Ases Falsos en Teatro Caupolicán: la explosiva redondez

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Día 56 desde que explosionó el estallido social y, para sorpresa de nadie, la música en vivo se hizo más presente que nunca el pasado viernes 13. Por un lado Inti Illimani y el regreso de Los Bunkers absorbieron a una multitud en la re bautizada Plaza de la Dignidad. Y por otro, para cerrar el día, los Ases Falsos realizarían un “Caupolicanazo”.

¿Cómo abordar tal concierto? Partiendo por un setlist conformado por 21 canciones que le haga justicia a la discografía de la banda. Y qué mejor que sorprender a los enardecidos asistentes con “La sinceridad del cosmos”, segunda canción del repertorio que además de ser utilizada en la contingencia, no era tocada en vivo hace cuatro años. Hay que tomarle el peso al momento.

Fotos por Jacqueline Riveros Mckenzie.

Además, un importante detalle de aquello es que, la canción decoró perfectamente el ambiente del teatro que, con algunas banderas y carteles más la incesante avalancha de cánticos populares previo al inicio del show, permitieron que esta fuera la guinda de la torta del actual escenario chileno en términos generales.

Se podía respirar el sobreestimulado fervor hacia la música de los Ases Falsos. Y mirarlo lo hacía real. De comienzo a fin, cada una de las canciones fueron coreadas y saltadas, por lo menos en los primeros 45 minutos que fueron cerrados con “Cae la cortina” y “Niña por favor” para hacer el hincapié al momento de calmar las revoluciones permitieron hacer del show un agradable giro de sensaciones. Situación irónica, ya que tras las conversaciones de Cristóbal Briceño con los asistentes, este contó que su papá, previo al show, le pidió criterio para la importante noche.

“Simetría”, “Pacífico”, “Así es como termina” fueron el tríptico más explosivo de la jornada, el gran karaoke. El momento donde el sudor ya se comienza a compartir entre todos con tanto salto y las personas son una sola masa de euforia y celebración, donde hasta Briceño aprovechó para atravesar al público por las alturas mientras cantaba “Mi ejercito” con quién aprovechara la oportunidad para darle un abrazo o esforzarse por rescatar una selfie. “Parecía más fácil en la prueba de sonido”, dijo una vez de vuelta en el escenario.

Los Ases Falsos ya subieron varios escalones. El Teatro Caupolicán ya lo pueden considerar como sede y disfrutar con la mayor de las confianzas –inclusive Briceño lo confirmó como el escenario más bonito de Chile- sin pudor alguno. Con una puesta en escena, exquisitas percusiones y frenética propuesta en lo que la energía destaca, por sobre todo con los inigualables pasos de baile del frontman acompañados por el resto de los integrantes de la banda.

Fotos por Jacqueline Riveros Mckenzie.

Y todo esto sin perder la cercanía de quienes asisten, porque la interacción nunca va a cesar ni la familia se va a desarmar aunque algunos, como Héctor Muñoz, la gran sorpresa de la noche, ya no estén siempre. El cariño sigue y fue comprobado por la veneración con la que el guitarrista fue recibido para interpretar “El espíritu de la nación” y “Patio de comidas”.

2 horas redondas de concierto que culminaron con “Misterios del Perú” brindaron los integrantes de la banda que lo dieron todo sobre el escenario. Una explosiva redondez que podría no esperarse en tiempos como los que se están viviendo, y como ese no fue el caso, solo queda agradecerle un montón porque fue de esos conciertos que una vez que terminan te dejan como una persona nueva.

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