Attaque 77 en Trotamundos Quilpué: Como si fuese ayer

attaque-77-trotamundos
Fotografía: Gus Canales

Dicen que el rock, y por consiguiente, el punk no muere. Que por más que pasen los años, la actitud y la energía siempre estarán y enfrentarán la indiscriminada acción del tiempo. Ese era el propósito de Attaque 77 en su debut en Quilpué: demostrar que la fuerza que descargan se encuentra vigente y balanceada.

Un debut que fue postergado, por cierto. Casi un año de espera para que los argentinos dieran sus primeros pasos en Trotamundos Terraza, luego de que en mayo pasado tuvieran que cambiar de localidad debido a las lluvias que afectaban a la región.

Desde la fila el ambiente pregonaba lo que sería una noche que mezclaría la nostalgia por los más de treinta años de la banda trasandina, y la expectación a las canciones de Triángulo de Fuerza, su nuevo álbum. Esta mezcla también se notó en el público presente, se podían notar dos generaciones igual de expectantes.

Ya en escenario, Cigarbox man abrió la velada con su rock, psicodelia y blues, causando una grata primera impresión para quienes no conocían su propuesta. Minutos después, Mariano, Luciano y Leonardo, en compañía de Martín Locarnini en guitarra rítmica, emprendieron marcha para deleitar a los más de 200 asistentes.

Lobotomizado, una de las canciones que da vida a su último trabajo, fue la primera dosis con que Attaque 77 demostró haber refrescado su actitud gracias a sus nuevas canciones. En adelante, el ambiente dio espacio para el ímpetu del recuerdo.

El público que tomó a la fuerza el rol de corear todo el tracklist evocaba a esas tocatas donde lo único que importaba era dejarlo todo, más allá del despliegue escénico. Esa noche tuvo una diferencia, la banda se vio afiatada, sonando a un alto nivel, desde El cielo puede esperar hasta Como Salvajes, otra de las nuevas armas de su arsenal.

Quizás los pogos se echaron de menos debido a lo acaparado que estaba el local. Sin embargo los saltos y los coros en covers icónicos como Amigo de Roberto Carlos o éxitos de la banda como Beatle y Hacelo por mí, hicieron que la tocata se acercase a esos tiempos mozos.

En un momento a otro dos chicas se atreven y suben a cantar algunas enigmáticas canciones junto a la agrupación. Por la dispar suerte, Luciano bromeaba con que la situación parecía concurso televisivo. Lo estaban pasando bien, no solo cumplían con tocar. Arrancacorazones brotó en un karaoke masivo en acompañamiento de María, otro nuevo single de los argentinos.

Ya para el cierre, en medio de Espadas y Serpientes, una falla eléctrica deja en off a la banda. Sin embargo, el quinto miembro esa noche, el punto de equilibrio de este triángulo de fuerza rugió e hizo que el impasse no se volviera eterno.

Donde las águilas se atreven y el homenaje a Gilda con No me arrepiento de este amor dieron el broche de oro a una presentación que reflejó la madurez de los argentinos. Con una serie de elementos que evocaban a esas tocatas punk de antaño, a excepción de los pogos y el descontrol, la sensación que quedaba tras el show es que pueden pasar treinta o mil años, muchas cosas cambiarán, pero el vínculo entre Attaque 77 y su público es imposible de detener.

Comentarios

CONTENIDO RELACIONADO