José González en Chile: No sólo un hombre ordinario

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Si hacemos una lista de los músicos indie que siempre nos visitan (no porque sean catetes y les guste robarnos el dinero, sino porque hay interés real del público local), estaría encabezada quizás por dos seres humanos muy queridos acá: Erlend Oye y José González.

Cada uno ha atrapado al público local desde sus trincheras. En el caso del músico sueco-argentino, es sorprendente su arrastre al llegar a presentarse cinco veces hasta ahora en escenarios chilenos. Ese cálido tono de voz que recuerda a Silvio Rodríguez, su simpleza y el aire melancólico de sus canciones que conectan con el lado pacífico de nuestra gente, ese que nos hace emocionarnos más con lo último de Radiohead que hacernos los Rollingas, explican un poco el éxito que tiene acá, siendo un tipo que suena más que nada en las programaciones depres de los domingos en la FM nacional.

Su show agotó todas las entradas varios días antes de realizarse, por lo que prometía ser una noche especial por muchas cosas. Los nacionales Niños del Cerro, por ejemplo, tenían varios motivos para celebrar: se ganaron el reconocimiento a “Artista Revelación” en los últimos Premios Pulsar y esa noche de viernes era su debut en un escenario para más de mil personas, el Teatro La Cúpula. Y, al contrario de lo que se podía pensar, los nervios no los vencieron ni tampoco defraudaron, con un contundente set de siete canciones en las que se mostraron tranquilos, como si hubiera sido una noche más en el Bar Uno o viejo centro cultural de Yungay o La Florida. Más de algún nuevo fan salió del lugar a buscarlos en Spotify.

Al poco tiempo después hizo su entrada González, secundado por cuatro músicos que dieron nuevos aires a su repertorio, abriendo los fuegos con la mágica “Crosses” y “What Will”, canción que es parte de su más reciente disco, que es la excusa del tour que lo trajo esta vez: “Vestiges & Claws”, lanzado el 2015. Por supuesto, no faltaron sus excelentes versiones de obras ajenas como “Line of Fire” (Junip), “Hand on Your Heart” (Kylie Minogue) o las muy coreadas “Teardrop” (Massive Attack) y “Heartbeats” (The Knife), que dejaron con calambres en el alma a más de alguno, y que sirvieron para cerrar el show antes del bis.

Una agradable jornada que sorprendió a muchos, en especial, al ver en su mejor forma con una banda de soporte que dio otros colores a su repertorio, aportando con nuevos arreglos vocales y una agilidad que suplió detalles como la poca interacción del artista con el público, y los inevitables problemas de ambiente que suceden cuando hay personas distraídas en medio de un clima de abstracción y silencio, como en medio de un estado de meditación.

No es casualidad que conciertos de músicos como González puedan llenar los escenarios capitalinos actualmente. Ya van diez años desde que los conciertos organizados de forma independiente por gente como Fauna, más dados a darse el gusto de traer a un artista en ciernes, y la familia ha crecido considerablemente de forma natural, gracias a que la apuesta no ha parado hasta ahora y no quedaron huérfanos de espectáculos.  De este modo, llenos totales como los del pasado viernes serán postales que se nos harán naturales en estos años que vienen, algo que merece ser celebrado.

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