Mon Laferte destruye toda "Norma" con su último disco

Mon-Laferte

Los elogios para su figura parecen ser exagerados y repetitivos luego del indudable éxito que ha cosechado desde “Vol.1” (2015)  -a estas alturas, un disco de cabecera-, pero no hay que ser mezquinos con Mon Laferte. Desde aquel trabajo, la cantante agarro un vuelo que con “Norma” (2018) parece estar lejos de soltar.

Grabado en una sola toma en los estudios Capitol en Hollywood y bajo la atenta mirada de Omar Rodríguez-López (The Mars Volta) como productor,  el álbum emerge como un tributo a la cebolla -basta ver su portada, acaso el mayor de sus explícitos- pero evocando a nombres no tan contemporáneos ni para ella, ni para sus fanáticos.

En conversaciones previas con la prensa, Laferte lo confidenciaba: el alma del disco se nutrió de vinilos editados hace más de medio siglo que no logró pillar en formato digital. Así, a priori,  es fácil identificar aromas a sonoras caribeñas, el alma omnipresente de Celia Cruz y  Héctor Lavoe, además de un sello vocal  tan cándido como amenazante que se ha convertido en su marca.

“Norma”, ideado como un álbum “conceptual” sobre una relación de pareja, va desde el más tierno de los comienzos con “Ronroneo” y “Quédate esta noche”, acentuando las complicaciones y la resignación en cortes como “Por qué me fui a enamorar de ti”, “El beso” (que invitan a la pista de cualquier salsoteca) y el coqueteo con el rap de “El Mambo”, hasta el inevitable final del amor con “Funeral” y “Cumbia para olvidar”.

Justo en su mitad, “Caderas blancas” es el mejor corte de un álbum tan generoso estilísticamente que no deja nada en el aire. “Toma mis caderas blancas, toma lo que quieras, ya no hay nada que perder”, reza en su coro. Una declaración de principios para una mujer que -mea culpa incluido de parte de nosotros, la prensa- , arriesgó su carrera a un todo y nada. Las recompensa parece tener sentido ahora.

A menos de dos años del éxito comercial innegable de  “La Trenza” (2017), esta nueva colección de canciones emerge con una base notoriamente más sólida que su predecesor. Si tuviéramos que elegir un disco latino para llevar a cualquier parte del mundo, definitivamente este es.


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