Explosions in the Sky - "The Wilderness" (2016): Bajando las revoluciones

Explosions in the sky 2016

Cuando dicen que Explosions in the Sky volvió después de 5 años, puede parecer como que estuvieron en un silencio discográfico por un rato. En verdad, en ese tiempo sacaron tres bandas sonoras, y considerando que la banda de por sí ya es instrumental… bien podrían valer por tres álbumes. Además, escuchar “The Wilderness” (2016, TRL) sin considerar esos tres soundtracks es no poder ver la película completa; en los cinco años que han pasado desde el gran “Take Care, Take Care, Take Care” (2011, TRL), mucha agua ha pasado bajo el puente, y se nota.

Lo primero que llama la atención, es la duración de las canciones; por lo visto, atrás quedó la época de los temas sobre diez minutos, porque en “The Wilderness” los Explosions optaron por duraciones harto más contenidas (¡Incluso hay un tema de menos de tres minutos!). Para los que estamos familiarizados con el post rock, no puede dejar de llamarnos la atención.

Un cambio de dirección

En lo puramente musical, el disco sigue una fórmula distinta desde los primeros acordes de “Wilderness”. Atrás quedó también la época de las tres guitarras que dialogaban mientras la intensidad de las canciones subía y bajaba, porque se nota que EITS le tomó el gusto a la ambientalidad y a la variedad de sonidos que utilizaban en sus bandas sonoras.

Por sobre todo, “The Wilderness” es un disco variopinto tanto en intensidades como en sonidos. La mayor parte del tiempo, deja de ser la guitarra la predominante para dar paso a los teclados, y los temas en general se sienten mucho más contenidos. La batería ya no es la única encargada de manejar las intensidades, sino que aparece en momentos precisos para agregarse como una capa más, y no como la base estructural de las canciones que solía ser.

El cambio de aire siempre es refrescante, y la maduración musical y técnica se agradece. Con todo, el álbum rara vez deja de sonar a Explosions, aunque sí se extrañan los momentos de mayor crudeza e intensidad, porque sí, varias veces sentí el disco muy mojado, con mucho reverb, y muy plano. No hay en este álbum riffs potentes como los de “Greet Death” o golpes como los de “The Birth and Death of the Day”, sino que todo suena mucho más etéreo y cercano al ambient.

Más soundtrack que álbum

Esta sonoridad de por sí no es mala. El álbum suena estupendo, de principio a fin, las distintas capas sonoras están muy bien estructuradas y articuladas, el ingreso de nuevos instrumentos y recursos era algo que Explosions debía ya que en sus seis álbumes anteriores había mantenido la misma base musical… pero es innegable que el disco resulta a ratos demasiado plano. Las canciones son más cortas por la misma razón: ya no hay riffs que lleven cada pieza de un lado a otro, o de arriba abajo, ya no hay viajes musicales que sostengan 10 minutos de duración. Ahora los temas son más unitarios, y el problema que conlleva eso es el abuso del crescendo como recurso para generar emoción. El mayor problema del disco es ese: suena más a una banda sonora de Explosions, que a un disco de Explosions.

Como cada vez que una banda hace un giro en el sonido al que tenía acostumbrado a sus fans, va a haber gente que ame este disco a morir (porque Explosions es una de esas bandas que cuando te gusta, te gusta) y gente que va a preferir el sonido anterior. De todas maneras, cuando una banda ha sacado seis discos parejitos, se le da el beneficio de poder hacer con su música lo que quiera. “The Wilderness”, aunque distinto, suena sólido de principio a fin, y entrega en cortes como “Tangle Formations” y “Desintegration Anxiety” nuevos himnos del rock instrumental de esta década. Al que no le guste, siempre podrá echar mano del “The World is Not a Cold Dead Place”.

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