Terminando el ciclo “Verano Infinito”, el Trota Valparaíso nos regaló un fin de febrero encendido: una noche junto a Pedropiedra, Pastora Bohemia y El Último Juan.
La jornada abrió con el show de El Último Juan, proyecto solista de Jota Ampuero, músico e ilustrador. Con una propuesta indie de sonido limpio y sensibilidad, que fue preparando el ambiente con una entrada suave. El trota ya comenzaba a recibir más gente cuando apareció Mora Lucay con un baile magnético, dejando en el escenario las primeras gotas de sudor y marcando el pulso de lo que sería una noche en ascenso.

Luego vino Pastora Bohemia, banda porteña que reafirma que el rock local sigue vivo. Con sonido y base rítmica sólidos, el grupo desplegó una propuesta que enérgica y elegante, tuvo como fuerte la identidad de la banda. Pastora Bohemia construyó una atmósfera que terminó de encender la noche en manos de Ohian Ubiergo, Ayelén Lautaro y Pablo Ubiergo.

“Todos los días” abrió el show de Pedropiedra en este encuentro en la Quinta Región, regalándonos el aire de los últimos amores de febrero. Como siempre, un público fiel rodeó el espacio, y Pedro junto a su banda pusieron la cuota exacta de cercanía.
Entre canciones esperadas como “Tótem” e “Hipnotizada”, el compositor compartió risas con quienes lo esperaban en este escenario tan cerca del mar, en un ambiente relajado que se transformó en punto de encuentro entre bandas y asistentes que ya parecen familia.

La escena se sostuvo con una banda afiatada: Delaselva en el bajo, Cata Rojas, Ed Quiroz y Leo Saavedr; aportando matices y ritmo a una noche que fluyó de principio a fin.
En este espacio íntimo se notó que muchos han acompañado su trayectoria desde hace años: las más coreadas fueron las del clásico *Emanuel* y del disco homónimo. Incluso se escuchó a alguien pedir “Eclipse Total”, dejando entrever la nostalgia.
No hizo falta parafernalia. Entre manos en alto y pasos de baile, alguien comentaba “la última vez lo vi en el trota de Quilpué”, recordando que la región ha sido escenario frecuente para el músico. Pareciera que no necesita más que su guitarra, su banda y esa voz que conecta en su naturalidad con el público porteño.

Sorprendieron con un cover de “Bachata en Fukuoka”. “De Juan Luis Guerra”, dijo Pedro -o algo así- y quienes hasta entonces observaban, terminaron coreando. Las luces del escenario iluminan algunos ojos enamorados y una brisa nos anunció que el verano está llegando a su fin.
Sonaron también “Para Ti” y “Amar en Silencio”, antes de dar paso a “Feel” de Robbie Williams, con imágenes de Lucho Jara en pantalla y Pedro bailando con un cencerro en mano.
La primera parte cerró con “La Balada de J. González”, coreada con fuerza -sobre todo ahora, que Perú no está tan lejos, hijo mío-.

La noche se despidió definitivamente con “Inteligencia Dormida”. Y al ritmo de todas las manitos en el aire, Pedropiedra confirmó que en el Trotamundos de Valparaíso encontró un escenario que lo recibe con cariño, complicidad y la energía que dejó aquí su gira de verano.