Por Gerardo Aliaga y Patricio Pérez
“Si el primer disco se hizo sin querer, este fue muy intencional”. Entre chistes a la espera de un café, Francisca Bascuñán (voz y guitarra) y Vicente Gottreux (batería) entregan las primeras definiciones de “tanquemante”, el segundo disco de Inundaremos.
“Alegría que se sufre, pena que se goza”, escribió hace 8 años Julio Saavedra para la contraportada de Lance, de Niños del Cerro. Un axioma que parece tener eco en el indie, especialmente en este trabajo de 13 canciones.
“Si el primer disco se hizo sin querer, este fue muy intencional”. De lo hogareño y el arrebato por publicar las canciones, Inundaremos pasó a lo maximalista, la experimentación. Todo para consolidar su intención de revelar su vulnerabilidad, de comunicar pesares y expectativas bajo armonías alegres, o reconocer la propia culpa y sucumbirse ante ella en un coro colectivo. El contraste, o lo contradictorio tiene su magia, su belleza.
Unos impermeables en verano refuerzan lo anterior. La banda se prepara para tomar la foto que inmortalizará el arte de “tanquemante”. Un hombre en situación de calle celebra la escena. “Cuando nos ponemos los impermeables, es como que ya nos ponemos en serio”, advierte Vicente, mientras que Francisca complementa: Es nuestra corbata”.
Esa seriedad también va de la mano con la intención de reforzar lo colectivo. Este álbum es el primer fruto de un proyecto que pasó de lo individual a lo grupal, al integrar todas las ideas que fueron fluyendo entre los ensayos y la grabación del disco. En una primera escucha que se realizó en el Teatro Manuel de Salas, los seis integrantes actuales de Inundaremos remarcaron en cómo la amistad los llevó a dar forma a un álbum de una sonoridad amplia, lo que quedó registrado en un documental. “Creo que fue muy orgánico. Siempre ha pasado que somos amigos con la gente que trabajamos (…) Yo nunca me imaginé que íbamos a grabar en el GAM una banda de amigos de 6 personas. Me ha costado creer en muchas cosas de las que están pasando últimamente”, recalca Frañ.
¿Cómo surgieron las 13 inquietantes canciones de “tanquemante”? Mientras “el guatón”, como la vocalista le dice con cariño, habla desde lo técnico, Frañ comenta en este XTrack desde el núcleo de cada una de las letras, y cómo fueron naciendo o transformándose en los tracks del segundo disco de Inundaremos.
Intromisión
Francisca: El disco ya estaba hecho, y apareció. La hizo Vicente Reyes, que dejó la canción y se fue (de working holiday, pero ya está de vuelta). Al principio no nos convenció, él envió una maqueta y la fuimos puliendo. Fue un sopetón de esta nueva etapa de Inundaremos, porque trae todos los instrumentos. Es una presentación al cambio radical a “Esto hice sin querer”.
Vicente: Nos da esa sensación de intro de serie.
F: Fácil The Office podría partir así. Tirábamos esa talla con el Vicho.
Sangre Viva
V: Es la única canción del disco que tiene un bombo legüero. Es una canción que muestra lo último que quedó del anterior disco de Inundaremos.
F: Fue la patita antes del tanquemante. ¿De qué trata? Vamos a entrar a temas profundos. Yo siempre he tenido un pánico escénico, pero más que nada en ambiente académico. En la universidad nunca levanté la mano para hablar, me costaba mucho, nunca pude. Me costaba mucho disertar.
En un ejercicio de retrospectiva, me estaba lavando los dientes y vino un recuerdo mío en el colegio de una profe (Jacqueline, de Naturaleza) me puso en frente del curso por haber hecho algo mal, e hizo que el curso dijera cosas negativas de mí. Es una canción que evoca la infancia. El color vivo del que habla la canción es la sangre subiendo. Creo que ya superé ese trauma. “La mirada que me borró, ya no me interesa”, tiene que ver con eso.

