Los Bunkers y la despedida de su gira Unplugged: La última estación de la caravana

Fotografías por Gerardo Aliaga.


“¡Matamos MTV!”, bromea Mauricio Durán tras las primeras canciones del setlist, al comentar que el Unplugged de Los Bunkers quedará inscrito como el último show de este ciclo, tras el cierre de la señal musical de cable. Un hito raro e inesperado, pero una curiosidad extra para un registro que marcó un momento especial para la carrera de una banda a la que le quedaban pocas tareas por realizar.

A 19 meses de la grabación del show desenchufado, Los Bunkers pusieron el listón a este período en que vivieron como una caravana, con elenco ampliado —nuestra pequeña Rolling Thunder Revue de Dylan— que no solo enriqueció un repertorio infalible, sino que también dotó de nuevas energías y alegrías al grupo.

El show número 100 del tour se concretó en la Quinta Vergara de Viña del Mar, misma ciudad donde arrancó la gira en el verano del 2025. Fue casi una representación en escala superior del espíritu que envolvió este período: la intimidad, la espontaneidad de tocar con guitarras de palo y los sorprendentes aportes de los músicos invitados. Sin duda se extrañarán momentos como el de Martín Benavides al tocar el theremin en “Las cosas…” o la voz y desplante de Carmen Ruíz en “Heart of Glass”.

El show cambió con el paso de los meses tras la grabación. De ser una réplica de lo que se vio por TV, en el tiempo el espectáculo fue creciendo, tanto en onda como en repertorio. Lo que se vio en Viña fue el formato consolidado, con los aspectos originales (las arpilleras, las sillas de madera, las vestimentas) y los agregados para públicos masivos, como pantallas y efectos varios.

Junto al sonido enorme, momentos de mayor conexión con el público (“Ángel para un final”) y temas que no quedaron en el disco (“Entre mis brazos”, “La velocidad de la luz”), esta despedida del Unplugged sumó otro hito al invitar al show a Quilapayún. Una especie de vuelta de mano tras haber sido invitados por ellos en el último Lollapalooza. La alianza se afianzó con conmovedoras versiones de “La exiliada del sur”, el mix de “La muralla” con “Another Brick In The Wall Pt.2” y un clásico necesario para este momento que vive el país: “El pueblo unido”.

Entre canciones, Álvaro López y Mauricio Durán se tomaron el tiempo para agradecer a todos quienes fueron parte de esta aventura. Con la emoción contenida, todos los músicos vivieron con alegría el último capítulo de esta inolvidable gira. Una más en la larga historia de Los Bunkers que, más que hacer un ejercicio de estilo, demostraron su vigencia post-reunión.

No fue una labor impulsada por la nostalgia; con temas nuevos con peso suficiente para acoplarse con los antiguos (“Rey”, “Calles de Talcahuano”), el sonido sigue creciendo y renovándose, junto al sólido pulso de Cancamusa y un repertorio robusto que sigue fresco, dando alegría a toda una fanaticada que los ha descubierto en estos años.

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