Portugal. The Man en Lollapalooza: Romper la burbuja

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Dos conceptos que van de la mano: música y política. La primera puede convertirse en una manifestación de una determinada situación que puede vivir la sociedad, puede ser incluso un despertar en las conciencias.

Cuando no se habla directamente de política, también te dice mucho, en especial el aletargamiento que puede existir con lo que pasa afuera o alrededor. Y a veces eso pasa en Lollapalooza, el Parque O’Higgins puede transformarse en una ciudad aparte, totalmente ajena durante tres días a las situaciones que hierven el sentir social.

Con esa misión y con la chapa de ser una de las sensaciones de las versiones 2018 de Lollapalooza Chicago y Coachella, Portugal. The Man salió al escenario del Banco de Chile en su tercera visita a nuestro país, a desplegar una batería de hits radiales salidos de su último disco y otros temas de sus anteriores trabajos.

Exportado de la presentación de su homónimo estadounidense exhibieron un video con un guiño a “Feel it Still”, acompañados de la aparición de Beavis & Butthead. Los icónicos personajes animados del MTV noventero se cuestionaban la vida entera mirando la producción audiovisual, sazonando el tono irónico de la banda.

Como un modo de llamar la atención de los presentes, que se concentraron en buena cantidad tras la presentación de Ziggy Marley, presentaron reversiones a himnos de Metallica y Pink Floyd como primer caballito de batalla, antes de interpretar Purple, Yellow, Red & Blue. El resultado a veces resultaba esquivo a lo largo de la hora de presentación, ya que parte de las reacciones de júbilo ocurrían con lo que ocurría tras la pantalla.

Y es ese motivo el que los ubicó como unos de los temas más comentados en redes sociales. Mientras interpretaban parte de su repertorio, mensajes políticos se desplegaban entre sus visuales. Las críticas a la privatización del agua, la situación que viven nuestros pueblos originarios, el caso Catrillanca, el apoyo al aborto libre y el “No todos somos Chadwicks” generaban aplausos espontáneos de los asistentes, quienes seguían por su parte intentando conectar con el incesante rock pop mezclado con elementos psicodélicos.

Este activismo político, que muchos en el público mencionaban “que le hacía falta a la oposición hoy en día”, es un recurrente en los surgidos en Alaska. De hecho, Feel it Still su mayor hit, en un principio tenía relación con el hecho de ser padre y las responsabilidades que conlleva. Sin embargo, la banda le dio un giro al generar una dinámica interactiva a través de su video oficial, en el cual encontramos más de treinta ONG’s para apoyar en su financiamiento.

Con un ritmo parejo y a veces incesante, los músicos también tenían cosas que decir. Los movimientos de Zachary Scott en el bajo seguían el son de la batería, mientras los extensos momentos instrumentales se alienaban con las figuras algo perturbadoras que se solían asomar en las pantallas.

Otro rasgo característico es su irónico sentido del humor. Desde el homenaje a quienes consumen marihuana y discuten en los almuerzos familiares, el recalcar que no hay computadores en la ejecución de su setlist o el anuncio vía pantallas de que tocarían “esa” canción a continuación de Holy Roller (Hallelujah), dirigido especialmente para quienes esperaron paciente, e incluso silentemente, escuchar Feel it Still.

A veces una más que correcta presentación en vivo no logra conectar 100% a quienes ven el espectáculo. En momentos, parecía que Portugal. The Man cumplía con esa característica, sin embargo no se puede dejar de lado la importancia y de la preocupación que debemos tener por lo que tenemos alrededor nuestro, y por quienes tenemos al lado, ya sean minorías o pertenecientes a un pueblo indígena. La banda de Portland sacó a varios del oasis que puede significar Lollapalooza, recordando que el mundo real está afuera, y no basta solo vivir el momento.

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