Virus en el Casino Enjoy de Coquimbo: Ausencia que trae recuerdos

virus coquimbo enjoy 2013

Hay personas que dicen que la nostalgia es peligrosa. Con esa base, es fácil llegar a conclusiones obvias o muy positivas, sin mucha lógica. La Serena y Coquimbo son ciudades de Chile que a falta de una cartelera amplia, tenemos que regodearnos de lo que son las giras del recuerdo. Ya pasaron los Narea y Tapia cantando temas de Los Prisioneros hacen unos días. Antes, The Orchestra con el repertorio de la E.L.O. y así, muchos otros. Y ahora, tuvimos a Virus.

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Virus, la segunda o tercera banda más genial del rock trasandino de los ’80, regresó a la región con un show cargado de hits, para gusto de todos. Y así pareció ser, al ver el cartel “agotado” al entrar por el Casino Enjoy. Las filas de personas estaban ya copando todo antes de las 20hrs, con un público adulto en mayor medida quienes acapararon los asientos rápidamente para que el show partiera cuanto antes.

El sintetizador clásico de “Pecados para dos” inició la noche con una banda que sonaba tan bien como se les recuerda en videos pasados de cintas de VHS de los ’80. Teclados modernos y guitarras afiladas que no flaquearon nunca. Un hiperventilado Marcelo Moura encabezando las voces con una puesta en escena que se la jugó más por entretener y jugar con las canciones, más que por respetar la sonoridad original, algo que se tornó incomodo a ratos en que las letras no se entendían prácticamente nada (¿o alguien entendió algo en “Tomo lo que encuentro”?). Sin embargo, su opción por hacer más lúdica su performance le otorgó una vitalidad notable a un show que pareció no bajar nunca. Más aún cuando incentivó a que todo el público dejara sus asientos para bailar la parte más grossa del show: “Sin disfraz”, “Encuentro en el río musical”, “Pronta entrega” y “Luna de miel en la mano”. Acto seguido, todos pasaron hacia adelante…como se debe en los buenos conciertos.

Comentario aparte merece el espacio en que los otros dos miembros originales tienen  su participación. Por una parte está Julio Moura quien pone la voz en  “Ausencia” (del notable Superficies de placer de 1987) y Daniel Sbarra quien cantó “Dicha feliz”, momento que sacó aplausos espontáneos y más de un tiritón en la pera. ¿Se fijan en algo en todo esto? Nadie habló de Federico Moura, a excepción de algunas damas del público que quisieron tomar micrófono, pero los músicos no dieron mayor importancia. Al parecer, estos Virus prefieren evitar de hacer comentarios para evitar el aprovechamiento de imagen que se da tan fácil en este tipo de circunstancias (ya lo vimos a Miguel Mateos ‘recordando’ a Gustavo Cerati hace un año en el mismo escenario). Respetable.

Cuando ya el sudor empezaba a correr en los sectores cercanos al escenario, el show finalizó con una tripleta rock con “Wadu-Wadu”, “Hay que salir del agujero interior” y “Carolina” que dejó satisfechos a todos, y con la nostalgia en carne viva. Al menos, en el caso de Virus, es una facultad que pueden manejar con destreza.

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