Martín Poblete & Los Retrosónicos se sumerge entre las paredes de “Claustro” canción por canción

MARTIN

En estos meses, más de alguno ha tenido tiempo para ahondar en su mundo interior, aceptar la tristeza  y aprender a convivir con sus propios fantasmas.  Martín Poblete junto a su banda, Los Retrosónicos, buscaron llevar parte de estas experiencias a través de una armónica, un par de guitarras y un puñado de canciones que suenan a otra época. Esa es la premisa del EP Claustro, ya disponible en plataformas digitales.

Son 4 las canciones en que el grupo expone un sonido que transita entre géneros como el swing, el blues y el folk, conformando una colorida y precisa variedad. El EP, realizado en forma remota, contó con la participación de músicos de Chile, Estados Unidos y Dinamarca.

Sobre el trabajo, Martín Poblete nos relata que fue un proceso de  grabación “muy distinto a cualquier cosa que hayamos hecho antes”. Grabando desde casa, en dormitorios, o esperando que el vecino dejara de pasar la aspiradora, momentos así fue en los que lidió para dar forma al disco, más libre y sin las reglas acostumbradas para hacer un trabajo de este estilo. 

“La producción se vuelve mucho más parecida a una conversación por correspondencia”, asegura, donde entre cada intercambio pueden pasar días y hasta semanas. El EP cuenta con dos tracks instrumentales que significaron participaciones desde otras latitudes del mundo.  Claustro contó con la participación de Pablo Jara (Yorka, Martín Benavides) en guitarra, Tomás Salcedo (Fantastic Negrito, Sr. T) desde Estados Unidos y Nils Lassen (Blackie Blue Bird) desde Dinamarca.

A cargo de la producción estuvo JM Carrasco, destacado guitarrista de blues y conocido por su trabajo como productor junto a artistas como Ángel Parra & Los Retornados, Luta Cruz, Casandra Paz y Netto Rockefeller.

En los tracks del EP ahonda una tonalidad un tanto oscura, a veces consciente de la desesperanza que azota. Ante esta observación, el armonicista y líder del grupo asegura que fue una “coincidencia a la que decidimos no resistirnos”. 

Ante esto agrega: “Sentimos que le daba al EP una cierta cohesión, y eso siempre es bueno. Nunca fue creado con esa intención y tampoco nos dio el engrupimiento como para fingir que sí. Pero para identificar un cierto hilo conductor, un estado anímico general, sin duda”.

Para entender el off the record de cada uno de los tracks que son parte de Claustro, Martín Poblete nos contó canción por canción sus detalles.


Un loco amor

Describe la situación de un loco que descubre que su ser amado no es más que un producto de su imaginación. Es la canción menos seria del EP, y la única que no tiene una connotación personal o autobiográfica. Aquí influyó muy fuertemente Hernán Rivera Letelier y su representación de la locura. Aquí el loco no es un ser peligroso ni amenazante, sino simplemente un individuo con poca capacidad de distinguir lo real de lo imaginario. Personajes introvertidos, buenos para silbar (los “silbidos de orate”, como describe el autor en uno de sus libros) y con un enorme mundo interior.

Musicalmente la canción fue muy entretenida de producir por los arreglos de vientos que tiene. Aquí fundimos la armónica entre un par de clarinetes, tocados por Diego Toro (Mapocho Orquesta, Pascuala Ilabaca) y Constanza Tapia (Ensamble Transatlántico de Folk Chileno, Tomás del Real).

Me haces falta aquí

Es por lejos la canción que más lágrimas me ha sacado en toda la vida. Una carta a corazón abierto.

Mi papá murió en diciembre de 2019, y esta canción salió como single en septiembre de 2020. El proceso creativo fue muy de la mano con el proceso del duelo, y eso fue duro. Me obligó a enfrentar una herida que estaba muy abierta, pero a la larga me sirvió para sanar. Lo que la canción dice es lo que me tocó vivir: sentirse chiquito y mutilado, y de a poco pasar del dolor de la pérdida a aceptar que la muerte es y ya está. Sentir en la ausencia es también una forma de sentir, y abrazar en sueños es tan válido como abrazar despierto.

Algo que me hizo muy feliz fue contar con Bárbara Callejas y Agustín Ibarra en esta canción. Fueron integrantes de Los Retrosónicos durante varios años, son amistades muy importantes para mí, y mi papá les tenía mucho cariño. Por eso fue muy lindo que hayan aceptado la invitación a cantar en este tema.

Claustro

Es un tema instrumental que busca contar una historia. Está concebida en torno a mi propia vivencia como obsesivo compulsivo durante la cuarentena. Encerrado rumiando pensamientos obsesivos por días enteros.

Pero eso es lo que yo busco contar, no necesariamente lo que la gente va a recoger al escuchar el tema. Y eso me encanta. La música instrumental te permite ser mucho más abstracto que las canciones con letra, que suelen ser más explícitas. La música apela mucho más a sensaciones que a conceptos, y eso le da mucho espacio al auditor para pasarse su propia película. Es una obra que no está completa sino hasta que alguien la escucha.

Torbjørn Bjellands Bruremarsj

Es el único cover del EP. Es una pieza tradicional del folklore noruego que llegó a mí cuando me encontraba estudiando armónica en Suecia.

Un amigo me mostró este disco de Egeland & Marin, que son dos monstruos del folk escandinavo, y de inmediato caí atrapado. Es demasiado hermoso lo que estos dos viejos son capaces de hacer con sus instrumentos.

Este tema es “el momento internacional” del EP, por los músicos que participaron en él: Tomás Salcedo desde Estados Unidos y Nils Lassen desde Dinamarca. Tomás es guitarrista de Los Retrosónicos desde 2019, y no dejo de agradecerle a la vida por poder trabajar con él. Es un músico increíble. Tiene una imaginación brutal para poner los sonidos precisos en cada canción. Y Nils, para qué decir. Es el compositor en una banda llamada Blackie Blue Bird, y la música que hacen es preciosa. Muy onírica, con mucho uso de atmósferas y texturas, que fue justamente lo que le vino a aportar a este tema.

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