Flora revela las inspiraciones y búsquedas detrás de las canciones de "La Luz de Afuera"

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Karen Baher

Concepción es un lugar que suele generar noticia, gracias a la creatividad de sus artistas. En este 2021, uno de los proyectos que más ha llamado la atención es Flora, banda que ya viene arrastrando un buen camino en la escena musical y que ajustó su sonido para dar forma a su disco más ambicioso a la fecha: La Luz de Afuera.

Se trata de un álbum breve y heterogéneo, rico en timbres y lleno de libertad a nivel de estilos, aunque se puede encasillarlos de alguna forma en la estantería del “indie pop”, en alguna tienda imaginaria.

Ocho canciones y dos instrumentales forman la placa, en la que se cuelan distintas influencias de la literatura, con referencia a versos de Gabriela Mistral, Vicente Huidobro o San Juan de la Cruz. Un trabajo pensado para inspirarse y que, aunque cuente con pocos elementos, fue creado con la intención de descubrir nuevos aspectos con cada escucha del álbum.

La banda en grupo nos cuenta a continuación los detalles de cada uno de los tracks de este disco.

Monstruo Mío

Una canción que anuncia la ambigüedad de forma y contenido que caracteriza a la banda. ¿Quién es el Monstruo: Alguien, algo o tú mismo? ¿Qué significa que “la luz de afuera brillaba en mí”? Hay una guitarra con tintes bossa a la que se suman silbidos que, en los primeros segundos, manifiestan el espíritu casero y honesto que recorrerá el disco. A esto se agrega una batería que se apega a los acentos entrecortados de la guitarra y una voz que, en la medida que suma armonías, da espesura con sólo tres o cuatro pistas sonando. Al final hay un acorde disonante e inesperado que conduce a un sample de “Miroirs”, del impresionista francés Maurice Ravel, junto a una voz que recita a Huidobro y un sample de Enrique Lihn.

Partida

Aparece una voz que matiza los timbres del álbum. En la canción hay sonidos análogos y digitales, interpretaciones y programaciones que se amalgaman sin sobresalir entre sí, dando a cada pista un espacio cómodo dentro de la mezcla. La nostalgia es la emoción predominante mientras la canción te lleva por un lo-fi con rasgos neopsicodélicos, y donde cada instrumento tiene su momento barroco sin invadir.

Venus Atrapamoscas

Un interludio que sirve como puente a la armonía de la siguiente canción y que cruza influencias de Mort Garson o Brian Eno junto al repertorio lo-fi de la época. Una pieza breve y simple, pero comunicativa y que amplía los paisajes musicales de la banda.

Cahueros

Sonidos electrónicos en conjunto con ritmos e instrumentos del Folclore latino, en especial del Joropo venezolano. La estructura y la letra recuerdan a Inti-Illimani, mientras secuencias electrónicas y el cuatro venezolano dan un momento fresco, manteniendo las tensiones entre las convenciones estilísticas. También hay referencias a Raúl Ruiz o Gabriela Mistral que ayudan a establecer el contenido, ya que fueron creadores que se caracterizaron por romper formas estilísticas desde adentro, tensionando discursos múltiples y en contradicción.

Bailando a la Deriva

En este punto el álbum ha comenzado de forma más explícita la transición a lo electrónico, siendo el electro-pop una de las categorías imprescindibles dentro del compendio de los diversos géneros que influenciaron a los músicos independientes de la actualidad. La canción comunica frases como mantras, y el beat te envuelve, sumándose o desapareciendo capas de sonido que la hacen una canción dinámica, bailable y que termina en su clímax.

Tengo una Espina en mi Alma

Punto álgido y arriesgado dentro del disco. Una canción desesperada que coquetea con lo tecno y las posibilidades de la electrónica dentro de la producción digital. Los sonidos dan un toque preciso y lúdico a un tema oscuro y minimalista. Un track que confirma que la banda está con un pie en su orientación pop y el otro en un terreno musical ambiguo y poco dado a las categorías específicas.

Yo la Tengo

Instrumental que no esquiva las referencias explícitas, sean irónicas o no. Por alguna extraña razón, el álbum sigue manteniendo unidad. El sonido cambia de lo electrónico a una banda en formato clásico que continúa ampliando su lenguaje proponiendo algo fresco al oído. A partir del nombre, la creación se ve como un diálogo con proyectos y tradiciones anteriores, mientras se busca algo novedoso.

Aires Nuevos

Otra canción emotiva y misteriosa que roza la poesía. Sigue el juego con los formatos y, otra vez, lo acústico convive con lo electrónico de una manera distinta. Por su parte, las letras confirman una unidad temática del álbum y el sonido muta en su formación, pero también consolida una dinámica expresiva, dando a entender que le interesan más los sonidos caseros e introvertidos, que las mega-producciones en busca de extroversión sonora.

Llanto

La canción confirma el oficio de cantautoría que hay detrás de la banda, presentando otra variación de la forma de canción y que demuestra la inquietud por hacer música sin repetir fórmulas y creando estructuras necesarias para cada track. Los sonidos y el beat van del dream pop al R&B, la letra insiste en el lirismo y la introspección emocional que caracteriza a la banda, dando como resultado una canción intensa e ineludible dentro del cancionero de Flora.

Pensando

El disco termina con un dembow que los libera de cualquier prejuicio de lo que se espera de una banda indie. Una canción que destila sensualidad y una poesía inspirada en el poema “The Garden of Love” de William Blake. La combinación de lo acústico y lo digital, presente anteriormente, da otro resultado diverso.

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