Narcos México: El imperio de las traiciones

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La aclamada serie de Netflix estrena su cuarta temporada, esta vez situada en México. La historia se centra en la persecución que hace Kiki Camarena y sus compañeros de la DEA a Miguel Ángel Félix Gallardo y su gran asociación a cargo de la distribución de marihuana y cocaína, teniendo su base en Guadalajara. Nuevamente, la entrega trae consigo altas cuotas de sangre, secuestros y, claramente, dinero.

Todo comienza en Sinaloa, lugar en que nace Miguel Félix Gallardo (Diego Luna) y en el que se desempeñó como policía en su juventud. Sin embargo, su deseo de vivir una vida alejada de un sueldo justo y la rutina lo lleva a asociarse con su primo Rafael Caro Quintero (Tenoch Huerta) con el objetivo de enriquecerse en un principio a través de la venta de ‘mota’ o marihuana, llegando incluso a popularizar la llamada ‘sinsemilla’, desconocida en la época.

Por otro lado, Kiki Camarena (Michael Peña) es un agente de la DEA que se traslada desde EE.UU a México justamente para atrapar a estas figuras de las que poco se sabía antes de su llegada. Su gran valor lo lleva a adentrarse en lugares impensables para obtener información desde la que él y sus compañeros pudieron empezar a trabajar, siguiendo un camino que capítulo a capítulo lo introduce en un peligro cada vez mayor.

Esta nueva entrega demuestra que poco ha cambiado: la corrupción domina a cada miembro del gobierno y la policía, frustrando a cada momento los intentos de captura de los narcos involucrados. Sin embargo, “El Padrino” logra lo que otros no hicieron, como lo fue crear una sociedad con cada uno de los jefes de los distintos sectores del país, obteniendo así un enorme poder con respecto a las decisiones sobre la distribución de la droga. Así es como poco a poco fue ganando el apodo por el que se le conoce hoy: el “Jefe de jefes”.

Aun así, no todo se hace tan fácil. Cada jefe tiene sus propios planes y ambiciones, estableciéndose una lucha por derrocar a Miguel, dándose traiciones impensables a cada momento. En cada episodio se hacen y deshacen nuevas alianzas entre gobernantes, policías y narcos en una lucha por quién ofrece una mayor cantidad de dinero.

Con una excelente labor en la ambientación y una música que traslada a lo más icónico del México de la década de los 80, la serie muestra la realidad que viven tanto narcotraficantes como agentes de la DEA, estando los primeros constantemente huyendo y negociando nuevos pactos, mientras que los últimos arriesgan en todo momento sus vidas con el fin de obtener pequeñas pistas en medio de un ambiente en el que no se puede confiar en absolutamente nadie. Una vez más, Narcos logra conectarnos con esta dicotomía que logra hacer dudar al espectador con respecto a qué bando tomar.


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21 años, estudiante de Lic. en Artes y Humanidades.