Todo sobre "Fine Line": Lo nuevo de Harry Styles

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El camino desde el trabajo debut como solista del cantante británico Harry Styles hasta su segundo álbum, ha visto al artista como un verdadero ícono pop. A pesar de un notorio bajo perfil mediático, sus incursiones en la moda, el cine y causas tanto políticas como sociales lo han instalado como un nombre único en la nueva escena, destacando entre sus ex compañeros de One Direction y el resto de sus pares.

“Alguna vez estuve en una banda de chicos, ahora estoy en una banda de hombres”, así se presentó, entre bromas Harry Styles hace un par de semanas durante su participación en el programa Saturday Night Live. El cantante ya lo había prometido con su trabajo homónimo de 2017, su primer disco en solitario, que recibió críticas positivas por su incursión en el rock de los 70.

Esta vez, con Fine Line, su segundo álbum, Harry no solo cumple su promesa, sino que llega con argumentos más contundentes para creerle. En un trabajo que grita libertad, Styles vuelve a demostrar que sabe jugar el juego, pero quiere hacerlo con sus propias reglas.

El viaje musical inicia con Golden, una de las pocas canciones más similares a su anterior trabajo. Es casi inevitable escuchar un poco de Coldplay en los versos, sin embargo, nunca lo suficiente como para perder a Styles.

Watermelon Sugar, la segunda canción, sirve como una nueva introducción a la otra faceta del cantante, más cercana a su imagen de celebridad playboy que al acomplejado y sensible artista presente en la mayoría de sus temas.

“Es todo sobre tener sexo y estar triste”, así definió Styles su nueva era en una entrevista con Rolling Stone, y las primeras dos canciones nos introducen a cada uno de estos escenarios, desarrollados más a profundidad a medida que avanza el álbum.

La siguiente canción, el último sencillo, Adore you, es quizás su jugada más cercana al pop contemporáneo. Tanto así, que incluso por ratos puede parecerte una respuesta musical a himnos pop de su ex Taylor Swift, pero de una forma en que solo Harry podría interpretar. Si el rock de Styles tiene mucho de Beatles y Bowie, su pop sabe más a Prince.

Lights Up, el primer sencillo del disco, vocifera libertad. Funciona como un himno de soltar el pasado y empoderamiento, mientras canta a la transparencia pero con un indudable trasfondo de búsqueda e incógnita personal: “Lights up and they know who you are / Do you know who you are?”.

Tal vez una de las entradas más vulnerables a la vida personal del británico es con Cherry. La letra es una carta a un ex amor, a la nostalgia y añoranza envueltas en una composición minimalista, entre guitarras y un poco de harmónica que guían a una conclusión más dramática entre baterías. La clave está en el final de la canción, con un breve monólogo en francés recitado por la más reciente ex de Styles, la modelo Camille Rowe.

La vulnerabilidad llega a su fondo más profundo con Falling, una balada repleta de cuestionamiento personal y corazones rotos. Los aires de seguridad y sex appeal se quiebran en confesiones como: “What If I’m someone I don’t want around? / What If I’m someone you won’t talk about?”, cantadas por un desesperado Styles, que deja caer su estrellato para no ser más que un joven de 25 años confundido mientras aún está tratando de entender cómo funciona el amor.

La siguiente mitad del álbum ve a un Harry Styles que toma impulso luego de tocar fondo. To be so lonely es una balada que no ofrece mucho más que un cierre al recreo de fragilidad emocional para dar paso a la sensual She. Este tema, en su naturaleza más rockera y duración de 6 minutos, es lo más similar a su primer disco que se podrá encontrar en este nuevo ciclo.

Sunflower Vol. 6 vuelve a posicionar al cantante en un estado de ánimo más optimista y seguro, que abre una nueva puerta más cercana a la neo psicodelia de Tame Impala. Por su parte, Canyon Moon continúa con la estampa de los 60 y 70 en el catálogo de Styles, sirviendo como un tributo al sur de California, tanto en su letra como sonido.

Treat People With Kindness es el manifiesto por excelencia del artista, que ya había tomado este motor personal como lema y marca registrada. La canción es el respiro perfecto de la carga emocional que emana el resto del álbum, para concluir en una nota más positiva que incluye un potente coro Gospel.

El title track y última canción del disco es Fine Line, un retrato de lo extremas que pueden llegar a ser las emociones. La canción es el cierre perfecto para el viaje emocional que representa el álbum, en la que habla con un sentido de pertenencia sumamente presente en su primer proyecto solista, hablando desde un “nosotros”: “We”ll be a fine line / We’ll be alright”. 

Así es, si alguna vez Harry Styles prometió estar en una banda de hombres, su segundo álbum confirma que el cantante está en camino a una madurez musical tan ausente en muchos artistas de su generación. Como al inicio de su carrera muchos tildaron de “presuntuoso” y “ambicioso” el proyecto solista del ex One Direction que en lugar de correr tras los charts y listas de popularidad decidió lanzar una canción rock de 6 minutos, hoy llegó el momento de creer en su propuesta.

Fine line habla de amor, de quiebre, de soledad y añoranza, entre su ya característico amor por la década de los 70 y nuevos romances con nuevos estilos tan diversos pero que en este trabajo encuentran un eje en común: la rareza de Harry Styles.

Puedes escuchar el álbum completo en plataformas como Youtube y Spotify.

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