“En un mundo desbocado, hoy te has vuelto luz”: Pedro Aznar en el Teatro Oriente (29-11-2019)

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“Un alegría muy grande estar de vuelta en un Chile despierto”, arrancó diciendo Pedro Aznar en la primera de sus dos noches prácticamente agotadas en el Teatro Oriente.

Como una buena parte de los conciertos que se han realizado tras el estallido social, una fuerza distinta se respira y las citas hacia las manifestaciones sociales se vuelven habituales, especialmente en el caso de Aznar, un músico que siempre aprovecha sus silencios para dar más de un mensaje.

El argentino es ya un artista con doble nacionalidad, que cuenta con una fanaticada tan numerosa como en su país natal y que, desde la última década, se hace presente cada año en escenarios de todo el país.

Esta vez, luego de haber girado con Manuel García mostrando Abrazo de Hermanos en una gira nacional en el invierno pasado, Aznar regresó al sitio que se convirtió en su residencia desde principios del 2000, en una noche donde no primaron los recuerdos, sino que el interés de saber qué se trae entre manos el artista.

El veloz bajista supo mezclar sus diferentes encarnaciones recientes en una sola jornada, en especial, el costado rock-pop que prima en sus trabajos de mejor factura de estos años, Quebrado (2008), Contraluz (2016) y el EP Resonancia (2017), junto a algunos covers interpretados con destreza clínica (“Ordinary World”, “Los dinosaurios”, “Shape of my heart”) y un breve repaso de su trabajo a dúo con García realizados en formato solista.

Junto a los imprescindibles éxitos de sus repertorio (“Mientes”, “Dicen que dicen”, “A primera vista”) para caldear el ambiente, el músico evitó transitar por los terrenos de Serú Girán y optó por mostrar varias de sus nuevas canciones: un grupo de tres canciones de aires soft rock llamadas “Mientras”; “Dejando la tormenta atrás” y “En espejo”, y que serán parte del disco que espera lanzar el próximo año.

El recinto de Providencia hizo posible la cuota de intimidad apta para este encuentro, más apropiado para seguidores inquietos, en el que se pudo ver al músico en forma junto a su cuarteto de músicos, en una noche donde Aznar también aprovechó para dedicar su poema a su segunda casa:

No estamos en guerra
Chile amado, sufrido, golpeado, bello Chile
Tu pueblo en las calles clama por justicia
Suena la hora de ajustar las cuentas
Esas que le cierran a pocos y que muerden a muchos.
Tu suelo fue regado con tu propia sangre demasiadas veces como para repetirlo uno más.
Los tanques en las calles son una brutal serpiente que arrastra la vergüenza de un pasado fratricida.
Chile de los nobles frutos
Te usaron como experimento
Y te pasearon como ejemplo de las ventajas de un sistema mezquino
Pero la realidad barrida bajo la alfombra
Hoy volvió para decirles Basta! a los que reinan desde el privilegio
Una casta que escondió los esqueletos
Pero sigue temiéndole a las pesadillas de su conciencia sucia.
La desigualdad desnaturalizada hecha costumbre es un árbol monstruoso
Podrido en las raíces, destinado a caer por su propio obsceno precio.
Chile amado, postergado Chile
Chile de la casucha raída y el zapato con agujeros.
Los últimos y los primeros se asombran de tu inaudita fuerza
En un mundo desbocado que ignora la interprete de los olvidados
Hoy te has vuelto luz.

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