Mon Laferte en Temuco: ríndete ante la femme fatale

Mon Laferte Gira de Norma Temuco Chile

“Les gusta que yo sufra para que haga canciones”, dijo antes de cantar “Funeral”. 

El público, aturdido, reacciona al unísono expresando un suspiro de pena. Mon, con esa sonrisa tan suya, mira al suelo para luego acercarse al micrófono: “Ya, está bien. Me sacrifico”.

La segunda fecha del tour de Norma por Chile tiene un poco de eso. En las canciones, en las emociones que la musa deja en escena.

Mon Laferte, en su cuarta cita romántica con el público temuquense, vuelve con otro sabor. Llega con las lágrimas derramadas convertidas en hits que suenan por el sur del mundo. Incluso, en lugares más alejados.

La ganadora del premio Pulsar al disco del año regresó tras dos años de ausencia en que literalmente pasó de todo. Vestida de rojo intenso, la viñamarina comienza su encuentro marcado por su indiscutida fama internacional, plasmada tanto en el cariño popular como su paso por festivales internacionales.

Y es que en escenario, ella se transforma en una diosa con la calidad vocal que la caracteriza. Pero, al terminar de cantar algún tema, los halagos y los gritos de su fanaticada hacen que se sonroje, devolviéndole su carácter de mortal, que a veces pierde mientras emociona a las 4 mil almas que llegaron al Gimnasio Olímpico.

Acompañada de su banda de nueve músicos latinos -entre ellos 3 chilenos- quienes al tener a una musa tan excéntrica y temperamental, saben adaptarse a las locuras de Laferte en escenario. Los intérpretes llevaron a cabo un show potente que sabe dar honores al sonido de la quinta placa de la chilena que da nombre al tour. 

En cuanto a lo musical, destaca la interpretación en la jornada la trilogía de canciones que son parte de sus últimas creaciones: ”Chilango Blues”, “Canción de Mierda” y “Paisaje Japonés”, esta última tocada por segunda vez en vivo luego del inicio de la gira en Concepción.

Si pudiésemos resumir lo que fueron las 20 canciones de anoche, una pancarta que la artista leyó en voz alta ante todo el gimnasio es lo más cercano: “Mi mamá me dio la vida pero Mon me dio las ganas de vivir”.

Pena, llanto y amor completo fue el viaje de la verdadera femme fatale del canto latino, quien con su voz y alma logra que cualquier mortal se rinda a sus pies.

Créditos fotografías: Carlos Valverde.

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