El agente topo: La esperanza detrás de una triste realidad

El agente topo

El nuevo documental de Maite Alberdi fue seleccionado para competir por la nominación a los Premios Goya 2021. Un relato que azota con la crudeza de los hogares de ancianos, en donde el abandono invade la mente de los residentes.

Sergio Chamy es un hombre de 83 años a quien contrató un detective privado, Rómulo. El encargo es simple: vivir durante tres meses en una residencia para adultos mayores con el fin de investigar las condiciones en que vive una de las residentes, como infiltrado. Sin embargo, la tarea no se hace nada fácil para Sergio, quien debe hacer uso de la tecnología para realizar videollamadas, entregar reportes diarios y grabar de manera discreta con el fin de entregar las pruebas solicitadas por la clienta, quien sospecha que su madre no recibe las atenciones necesarias.

Dirigido por Maite Alberdi y producido por Marcela Santibáñez, El agente topo tenía como fecha de estreno el 11 de junio en cartelera nacional. Debido a la pandemia, el documental finalmente se estrenó el 21 de agosto a través de Cinépolis Klic, plataforma de cine digital. Durante esta semana, la película fue la encargada de inaugurar el Festival de Cine en Red (Redfeci), mientras que se anunció que la producción representará a Chile en los Premios Goya 2021 como candidata a la nominación en Mejor Película Iberoamericana. En el año 2015, otro de sus documentales, La Once, fue nominado en la misma categoría. 

Una vez más, Maite Alberdi es capaz de revelar un mundo que todos conocemos, pero que evitamos porque nos incomoda. Al retratar a personas de la tercera edad, los visibiliza, al igual que las problemáticas a las que se ven enfrentados diariamente. El abandono se hace presente, de una u otra forma, en la historia de cada anciano. Pese a ello, surge una pequeña esperanza: la compañía mutua que los distrae de la tristeza que los abruma. 

En el día a día, este lugar que podría considerarse como monótono, sorprende con la diversidad de ocurrencias (reales e inventadas) de los residentes con los que conversa Sergio. Él resulta ser bastante sociable y se preocupa constantemente por sus compañeros. Mientras que algunos son completamente autovalentes, otros deben lidiar con el impedimento de salir de sus camas, el deterioro de sus mentes que va en constante aumento o la necesidad de soledad en un ambiente lleno de personas. 

Pese a que en un comienzo cuesta separar la realidad de la ficción debido a la extrañeza del trabajo al que llega el protagonista, el retrato de la vida en el hogar San Francisco nos azota con su veracidad. La frialdad con la que Sergio realiza su trabajo poco a poco comienza a involucrar sus sentimientos. En parte, por las relaciones que construye con los ancianos y también por el sufrimiento que ve en estos cuando pasan meses sin que nadie los visite.

La vida de Sergio es muy diferente a la de los adultos con quienes conversa. Pese a que la pena por la reciente muerte de su esposa lo invade (razón que lo llevó a tomar este trabajo), la preocupación y el cariño de su familia se evidencia a lo largo de la historia. Este amor lo hace empatizar con la soledad que sufren sus pares, reflexionando finalmente en torno a lo inútil del trabajo que le encomendaron. 

Con su empatía, el protagonista cobra un rol importante en la vida de sus pares, generando hasta ilusiones de matrimonio en una de las señoras. Las acciones de generosidad son el elemento más humanitario del documental y característico de Sergio, lo que lo termina distrayendo de su trabajo. Esto da fruto a amistades que perdurarán pese a su partida, con la promesa de su visita en el futuro. 

Con esta nueva producción, la documentalista chilena es un ejemplo del talento para encontrar historias tan cotidianas como impresionante. Sin duda, estas no podrían ser mejor retratadas por otra persona. Las cámaras intervienen la escena, pero no al punto de despojar a los personajes de su espontaneidad, dando forma a un relato único que se hace muy difícil de olvidar. 

Esta es una historia inmensamente conmovedora. Sin ningún mensaje explícito, denuncia el abandono de los adultos mayores, grupo invisible de nuestra sociedad. Las negligencias, en este caso, no son solamente de parte de los encargados de entregarles los cuidados necesarios en el hogar. Son los propios familiares quienes se desligan de los ancianos, los que esperan, a diario, por lo menos una llamada de su parte. Desde luego, el mejor documental chileno en lo que va del año. 


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