Historia del Trap en Chile: decálogo para mentes cerradas

Foto: Francisco Farías
Foto: Francisco Farías

No fueron pocas las voces que se alzaron a hablar de él. Que es muy pronto, que no “daba para tanto” o que -sencillamente y desde el prejuicio-, el Trap no era algo tan importante como para escribir un libro sobre ello. En “Historia del Trap en Chile” (2020), todas esas dudas quedaron saldadas.

El trabajo de Ignacio Molina (Curicó, 1983) abarca casi dos décadas de historia, contando en un recorrido lineal y detallado cómo y desde dónde se fue forjando el imperio de este género en Chile. En su debut editorial, el periodista asume un trabajo colaborativo con más de setenta voces entrevistadas e, incluye además, fotografías exclusivas de 11 fotógrafos (como @rocioaguirrev, @danielabeltranrv, @frenchy.cl, @pulazo, @j.riverosph, @ilmato_ entre otros nombres) en 32 páginas adicionales.

En 22 capítulos, se cuenta en las voces de sus propios protagonistas la forma en que descubrieron un género que, aunque nacido  en las trap house de Atlanta, supo llegar a las poblaciones de Chile, imprimiendo un sello distintivo que permitió relacionarse con las problemáticas locales. Porque pese al estigma, la música urbana tiene tintes altamente sociales y de crítica, aunque -como lo grafican aquellas páginas- el mainstream sólo se haya fijado en ello cuando Pablo Chill-E (acaso el protagonista de esta historia) decidió lanzar “Facts” previa a la última visita del Papa a Chile en 2018.

Si eres seguidor del trap desde su génesis, te encontrarás con anécdotas y relatos nunca antes contados sobre la grabación de algunos videoclips icónicos como “My Blood” o “Pablo”, la forma en cómo irrumpieron nombres como Gianluca, Paloma Mami o Princesa Alba y la sinceridad evidente de algunas de las voces que, aunque hoy son famosas por su música, antes se vieron involucrados en actividades ilícitas para sobrevivir; si por lo contrario lo anterior no te dijo nada, entenderás las razones del fenómeno.

Aunque la mayoría de las páginas conforman un relato episódico con entrevistas en su mayoría inéditas, hay dos aspectos fundamentales para contextualizar al lector ajeno. Primero, un glosario con una decena de términos gentileza de Matías Fireboy en donde se explican palabras esenciales para no perderse en la lectura como “Feka”, “Josear”, “Misión” o “Sauce”, y luego hacia el final una lista esencial del “Quién es quién” por si aún existen despistados que no hayan escuchado hablar de Ceaese, DrefQuila, Ea$y Kid, Young Cister o Polimá Westcoast.

Con Paloma Mami en portada como eje principal, lo que le valió variadas críticas por no ser un nombre que sea tan representativo del movimiento, el libro de editorial Alquimia sabe dejar atrás esa opinión apresurada y va a la génesis de la música y todos aquellos elementos que lo rodean. Desde sus precursores (que, vaya, varios parecen adjudicarse ser “el primero que lo hizo en Chile”) hasta nombres recientes o subterráneos para la alta audiencia como MiceluneSammy Mansson.

¿Es la historia definitiva del trap chileno? Sería malaventurado afirmarlo. Aunque lejos de una falta de rigurosidad por parte del autor (los términos y la forma de hablar de cada entrevistado se respetan a cabalidad sin ningún filtro más allá del escrito) es el síntoma de un género que, tal como pasó con el reggaeton, está hecho para perdurar más allá del prejuicio y las mentes cerradas.

Historia del Trap en Chile
Ignacio Molina
Alquimia Ediciones – 2020
Precio Sugerido: $12.000
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