"Colores" de J Balvin: más de los mismo

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“¿Cómo te explico? no me complico”. Así dice el coro de “Amarillo”, la canción con que parte “Colores, el último álbum de J Balvin. Y es esta frase la que efectivamente resume el disco: un álbum de diez canciones que seguramente van a pegar, pero que no sorprenden mucho y que suenan a lo que el ícono mundial nos ha mostrado durante años. Todo esto revestido de un concepto que pintaba muy bien, pero que terminó siendo desaprovechado.

¿Se acuerdan de ese helado azul que sólo pedíamos por el color, pero en verdad era helado de vainilla con colorante? Pasa exactamente lo mismo con “Colores”. Una propuesta visual impactante, pero sin el sabor que te esperabas. El artista visual Takashi Murakami en la portada del disco y Colin Tilley (quien ha trabajado con Rihanna, Kendrick Lamar y Justin Timberlake) en los videoclips. Ellos son los encargados de esta estética que se muestra en cada canción, llena de excentricidad, moda y obviamente, colores.

Pero en la música está el problema. El disco parte con “Amarillo”. Un buen ritmo con toques de afrobeat que se queda en eso. Una letra totalmente repetitiva y la misma temática de “irse a lo loco” que repleta el género. Lo mismo pasa con “Azul”, canción un ritmo movido y una letra más o menos pegajosa que por lo demás no tiene nada que ver con el color. Canciones totalmente olvidables. Luego viene “Rojo“, aquí es donde cuando el intento de ser conceptual se hace más confuso. En el video Balvin se entera que va a ser papá y muere en un accidente camino al parto. Luego desde su presencia espiritual se dedica a atormentar a los pretendientes de su ex. Todo esto mientras el colombiano, cráneo abierto, canta “vamos a llegarle a mi cama”. Más confusión en el concepto del disco. La canción es bastante buena, pero pasa lo mismo que con todo el disco: todas son canciones que podrían haber estado en “Vibras” o en el “Energía”, es lo mismo que J Balvin viene haciendo por años. Destacar la participación en “Rojo” de el chileno Taiko, que entró en el Top 10 de productores del género según Billboard.

“Negro” es quizás la única que tiene una clara relación entre la canción y el color y junto “Blanco”, son algo distinto a lo que J Balvin muestra siempre. El flow de la primera es claramente más oscuro y distinto al resto, pero aún así es bastante floja. “Rosa” y “Gris”, son casi iguales. “Arcoíris” es la canción más complicada del disco. Con la colaboración de Mr. Eazi, el mismo de “Como un bebé”, tiene cambios de ritmo de estructura e incluso un sample de “Chan Chan” de Buena Vista insertado al final.

El tema con “Colores” es que no es un disco de malas canciones, pero es más de lo mismo. Es repetitivo y muy poco sorprendente. El concepto de “imaginar la música a través de los colores” como dijo el colombiano, tiene muy poca relación con las canciones. Tampoco tiene un hitazo que destaque como “Brillo” en “Vibras” o “Ginza” y “Safari” en “Energía”. Los videoclips tienen mucho mejor trabajo que las canciones. De hecho es la forma en que las canciones no agotan y funcionen. Ya hay seis colores que tienen su propio videoclip, además de otros cuatro videos alternativos en formato “VEVO LIVE”, que son bastante buenos. 

El colombiano ya está consolidado como una máquina de hits. Balvin ha sacado una serie de canciones que terminan siendo éxitos no sólo en Latinoamérica, sino en todo el mundo y probablemente pase lo mismo con este disco. Las canciones van a sonar, las vamos a ver en las redes sociales y serán un éxito comercial. Pero no trascenderán. No van a ser de esas canciones que, cuando estemos en cuarentena, pongamos en nuestra historia de “una canción antigua que no puedes dejar de bailar!”.

Escucha “Colores” a continuación:

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