3300
F: Habla del ansia de permanecer en un lugar donde uno sabe que debes marcharte. Dependencia emocional, y no solo a una relación, sino a una situación en general. Fue un migrar, pero dándose la despedida con esta canción.
Soy mucho de poner números a todo, yo cuantifico mucho y se nota en muchas canciones del disco. Ocupo los números desde lo abstracto, como no los entiendo, me los adueño desde lo incuantificable.
V: Es la canción más bailable, y creció un montón con los arreglos de cuerdas de Alfilera. En la parte del “que me quiero quedar”, metimos como cinco capas de cello. Estoy muy orgulloso de lo que resultó ahí
F: Tiene influencia de Yo La Tengo, cuando canta el estribillo con la propia voz.
Nota Clara
F: Se puede ir a la chucha quien afirmó que no se muere de amor. Sí se muere de amor. Me fijo mucho en lo chileno al momento de escribir. De hecho, ahora me arrepiento un pcoo de las frases que dicen “de vos”, por ejemplo, porque se puede interpretar como argentino. Pero el “voh” también es chileno.
Habla de un suicidio, es un tema muy triste retratado a través de una melodía muy feliz. Nos gusta ese contraste. Y nos gusta la duda que queda sobre si alguien murió en esta canción, cuando dice “un apagón tiñó la ciudad, se murió de amor, o así lo sintió”.
V: El gran apagón del 2025 pasó justo después cuando estábamos lanzando esa canción, como tres días después.
Fue una canción bien fundacional para el disco. Se dio un estilo rítmico que se repitió en otras canciones, desde los coros grupales, las notas de saxo. Las otras canciones empezaron a salir a parti de “Nota Clara”.
100 mts
F: Es una canción fundacional de Inundaremos, es muy antigua. De hecho, en un principio no quería que estuviese en el disco, y tuvimos que armarla de cero. Fue la canción que más transformaciones tuvo, pero me encanta porque se nota demasiado la colectividad.
Hubo hartas ideas chocando, en términos de influencia. Hay un poco de The Cure y de Big Thief.
V: Nació como canción muy “pop de guitarras” del 2015. Era un punteo de guitarra con chorus.
Bloqueos al trazar
F: Trata sobre un bloqueo creativo: no puedo trazar, dibujar, escribir o pintar. Fue el explayarse instrumentalmente. La posibilidad de darle a la banda un protagonismo absoluto, sobre todo en el bloque instrumental
V: Es el primer reposo del disco, porque sirve para bajar de las anteriores canciones, que son bien enérgicas.
F: Tengo que decirlo, antes era un reggaetón. La compuse hace mucho rato, influida por Diego Lorenzini.
8 veces
F: Esta canción habla de temás más existencialistas. Estaba en una etapa donde decía “¿cómo voy a escribir de amor si está quedando la cagá?”. Se la mostré a los chiquillos y la empezamos a armar de cero.
V: Para mí, esta canción apareció de la nada. Como que un día llegué a un ensayo y tenían esta canción, que era nada que ver así con lo que veníamos haciendo. Nos abrió otro mundo sonoro, al meterle más fuerza a la guitarra eléctrica, la batería igual. La siento media Nirvana.
F: Esta fue la primera canción que hice sin pensar tanto en la estructura. Como que uní varias partes junto a los chiquillos. Me gusta harto cuando nos ponemos todos frente al micrófono y tocamos.
V: Hubo un día que me acuerdo que grabamos puras voces grupales. Poníamos el micrófono en medio y nos poníamos entre todos alrededor. Y claro, con esta canción recuerdo referencias, por ejemplo, hacia la parte final. Como que acaba falsamente, y después empieza con una subida más rápida, con distorsión, cellos, voces grupales. Ahí pensamos mucho en el “Funeral” de Arcade Fire, y el “Montañas y Pasarelas” de Chini.png.

F: Hay pasajes textuales de una entrevista a Susan Sontag, cuando dice “vivir es una agresión, jugando a tu favor”.
V: Yo creo que tenemos un motor sociopolítico. Se ha visto, sobre todo en el último tiempo, que también el contenido de las canciones ha empezado a ser más explícitamente político. Antes se veía más en el actuar.
F: Más que una responsabilidad arbitraria que se le otorga al artista, es algo que se da súper naturalmente. El artista es un ser sensible, inevitablemente se involucra y tiene una visión de lo que pasa. Nosotros siempre conversamos sobre estas cosas, y a pesar que las letras sean más de amor, creemos que invita a sentir al otro en un momento donde la sensibilidad está super coartada. En el fondo, todo termina siendo político: desde nuestras conversaciones hasta los propios arreglos
Abyecta
F: Hay una trizadura, acá nos estamos empezando a sumergir. El lado A se siente súper feliz, pero aquí nos vamos a poner serios, chiquillos. Es el romper del sentir, de los vínculos, se va definiendo hacia la falta de lucidez emocional.
Es el romper de un vínculo amistoso, que a veces es mucho más doloroso que un vínculo amoroso. Es una carta de cierre a este proceso, que es primera vez que lo vivía. Por eso hay tanta rabia encapsulada, por ejemplo en la guitarra o las baterías crudas.
V: Yo creo que la referencia más directa es más Big Thief.
Me gusta contar esto porque igual es como, no sé, fue bacán tener la posibilidad. Teníamos un amplificador en una sala, como con 8 micrófonos. Y el ruido venía de un ukelele, que le poníamos un micrófono chino. Y encima de eso fuimos grabando capas de ruido.
Tuvimos la posibilidad de experimentar en el estudio, y la aprovechamos. Grabamos con unas bandejas de metal, que cachamos que los percusionistas de Camila Moreno, en la época del “Panal”, usaban bowls y bandejas. Y quisimos experimentar con eso también.
F: Es mi canción favorita de tocar, Abyecta me hace cantar desde la guata. Tuve que ir a clases de canto, porque al principio no me salía. Fue la más desafiante para mí, en lo vocal.

