Festival Contracorriente 2020: Valdivia en el radar

La Teruka
Marco Oyarzún

La tarde del sábado 22 de febrero se vivió una jornada recargada de sonidos provenientes desde el sur del mundo ¿El escenario? El Festival Contracorriente, evento valdiviano que en su cuarta año se está transformando en un imperdible de la época estival.

Una versión que marcó el retorno del evento a la Costanera de Valdivia, ya que en la pasada edición la producción se vio forzada a trasladar la actividad al emblemático Coliseo Municipal Antonio Azurmendy, debido a la lluvia que azotó a la región en ese momento.

Sin embargo, la edición 2020 gozó de una tarde apacible para que la música y los artistas sureños sean los protagonistas, mientras el río, las embarcaciones y la ciudad eran parte del montaje de los diferentes actos que se presentaron durante el día.

La apertura del show estuvo a cargo de Nes Tejeda, solista proveniente del pequeño poblado de La Unión, que cerca de las 17:30 horas propuso su folk con tintes electrónicos, una mezcla que denotaba misticismo en cada canción. Una instancia donde presentó su debut “Anumal” en el mismo orden del disco que prontamente estará disponible en diferentes plataformas digitales

Para Tejeda el concepto de “Anumal”  “Es un álbum de rock, folk y electro con canciones que van en busca de la poesía y con un toque místico y un sincretismo que nació producto de unir lo orgánico e inorgánico, puesto que la música tiene una misma raíz”, aseguró el cantautor.

Posteriormente, fue el turno de Pez Perro, una agrupación de San José de La Mariquina y que formó parte del Rockodromo en 2019. El quinteto compuesto por:Jorge Aranguiz , Andrés Aranguiz, Esteban Pineda, Marcelo Plá y Mauricio Tolosa demostró en 30 minutos todo su rock rural y mestizo

Una propuesta con guitarras afiladas y el lado más clásico del rock, que además, contenía tanto cueca como música mapuche. Un conjunto con sabor al sur chileno. Por otro lado, se destaca sus líricas sociales que retumbaron a eso de las 18:00 horas con canciones como: “Sin anestesia” y “Derechos Humanos”. Y poniendo el broche de oro con un tributo a los legendarios Congreso con “Hijo del Diluvio”. De cierta forma, un referente en el quehacer del conjunto.

En conversación con LaRata, el baterista de la banda, Marcelo Plá, afirmó que su obra se creó como un acto identitario, ya que somos productos de diferentes culturas. Por otra lado, al ser consultado por en el gran cierre que realizaron con “Hijo del Diluvio” y la influencia de Congreso, “Son unos maestros, es un ejemplo de la fusión de la música e identidad Latinoamericana”, afirmó.

Luego, Camilo Eque, que llegó con 4 discos de estudio bajo el brazo y como uno de los exponentes con mayor rotación a nivel local como nacional, el solista se armó de sus éxitos y su folk con letras que coqueteaban con la poesía, en un show que contó con distintos invitados.

Una presentación que llamó a bastante público, y aparte de las y los fanáticos, los curiosos se fueron agolpando en las cercanías, en una etapa del verano que goza de una gran cantidad de veraneantes disfrutando las bellezas de la región de Los Ríos. Mientras que, la voz de Eque irradiaba la paz que desprenden los parajes de la zona.

Ya con el atardecer que coloreó de dorado el escenario, Invernadero tomó lugar, un show completo con visuales y la sincronización digna de una maquinaría a todo su poder, definitivamente el power trió formado por Sebastián Moncada (guitarra), Paolo Mardones (bajo) y Nicolás Norambuena (batería) fue una de las grandes presentaciones del Contracorriente, donde pasearon por la psicodelia, stoner, post rock hasta matices groove.

Si hubiera que ocupar una definición al cometido de los provenientes de La Araucanía sería lo vertiginoso de su obra con constante cambios de ritmos. Sin lugar a duda, los temucanos que se dedican a pulir un interesante rock instrumental marcaron un hito con su cuarta vez en Valdivia, puesto que fue su recital con mayor asistencia.

Por algo Jack Endino productor de algunos trabajos de Soundgarden y Nirvana, además, de ser un importante escultor del grunge en Seattle, Estados Unidos, se fijó y colaboro con ellos en su último LP “Entropía” (2019).

Moncada, Mardones y Norambuena comentaron a LaRata sus sensaciones tras su energético paso por el Contracorriente 2020, “El momento fue impresionante con la gente y el río al lado, no acostumbramos a tocar todos los días en escenarios así”, detalló Nicolás Norambuena.

También, explicaron cómo nació su relación con Jack Endino, debido a que todo comenzó con los correos que le enviaba Paolo Mardones (bajista) al estadounidense con el material de la banda, a este último le gusto la propuesta, tras eso, Endino vio la presentación del trió en la Feria Pulsar 2018 y de esta manera se levantó esta relación.

El futuro cercano de Invernadero los llevará al festival Woodstaco por segunda vez y están cimentando un camino para ser un nombre de exportación.

Después, le tocó al número de mayor veteranía de la cita, Thementes, proyecto que inició en el 97’ por estudiantes de la Universidad Austral, pero curiosamente empezaron a editar álbumes recién en la década pasada.

