Clairo en Lollapalooza: de YouTube al mundo real

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En un cartel plagado de jóvenes estrellas, se encontraba Clairo. Estadounidense, de 20 años y con una historia pavimentada por YouTube y las redes sociales. Hoy era el salto: del mundo virtual al contacto face to face con su público.

Vestida con un peto celeste y unos pantalones negros -todo muy aesthetic-, Clairo saltó al escenario Acer de Lollapalooza con el fin de demostrar que las sesiones por YouTube y los singles de SoundCloud no son lo único que tiene para ofrecer. Frente a un centenar de fanáticos, la cantante apareció con su también jovial banda a intepretar sus más famosos éxitos que la llevan hoy a ser reconocida como la “reina del bedroom pop”.

“B.O.M.D” fue la encargada de abrir el show. Lo que parecía un inicio potente con una de las canciones más bailables de su último EP, “Diary 001”, terminó siendo opacado por el pésimo audio del escenario. Lo mismo pasó con las tres siguientes.

Con una escasa interacción con su público y una leve mejora en el audio, el show siguió su curso normal. “Drown”, “Bubblegum” y “Flaming Hot Cheetos” hicieron camino al potente final que incluía “Better”, “Pretty Girl” y “4EVER”.

Pero es este el punto más negro de la jornada: la elección del setlist. Si miramos hacia atrás, en sus shows en solitario, la cantante no ha variado mucho la lista de canciones que presenta sobre el escenario desde que lanzó su última producción. Esta era la ocasión para hacerlo y no lo detectó. Imposible cautivar al cien por ciento a un público con una canción lenta, cuando hay cerca de 30º grados que parecen multiplicarse mientras más duradera es la canción.

Sin embargo, a su pequeña pero fiel fanaticada no le importó nada: bailó hasta las más lentas melodías que se escucharon en la tarde del viernes y la dulce voz de la cantante pareció encandilarlos. Para agradecérselos, casi terminando el show una fanática tuvo su recompensa, siendo invitada al escenario por la mismísima Clairo a interpretar uno de sus mayores éxitos.

Para ellos fue suficiente y vivieron la gran experiencia de sus vidas. Pero aún falta. Es tiempo de dar el salto real y comprender que la vida fuera de internet va más allá de simples composiciones de un solo instrumento musical, y los seguidores y likes en redes sociales no son suficientes para alcanzar una audiencia mayor.

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