Peor Versión
F: En esta época estaba muy rayada con una sesión de La Vitrola que juntó a los Uva Robot, y me rayé con la canción Peor Versión de Los Varios Artistas. Me acuerdo que estaba pasando procesos, y al escucharla sentía que “oye, igual siento a veces que soy la peor versión de mí misma”.
La canción salió de una, era pura guitarra y punteos. Después, con los chiquillos, creció en sonoridad. Quedó guatona.
V: Aquí me agarré del rasgueo que hace la Fran. La idea fue como ya hacer una canción que sea todo el rato el mismo ritmo, y sobre todo experimentar con las percusiones. La intro es una referencia a “Fuses” de Stereolab.
F: Ese rasgueo es una referencia directa a “¿Por qué yo no?”, de Chini and the Technicians.
Letargo
F: No le gustaba al Vicho. Fue de las últimas canciones que entraron.
V: Quedaba una semana para que entráramos a grabar el disco, y apareció esta canción, pero no sabíamos si alcanzábamos a armarla o no. Empezó a aparecer la fuerza que fue tomando. Ahora es mi favorita.
F: Yo soy una persona muy culposa. Estaba un día navegando en Instagram, y me salió un cuadro de una familia circense que hace trabajar a su hijo (Los Acróbatas de Gustave Doré, 1874). El hijo cayó de una altura, se rompe la cabeza y está al borde de la muerte. Como una manera de recriminar a los padres irresponsables hace este cuadro. Hay un búho atado, porque representa la sabiduría. Está la carta de la suerte echada. De hecho, el letargo antiguo es la muerte.

La primera parte de la canción habla desde la perspectiva de la mamá, y la segunda parte desde la perspectiva del niño que se está muriendo: “arrancado de tus brazos tibios, arrojado al letargo antiguo”. Me adueñé de toda la culpa que hay en ese cuadro.
V: Fue la que más cuidamos, porque es la canción clímax del disco. Fue la canción con la que llegamos al punto más alto de experimentar, y se siente sobre todo al final de la canción.
F: Hay un walkie-takie también. Que era del guardia del GAM.
Relicario
V: Es el momento para distender.
F: El Benja hizo esta pieza, y me decía que para él era muy hogareño. Quería ponerle “retrato familiar” al tema. Tiene que ver con irse hacia adentro.
V: Me gusta este momento, porque uno se va quedando solo en el disco. Toda esa cantidad de capas e instrumentos van desapareciendo, y solo quedas con el piano. Lo grabamos en la casa de una amiga que nos ofreció su piano. Después de esa grabación la pasamos como por una cinta, y le dimos un corte tenebroso.
F: Nosotros aprendimos ahora en producción con el Juan (Diego Soto), por ejemplo, que mientras más elementos sonoros hay, menos cercana se puede escuchar la canción. Y este disco es muy maximalista, tiene mucho de todo.
Eso pasa con Relicario, que es solo el piano, y te acerca. Es el momento íntimo.
V: Una frase, que para nosotros define el disco, es “la grandilocuencia de lo íntimo”.

Semblante
F: Esta es la que tiene la referencia a Manuel García.
V: Por la canción de Mecánica Popular, “Hablar de Ti”
F: Habla sobre saber tomar tu lugar. A pesar de anhelar algo, saber contemplar desde lejos y aceptarlo. Es tomar un lugar, habituarse y reivindicarlo desde la distancia. Habla de la distancia emocional un poco forzosa.
V: La estructura es menos convencional. Me costó aprendérmela, es súper cambiante.
Si algo pasa juraría que la culpa es toda mía
F: Quisimos que el cierre del disco fuese lo más crudo posible. Por eso está con cuerdas, voz, guitarra y piano. Le fuimos quitano elementos para llegar a la estructura ósea de Inundaremos.
Yo soy una persona muy culposa, y esta letra igual es antigua, la subí a Soundcloud. Es un sentimiento que creo que igual es muy colectivo esto del sentir culpa, y no darse cuenta de que quizá uno no es el culpable de todo lo que sucede. No es mi culpa que haya salido Kast, pero lo pienso así.
