"You Were Never Really Here": crudeza y angustia a flor de piel

You Were Never Really Here

Lynne Ramsay (Tenemos que hablar de Kevin), quien se ausentó por cuatro años del cine, volvió a finales del año pasado con una cinta rebosante de violencia y brutalidad. Basada en el libro homónimo de Jonathan Ames, esta nueva apuesta cinematográfica de la directora escocesa te deja sin aliento y, como al protagonista, asfixiado a momentos.

Joe (Joaquín Phoenix), es un veterano de guerra y ex agente del FBI  con estrés post- traumático. En la actualidad, trabaja como matón a sueldo, rescatando a chicas menores de redes de prostitución. Vive con su anciana madre, y con dolorosos recuerdos de su infancia. Un día, le informan acerca de su nuevo trabajo: encontrar a Nina (Ekaterina Samsonov), hija desaparecida de un importante senador de Nueva York. Desde ese momento, Joe se verá envuelto en una situación mucho más pérfida y corrupta de lo que pensó.

Primero que nada, en You Were Never Really Here, Phoenix es simplemente fascinante, soberbio, formidable. Y no exagero. Es que su actuación se roba la pantalla, y los demás llegan a pasar a un segundo plano. Transmite de una manera soberana su sufrimiento y angustia al recordar todo lo que le sucedió durante sus años en la guerra, y como agente del FBI. Su evocación de la infancia, por otro lado, viene acompañada de una extraña asfixia voluntaria con bolsas plásticas.

Por otra parte, las escenas de acción, en conjunto con la banda sonora, a cargo de Jonny Greenwood (Radiohead), se mezclan a la perfección, y entregan una sensación de tensión y angustia constante, que late a través de toda la película, y que al mismo tiempo sirve como advertencia de que sucederá algo terrible.

La escenografía es otro punto importante dentro del filme. Pasillos oscuros, calles desiertas y mal iluminadas, habitaciones de colores apagados. Claramente elecciones que no fueron hechas al azar, ya que reflejan la interioridad de Joe, y su perpetuo estado anímico apagado y gris. La estética es tan relevante y significativa como los flashbacks del protagonista.

“McCleary me dijo que eras brutal” le dice el senador a Joe, a lo que éste responde: “Puedo serlo”. Se podría decir que en ese breve diálogo, en esa respuesta de Joe, está contenida la película. Un hombre cruel y violento cuando debe serlo, que vive atormentado con recuerdos del pasado, y que no solo tiene heridas psicológicos, sino que también físicas. De alguna manera, me recordó un poco al Travis Bickle de Taxi Driver, y se nota que hay cierta influencia del clásico de Scorsese en You Were Never Really Here.

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