Los Tres y el Fome en Temuco: de disfrutarse se va a disfrutar

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“Fome” fue el remate de los Tres para decir que eran el grupo más importante; un disco que según Henríquez fue adelantado para Chile solo “por cinco minutos”, con 15 canciones que transitan en la rabia hacia el mundo de su propio creador. Un álbum “depresivo activo” sin melodías con final feliz.

Su importancia en marcar el sonido de una generación fue tal que, cuando el telón del Teatro Municipal se abrió y apareció el profundo color rojo al frente de los espectadores, el lugar conectó a un portal hacia una obra que sigue cautivando a 22 años de su publicación

Liderados por un Álvaro Henríquez renacido -con pelo negro cuidado al extremo y los anteojos negros que lo hacen verse como Roy Orbison-, Los Tres reaparecieron en la Región tras la operación que pudo haberle quitado la vida a su vocalista y creador.

Ya instalados en pleno escenario con el título del álbum en su tipografía ícono, Henríquez, Roberto “Titae” Lindl junto al histórico Cuti Aste, además de Sebastián Cabib en guitarra y Boris Ramírez en batería, dieron inicio al viaje por la placa, “la cazuela musical” como dicen algunos para describir el Fome.

El concierto suena como instalar el disco por primera vez en la bandeja de un reproductor, en su secuencia original. “Claus”, que según Henríquez “tiene también ese humor musical propio de Titae y su cultura melómana”, provocó gritos de bienvenida pero es “Bolsa de mareo” la canción que conectó a voces de todas las edades. El “jefe de jefes” recibe aplausos en homenaje al disco de 1997.

El cuarto trabajo de estudio del grupo original sonó perfecto en un escenario que le sienta cómodo a los artistas.

Quizás, lo único “fome” de la cita en Temuco es que al ser un teatro, es decir un espacio docto, la gente no brotó energía ni saltó tratando de acercarse a los pies de Álvaro, solo por estar sentados durante la función.

Los momentos más memorables de la jornada fueron los clásicos, entre ellos “La torre de Babel” y “Me arrendé” con su líder solo e iluminado en el escenario. Álvaro Henríquez y su cautivador quinteto dieron forma al álbum más complejo del nacido en Concepción, reviviendo el rock certero imponente que prometieron sus artistas.

Si bien hubo un ligero error al intentar iniciar “Olor a gas”, ese imprevisto fue un pelo de la cola ante la atmósfera de un tour nostálgico y frenético.

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