'folklore': Un nuevo comienzo para Taylor Swift

Taylor Swift - folklore

No habían respuestas obvias para predecir lo que sería el siguiente paso musical de Taylor Swift. Haciendo una breve recapitulación, sus últimos discos fueron piezas calculadas para etapas y momentos específicos de su carrera. Mientras ‘1989’ fue su transición definitiva desde el country al pop, ‘reputation’ fue el producto natural de todo el drama que envolvía a su figura pública. ‘Lover’, por su lado, sirvió como la segunda parte de su antecesor, consolidando una narrativa más romántica y dando por finalizados todos los rollos mediáticos que le habían dado de qué componer, durante toda su carrera. Entonces, ¿qué vendría ahora? Con una relación estable desde hace casi cuatro años, sin nuevos enemigos ni rupturas sobre las que escribir, muchos nos preguntamos ¿de qué hablaría ahora Taylor Swift? 

La respuesta es una que al parecer ni ella misma se esperaba; un disco improvisado en medio de una pandemia global que se gestó en tres meses de confinamiento: ‘folklore’.

Swift decidió alejarse del pop chicloso de hits como ‘Shake it off’ y ‘ME!’ para ofrecer una gama de 16 canciones con muy poco appeal radial, cargadas de letras más maduras y sonidos acústicos propios de los deep cuts de sus álbumes más exitosos. En ‘folklore’ no hay himnos pop, y de hecho, cabe cuestionarse si hay algo de pop del todo.

Pareciera ser que la cantante decidió darse un gustito y hacer un álbum rústicamente honesto, libre de expectativas comerciales, pero con una cierta ambición musical -que tal vez apunte a un tercer Grammy a álbum del año- y a consolidarse como una cantautora y artista completa, más que como otra súper estrella contemporánea.

Esta es la faceta que más le acomoda a la artista que alguna vez respondió querer tener una carrera como la de Paul McCartney, en lugar de convertirse en otra Madonna o Mariah. Y este es el disco que empieza a sustentar dicha afirmación, cuando Taylor parece no necesitar o querer más hits de los que ya tiene, ni más súper semanas de ventas o seguidores en Instagram: Taylor quiere simplemente -atreverse a- hacer la música que le gusta.

En ‘folklore’ encontramos algunos de los mejores poemas de la carrera de Taylor Swift en canciones como ‘cardigan’, ‘invisible string’ y ‘the last great american dynasty’. Así como una de sus mejores colaboraciones en ‘exile’, al lado de Bon Iver.  Lo cierto es que la riqueza que caracteriza a este portafolio de 16 canciones está en el protagonismo de la narración en cada una de ellas.

Mientras el sello de su eterno colaborador Jack Antonoff está presente en una parte generosa del disco, es el nombre de Aaron Dessner, miembro de la banda folk rock The National, el que cobra protagonismo al lado de la propia Taylor Swift. Dessner trabajó en 11 de las 16 canciones del álbum, por lo que la nueva faceta de la intérprete cobra más sentido con este antecedente.

Musicalmente, ‘folklore’ se aleja de los últimos trabajos de Swift hacia una dirección más alternativa y folk, como indica el título del disco. La instrumentación se sustenta en mayor parte en piano y guitarra acústica, con una musicalización minimalista que permite a la prosa de la cantautora lucirse como pocas veces antes.

En cuanto a las letras, Swift se anima a explorar el mundo exterior; un terreno incierto para una poeta destacada por su habilidad para autoretratarse en sus canciones. Sin embargo, es así que ahora no existen límites para la cantautora estadounidense, que parece poder hacerlo todo al abrir la ventana a un sinfín de nuevas historias de las cuales nutrir su poesía. Si los trabajos anteriores de Swift consistían en diarios de vida personales musicalizados, ‘folklore’ viene a ser algo más parecido a una compilación de crónicas.

La intérprete se anima a cantar a través de personajes, creando diferentes mundos y narrativas a lo largo de varias canciones que hacen referencias a otras. Temas como ‘betty’ y ‘cardigan’ por ejemplo, cuentan una misma historia desde la perspectiva de dos personajes distintos.

Por muchos catalogada como la mejor compositora de su generación, Swift ha encontrado en su octavo disco, a sus 30 años, una mina de oro nunca antes explotada en su carrera. Prestando su voz y lápiz a historias de amigos, familiares, conocidos y ex amores, ficticios o seudo reales, así es la nueva Taylor Swift, que -tal vez sin pretenderlo- se desmarca de contemporáneas como Katy Perry o Lady Gaga, para forjar su propio camino a convertirse en una leyenda de la música.

¿Será el fin de la Taylor estrella pop? Es incierto y demasiado temprano para apostar. De todos modos, lo que es seguro es que Swift ha llegado a un lugar en su carrera donde puede aventurarse a romper los estándares que le plazcan, sin la presión de demostrar nada a nadie, como lo venía haciendo por gran parte de su historia.

‘folklore’ se siente como una nueva carta de presentación para Taylor Swift, una que le abre ventanas y puertas a toda una nueva generación de audiencias, y a una infinidad de mundos musicales por explorar desde ahora en adelante. Resulta difícil posicionar a este álbum en un ranking de comparación con discos como ‘Red’ o ‘1989’, sencillamente porque todo en ‘folklore’ es distinto, a excepción de Taylor y su habilidad para contar historias. Es así, que es posible catalogar a este trabajo como el más sólido, seguro y honesto de su carrera.

Ahora es cuando muchos nos sentiremos culpables o ingenuos por haber creído que el juego se comenzaba a terminar para Taylor Swift, una cantante que parecía haberlo hecho y logrado todo en su prematura carrera. Su respuesta es un disco de poco más de una hora, con 16 canciones cocinadas en tiempo récord en medio de una crisis global, que nos demuestra de forma irrefutable, que tenemos Taylor Swift para todo el tiempo que ella quiera. 

‘folklore’ está disponible en todas las plataformas digitales, mientras su versión física con una canción extra está a la venta en su sitio web.

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