna frase por ahí (de Charly) y también una zapada que hicimos. Ah, y “Roca de Ibiza”.Pablo: Siempre puso alguna frase, corta pero importante. No te digo cuáles, pero son importantes, le dieron más nivel al tema. A “Ana” también le puso algo. Charly venía y ponía así como una frutilla del postre arriba, y mejoraba el tema notablemente.

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