El rito eléctrico de Colombina Parra: “Hago covers de mí misma”

Texto y fotografías por Juve Munizaga | Desde Opera Teatro Club, La Serena.

Las etapas o momentos musicales de Colombina Parra comparten una constante: una honestidad brutal que no admite disfraces o medias tintas, ya sea con una guitarra eléctrica distorsionada, con o sin banda o con una guitarra de palo. 

Minutos antes de subir al escenario junto a Memo (baterista de Fiskales Ad-Hok) y Pierre De L’Herbe (La Dolce Vita) en La Serena, nos recibe en el camarín. Afuera se siente la expectativa de un show; adentro, la conversación ocurre sin la solemnidad del periodismo, entremedio del catering, un rapero y un perro que se llama “guagua”.

En un presente donde la música parece estar filtrada por métricas y algoritmos ¿qué pasa cuando tocas tus canciones en vivo y en La Serena? Hace mucho que no venías.

Colombina Parra: Sí, bueno, yo creo que esa es la gracia de tocar en vivo, por eso andamos acá. Lo que yo hago es muy parecido a lo que hacen las comunidades indígenas cuando celebran sus ritos; esto es un rito, así lo siento. Es algo que ocurre al margen de las redes sociales y de los algoritmos. Se trata de juntarse con un grupo de personas a exorcizar sentimiento, unir esa energía y generar una comunión entre el público y nosotros. No hay una separación. Si no fuera así, haríamos discos no más y no vendríamos hasta acá lejos (La Serena) a encontrarnos alrededor del fuego, como en una fogata. Es una energía necesaria, super necesaria y que yo protejo un montón. El otro día veía videos de bandas de los años 70, de distintas bandas de esa época y es increíble cómo esas bandas se siguen manteniendo y uno se sube al escenario al margen del celular y algo pasa ahí que a mi me atrae, me da vida, me hace vibrar y estar más tranquila en esta vida.

Hay una estética de lo cotidiano en tu obra que la mantiene fresca y atemporal…

Colombina Parra: Gracias. Nunca pensé la música que tuviera algún futuro. Dejé de tocar mucho tiempo porque la energía de una banda es importante. Estuve años sola con la guitarra de palo y pensaba seguir así hasta morir, pero encontré en el camino con dos personajes con los que nos reconocimos  y dijimos oye toquemos juntos: que fue con Pierre, que no estaba tocando, igual que yo, bueno yo siempre estaba tocando pero con guitarra de palo, no eléctrico, como que había cerrado ese capítulo y lo había cerrado porque no quería convertirme en algo como llamar a músicos sesionistas y toquen mis canciones para hacer acompañamiento, lo que estamos haciendo son reversiones, somos una banda de covers. Yo estoy haciendo covers de mí misma. Son temas de hace 30 años con composiciones nuevas. Memo, el baterista de los Fiskales. Y yo iba a todos los conciertos de los Fiskales y sigo yendo, y el Memo estaba tocando la batería, entonces yo lo miro… y lo mismo Pierre, cuando apareció Pierre en el camino, hace 35 años que lo vi arriba de un escenario y para mí fue como “guau, cómo toca la guitarra”. Entonces, que me haya encontrado con ellos dos ahora, ellos producen que yo logre sacar un animal que tengo adentro, que no cualquier músico podría… yo sentir esa… ese empujón que ellos me lo dan.

Cuéntanos de eso de volver al formato banda. 

Colombina Parra: Claro, pero de forma natural, sin forzar. Es un tejido que no tiene muchas reglas donde no respetamos tanto las canciones como fueron grabadas: Pierre toca como Pierre, Memo como Memo, y yo canto sobre esa nueva sonoridad que hay.

Hace poco recordabas tu trabajo y encuentros con Jorge González. Para muchos (me incluyo) esta figura es una piedra angular en la música chilena.

Colombina Parra: En gran parte yo sigo tocando por esa energía. Encontrarse en el camino con alguien con esa genialidad es algo que es imposible que no te transforme. Ya el solo hecho de conversar con él te cambia la perspectiva. Imposible que no te transforme, que no te transforme ya. 

¡Hesse Kassel me encanta!

Al mirar la escena actual, ¿qué llama tu atención?

Colombina Parra: ¡Hesse Kassel me encanta! Me llama mucho la atención lo que hacen: “guau, ¿de dónde aparecieron?”. Me gusta la mezcla, el atrevimiento de sonoridad y sus letras. Y Candelabro también tiene una canción que me gusta, que es tremenda como “Dios anda perdido en la Estación Central”. Y las Diavol Strain me parecen una banda de mujeres, un dúo que llevan tocando hace rato y encuentro muy importante en el panorama actual.

Se cumplen 30 años de Caída Libre (Los Ex), un disco fundamental que hoy cobra nuevas lecturas.

Colombina Parra: Creo que es un disco superfeminista en una época. Claro, las letras estaban camufladas dentro de una sonoridad, que dice cosas potentes, que son gritos de liberación de la mujer. Hay una ironía sobre el hombre y la mujer, como que se ríe de las definiciones de hombres y mujeres; de hecho, todo el disco está cantado conceptualmente desde el lado masculino, nunca las letras están cantadas desde el lado femenino. Toca temáticas que ahora como recién se están tocando.

Vestida para la ocasión con diseño local

Colombina nos dice que está lejos de las exigencias del vestuario de producción habituales de la industria, pero para esta presentación Colombina decidió conectar directamente con el diseño local de la Región de Coquimbo a través de la diseñadora Alejandra Muñoz.

Colombina Parra: Es increíble cómo se dio. Vi unos diseños de ella, me enteré de que era de La Serena, le escribí y en cuatro días me hizo la ropa para este concierto. Yo nunca me había puesto ropa diseñada a pedido por alguien; generalmente te llaman para decirte “ponte esto”, yo la busqué a ella. Es muy lindo encontrarse fuera de Santiago con un talento tan poderoso en el diseño. Eso es lo importante de estar tocando, empezar a conocerse.

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