Con tres discos en su carrera “Desnuda Palidez” (2007), “Camino Porno” (2013) y “Lisérgico” (2020)  y un rock etéreo, formando atmosferas y saliendo de la clásica formación de guitarra, bajo y batería, puesto que las segundas voces, teclados y bronces eran ingredientes que propiciaban el intimismo. Cuando en ese momento el frió y la noche empezaban a acechar a eso de las 21:00 horas, y con esto las poleras y pantalones cortos se fueron cambiando por chaquetas y polerones.

Punto aparte, fueron los problemas técnicos en la guitarra, pero que la experiencia pudo sopesar y que la rotación del tracklist solamente quedó como un impaz.

Renato Varela, guitarrista de Thementes, espera que se multipliquen estos eventos en la zona, ya que colocan a la ciudad en el plano nacional e internacional. Por último nos regaló la anécdota tras los problemas de audio con su guitarra al inicio del show, Varela detalló que “Definitivamente lo que un guitarrista no debe hacer es entregar sus pedales y guitarra, pues se descalibra, aunque en el segundo tema en adelante salió todo más fluido”.

Ya en horario estelar, la producción se la jugó por Urban Breakdown, un jovencísimo colectivo que superaba la decena de integrantes, y con un promedio de edad entre los 19 y 15 años. Esta nobel camada de exponentes urbanos valdivianos demostraron que no les quedo grande la tarea en su primera vez en un escenario de tales características.

Con unas vestimentas que recordaban al más puro estilo de Lil Uzi Vert o el trasandino Duki, asimismo,  los hi hat y el dembow tomaron el rol protagónico, por otro lado, la constante relación y contacto con la gente propino dinamismo a la performance, sumado a la energía desbordante de estas promesas, y que a pesar de la baja temperatura prendieron a sus seguidores y más que otro curioso.

Se destaca incluir géneros que son tendencia mundial y se demostró que las provincias no están ausentes de esto, en este caso con nombres como: Benja Mu, Larking, Erre E, Claudia San o 432sea432, entre otros, dejan plantada la semilla para objetivos más ambiciosos. Y finalizando con un ¡El que no salta es paco! Entre todos los componentes del colectivo y la gente que los estaba viendo en ese momento.

En exclusiva con LaRata, Claudia San y 432sea432 hablaron del movimiento que conforman en Valdivia. “Nos caracteriza que cada uno tiene su estilo y ninguno es igual que otro” mencionó 432sea432, este también,  enfatizó en sentirse sorprendido por el gran apoyo y asistencia que congregaron.

Claudia San contó que todos se conocieron en una presentación del argentino, Ysy A, en la ciudad, y describió lo que vivió hace unos pocos minutos atrás, “Me gusto mucho y era un sueño que tenía de chiquita, ahora, lo estoy cumpliendo”.

Y como la guinda de la torta, saliendo a escena a eso de las 22:30 horas, La Teruka y su cumbia sureña aparecieron para hacer cantar y bailar a los asistentes, un cuerpo de 10 músicos que se ha vuelto un infaltable de la bohemia de la zona.

El conjunto que cumplirá una década de vida resultó ser un número probado en este tipo de eventos, con letras y ritmos que están en el inconsciente de la gente, y sumado con su carisma y experiencia fue una mezcla destinada al éxito.

No faltaron clásicos como: “Melon con Vino” o “Pa’ Donde Voy”, mientras el frontman de Miguel Navarro, se trasladaba de un lado a otro en escenario, lanzaba chistes, saltaba, bajaba de la tarima, se mostraba dialogante, etc. En tanto, la banda que derrochaba alegría y electrificaba con su “Cumbia Sureña” en 45 minutos de recital siendo en uno de los shows más largos de la jornada junto a Camilo Eque que tuvo la misma cantidad de tiempo.

Fácilmente, fueron el acto más concurrente del día y los pergaminos que tienen lo avalaban, asimismo, bajo este contexto presentaron un nuevo single “El Cuerpo Pide” que oficialmente saldrá marzo.

Y con este clásico instantáneo se cerró el telón del Contracorriente 2020.

“Los artistas que somos del sur nadamos contra la corriente, cuesta trabajar desde acá y ojalá se hagan más festivales así” declaró Miguel Navarro, vocalista de La Teruka, igualmente adelantó que se realizará una gran sorpresa en octubre del presente año por los 10 años de carrera de la banda que incluirá un DVD en vivo y muchas cosas más.

El contracorriente 2020 fue nuevamente un espacio de resistencia y comunión, que tuvo de experimentados a novatos, de rock hasta trap, pero que tuvo un mismo objetivo: ser un punto de encuentro entre los artistas y su gente.

Un festival Contracorriente que como dicta su nombre es un “acto contracorriente”, contra la centralización propia de nuestro país, contra lo establecido, de carácter independiente y que se está transformando con los años en un imperdible y una cita tradicional para que los distintos exponentes australes, se paren y indiquen que están acá, que tienen el talento y diferentes propuestas interesantes que dar al mundo.

A punto de cumplir la media década, Contracorriente se perfila dentro de un hito a enmarcar en las distintas trayectorias de los artistas que han pisado su escenario, con un fuerte arraigo identitario como lema y filosofía, y con una producción a nivel profesional, entre otros elementos encumbran esta actividad en un indispensable en los próximos años.

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