La artesanía de la alta definición: Ases Falsos grabando en el Teatro Coliseo

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Jacqueline Riveros

Los que iban debían saber que no era una ocasión para sorprenderse. El propósito era uno solo: grabar el primer “en vivo” de la banda. Con esa idea en mente, el tradicional concierto de fin de año de Ases Falsos se convirtió en un estudio improvisado. Una circunstancia única para poner a prueba los ensayos y errores que la banda viene experimentando, al menos, desde el estreno de su último disco en junio pasado: “Mala fama” (2018).

Con todos los recursos en pos del registro audiovisual, el Teatro Coliseo fue el encargado de recibir a una masa heterogénea. Con más de dos años de funcionamiento, el ex-recinto evangélico del Paseo Bulnes pareciera no encontrar el punto clave de su identidad sonora. En el lugar, la acústica simplemente no acompaña del todo. Pero claro, acá lo que importa es el trabajo mutuo entre máquina y humano. Y como indica Cristóbal Briceño durante el concierto, todo mejora en la post-producción.

“Mala fama”, “Salto alto”, “Qué hará de mí” y “La gran curva” son las escogidas para el puntapié inicial. La parafernalia es grande y se aleja de la zona de confort de la banda. Hay luces de mejor nivel, hay instrumentos de calidad superior, hay un escudo que aísla las percusiones. Pero siempre con esa artesanía que los identifica, ese es el real motor de esta maquinaria de siete años. Quedó claro con el último videoclip de la banda que, a pesar de su horrorosa visualidad, funciona gracias a su esencia musical.

Estaban las que tenían que estar. Y con el paso de las canciones, el nerviosismo se va perdiendo. La confianza y la seguridad nacen con y para el público. “Gehena”, “Misterios del Perú” y “Subyugado” aterrizan a una masa que asume que está en un set. Todo lo que se hace es para que lo capten los lentes y los micrófonos, todo lo que se hace es para la posterioridad. “Para el Youtube”, como bromean. Mientras, la polera que tiene puesta Briceño reza la frase “No hay futuro”.

Entre tanta canción destaca “Ivanka”, que es interpretada junto al outro de la grabación original (“Conducción” – 2014). También vuelve a sonar “Manantial”, otra de las “raritas” del grupo, que a propósito anuncia un futuro concierto dedicado sólo a ese tipo de temas. Con “2022” (Fother Muckers) las voces retumban el teatro, para anunciar la visita del ex-guitarra Héctor Muñoz al escenario. “Los Ases Falsos”, otra de su anterior reencarnación, le da el placer a la masas con su efecto “sandía calada”.

Para “Pacífico”, Briceño se lanza a la muchedumbre. Como un escapista aparece en uno de los palcos del lugar, interpretando desde ahí “Mi ejército”. “Soy su comandante y, a la vez, soy su primera línea”, recita arriesgando la vida desde la baranda, rodeado de un mar de gente que lo abraza, lo aplaude y lo graba. Es el momento clave de la noche. Se despiden con “Así es cómo termina”, su más reciente sencillo. Una versión de casi diez minutos es interpretada, con todos desde el escenario y el ritmo dominando.

Sin encore y con 21 temas en dos horas, Ases Falsos pone punto final al rodaje. No hay claquetas que marquen el término. Sólo un abrazo entre una banda que cada vez crece más, a pesar de haber dejado de lado la ambición de hace cuatro años. Para quienes quieren atesorar algo especial, sus conciertos en los teatros Cariola, Caupolicán y del Bíobío son mejor referencia. Simplemente, lo de anoche fue otra anécdota, que en un futuro se podrá revivir en alta definición.

Ases Falsos – Teatro Coliseo (9 de diciembre de 2018)

  1. Mala fama
  2. Salto alto
  3. Qué hará de mí
  4. La gran curva
  5. Gehena
  6. Misterios del Perú
  7. Subyugado
  8. Lucha, causa, problema
  9. Películas
  10. Nace un contragolpe
  11. Sal de ahí
  12. Mucho más mío
  13. Trato hecho
  14. Ivanka
  15. Simetría
  16. Manantial
  17. 2022
  18. Los Ases Falsos (Con Héctor Muñoz)
  19. Pacífico
  20. Mi ejército
  21. Así es cómo termina

Fotos por Jacqueline Riveros

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