Lollapalooza Chile 2019 – Día 2: Fuera de todo cálculo

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Luego de un viernes marcado por la presencia juvenil que abarató en momentos algunos escenarios, llegaba el desafío del día sábado a Lollapalooza Chile 2019. Presente en alguna medida estaba el fantasma del año pasado, el anuncio de precipitaciones, mínimas por cierto, podía causar el más alto de los nerviosismos en el más ansioso respecto a cualquier cambio de horario por problemas logísticos traídos desde Argentina.

Con Zaturno y Monseiur Periné abriendo los escenarios principales, la atención se centraba en el Lotus Stage con la presentación de Gianluca. El príncipe del trap, al igual que Drefquila, superó cualquier expectativa en cuanto al marco de público, que dejaba chico el escenario ubicado a pasos del Kidzapalooza. Princesa Alba y Pablo Chill-e acompañaron al joven trapero para interpretar ‘”Summer Love” y “Sismo respectivamente, desatando una verdadera euforia. La salida fue un caos, consagrando la metamorfosis de jóvenes con outfits monocromáticos a ovejas en menos de un segundo, lo que se repetiría con el correr de las horas.

Ante una tímida llovizna que no daba paso a especulaciones de algún desastre, Ases Falsos saltaba al Acer Stage para tomar revancha del 2016 y no estar falto de tiempo. De hecho, a Cristóbal Briceño y compañía el tiempo le sobró, quedando minutos para una canción más en una de sus últimas presentaciones antes de su receso indefinido. Por su parte, Kamisi Washington sorprendía en el escenario del Banco de Chile con su saxofón.

Nuevamente la fiebre juvenil se hacía notar, acaparando desde temprano el Movistar Arena para ser parte de la fauna electrónica que desata la fiesta durante casi ocho horas. Poleras y zapatillas blancas, brillos en la cara y vasos reutilizables en mano ya son parte del ornato durante los tres días de festival. El cortavientos acompañaba por motivos climáticos, o también para replicar el estilo de sus ídolos.

La franja de la tarde daba pie para la variedad y el desborde. Ziggy Marley demostró sus ocho Grammys con una propuesta que incluía homenajes a su padre. El punto confrontacional llegaría de la mano de Portugal. The Man. Los oriundos de Portland, fieles a su estilo, desplegaron un incesante show que incluía mensajes irónicos y otros con contenido político, apelando directamente al Gobierno: “No todos somos Chadwicks”. De ahí, el éxodo.

Un impresionante volumen de asistentes partía en una verdadera procesión para los quince minutos de Paloma Mami, que colapsó el Lotus Stage. Un gran desacierto de la organización el despachar a uno de los escenarios más pequeños a los referentes de la música urbana nacional, a pesar de su masividad en constante crecimiento. Un grupo de privilegiados pudo presenciar el blanco entero que cubría a Paloma, el resto observaba el show desde los celulares de quienes estaban más adelante. Un verdadero hito excéntrico, que a pesar de su corta presentación, fue uno de los puntos a recordar de la jornada. “Leandro Martínez jamás tuvo ese público”, se escuchaba entre el polvo que se levantaba al salir.

Luego del cardumen, muchos se encontraron a un emocionado Olly Anderson, de la banda británica Years & Years, interpretando canciones como “King” y “Desire”. La mayoría se quedó y el resto avanzó para acomodarse en el VTR Stage en el regreso de Interpol a Lollapalooza. Luego de su presentación en 2015, donde colisionaron con Kings of Leon, la banda liderada por Paul Banks no desentonó con canciones de “Interlude” y éxitos que los han marcado como referentes del post punk del nuevo milenio.

Ya en la fase final del festival, algunos partieron con antelación, otros fueron a ser parte de otro hito en la historia de la versión chilena de Lollapalooza: el debut de Américo en un ya sobrepasado Lotus Stage. En menor proporción que su antecesora, dejó uno de los shows más sólidos de la jornada con sus clásicos y homenajes a Grupo Alegría, su anterior banda, así también a Jorge González, Los Ángeles Azules y Charlie Puth. Los gritos de “Ídolo, ídolo” salieron naturalmente.

Desde el escenario Banco de Chile, que parece haber superado las dificultades de la primera jornada, Post Malone desató la locura en un público que gritaba y sudaba juventud, pese a terminar su presentación cerca de media hora antes. Tanto la apuesta del trap norteamericano como los encargados de cerrar la jornada, Twenty One Pilots, siguen la lógica actual del festival: atraer a ese público juvenil, cercano al mainstream, dejando como segunda opción a referentes de décadas pasadas.

Y ese cuento fue el que se creyó el dúo al entregar un show repleto de parafernalia y momentos para el recuerdo, desde el auto en llamas, los cambios de vestuario por parte de su vocalista Tyler Joseph y sus salidas del escenario, marcaron un ritmo frenético, adecuado para el cierre de una jornada, y también acorde a esta nueva generación, que se encanta con los destellos y lo excéntrico. Unos gustos que de a poco la organización comienza a entender, pero al parecer solo para los fenómenos internacionales, dejando en segundo plano a los exponentes de casa que ya tienen terreno ganado y demandan un espacio que escapa a los cálculos y ojos de expertos.

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