Pet Shop Boys y un triunfal show en el Movistar Arena: Nunca serán aburridos

Fotografías por Gerardo Aliaga | @geraliagar

“Es una experiencia sensorial”, comenta un amigo en un punto de la Platea Alta del Movistar Arena. Es una muy breve síntesis de lo que es el actual tour de Pet Shop Boys, que gracias a su paso por el Festival de Viña, quedará eternizado como uno de los grandes hitos de la conexión entre el pop británico y nuestro país. 

Dreamworld – The Greatest Hits es, sin duda, uno de los shows más atractivos que ha hecho el dúo inglés desde que comenzaron a hacer giras en 1991. El repertorio base, formado por una fina selección de sus mejores temas, es parte de sus razones. Si a eso le sumamos un desarrollo performático alucinante, con guiños a su iconografía perpetuada en sus videoclips, hacen de todo una mezcla imbatible. 

Hace dos años, Neil y Chris ya impactaron con este show en el mismo Movistar Arena. Sin embargo, el efecto post-Viña con un público que vio por TV (desde otra perspectiva) los detalles de este show, llevaron a que lo vivido este viernes como un momento histórico. Cada canción era un golpe directo al corazón, a la emoción más profunda donde esas creaciones de los 80, 90 y 2009 calaron hondo. 

Si ya el pasado lunes, el efecto resultó algo muy estimulante de ver por televisión, este viernes se vivió una emoción extra en el recinto de Parque O’Higgins, colmado al máximo. Más que un reencuentro, fue una especie de agradecimiento mutuo a tantos años de fidelidad. 

Tanto como los éxitos, la fanaticada que llegó hasta con disfraces esta noche vivió como una catársis los temas que faltaron en su escala viñamarina, como “Single Bilingual”, “Se a vida é” (ambas pegaditas en el formato de este show), “The Pop Kids”, “What Have I Done To Diserve This?” (en una versión encantadora con la teclista y corista Clare Uchima) y “Being Boring”, un clásico mid-tempo que más de alguno sintió en falta el pasado lunes. 

A ellas, se agregan dos nuevas que no habíamos tenido oportunidad de oír en directo, “A New Bohemia” y “Dancing Star”, dos tracks de Nonetheless, álbum con el que confirmaron que siguen siendo capaces de hacer buenas y relevantes obras a 40 años de su debut.

En dos horas, los Pet Shop Boys logran canalizar todo lo que los ha vuelto trascendentes, tanto a nivel estético como musical. Es posible que no volvamos a ver otra vez un show así, con los éxitos puestos casi puestos en fila.

Pero si regresan en unos años más, es como para no dejar que te lo cuenten. Nunca serán aburridos, y a las leyendas hay que conocerlas, al menos una vez en la vida. 

 

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