El sofisticado cambio de ritmo de Arctic Monkeys en Tranquility Base Hotel & Casino

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Cinco años luego del lanzamiento de AM (2013), Arctic Monkeys otra vez demuestra sus ganas de transformarse. Tranquility Base Hotel & Casino (2018) es la propuesta con que los británicos rompen con la mayoría de los paradigmas que habían desarrollado antes. Y aunque puede sentirse un sucesor espiritual de su antecesor, este disco varía en ciertos aspectos de la sustancia y, más notoriamente, en la forma de expresar las ideas.

Hereda de AM (2013) la introspección, un aura muy personal con la que Alex Turner y sus compañeros comunican tópicos como el desamor, el deseo y la decadencia. No obstante, el quiebre se produce, en el sentido de la sustancia, por la densidad que tiene de por sí la música. Este giro de los Arctic Monkeys es hacia senderos más oscuros, con líricas que poseen una poesía descarnada y violenta, acompañada de un ambiente de sofisticada desolación.

Desde la forma, es notoria la relegación de las guitarras a un segundo plano. Si bien en canciones como Golden Trunks, éstas llevan una línea melódica vertebral, no es este el común denominador de la placa. Al contrario, pianos y órganos abundan para dar un aire lounge a cada composición. La batería es correcta pero limitada por otros aspectos sonoros de cuerdas y teclas, lo cual es comprensible, dada la naturaleza del disco. Aun así, me hubiese gustado escuchar algo más de un baterista tan interesante como Matt Helders.

Puntos altos en medio del disco son One Point Perspective y su piano armonioso, la sentida Tranquility Base Hotel & Casino, Four Out Of Five, lo más cercano a un hit; y el track final del álbum, The Ultracheese, que cargado de R&B cierra muy bien esta obra de once canciones. Si bien, todos estos temas lo catalogan como un trabajo “radio friendly”, no es una placa rebosante de hitazos pegajosos (tampoco pretende serlo). Se nota la necesidad de que la banda sufriera una sacudida creativa luego de AM (2013), un disco que a muchos fans los alejó de la banda pero que atrajo a nuevos.

En consiguiente, Alex Turner toma las riendas de la banda y la dirige hacia la dirección que él viene tomando hace bastante. Tranquility Base Hotel & Casino es más cercano al trabajo que hizo para la banda sonora de Submarine o el proyecto que comparte con Miles Kane, The Last Shadow Puppets. Por ello, este disco parece un punto de inflexión en la evolución de Arctic Monkeys, un disco que los fans amarán u odiarán. Finalmente, nos encontramos con una  obra que me parece bien lograda, a veces algo monótona pero que demuestra que la banda quiere seguir experimentando sonoridades nuevas y sofisticadas para lo que venían haciendo.

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