Era una de las deudas de los adolescentes de la década del 2000 y, esta noche, fue pagada con creces. Con teatrealidad, potencia, crítica política y espectáculo, My Chemical Romance demostró el por qué fueron los reyes del movimiento Emo, que marcó tanto a una generación en una época donde todos los sentimientos se vivían a flor de piel.
La tarde más calurosa en lo que va del año en Santiago comenzó con el sonido de la banda nacional HVNVBI, para luego dar paso al histrionismo de la agrupación sueca, The Hives.
Liderados por el carisma y la fuerza de Pelle Almqvist, sin duda no dejaron indeferente a ninguno de los presentes en el estadio de La Florida. La autodenominada “mejor banda de rock del mundo” hizo vibrar a los asistentes, lo que resultó ser un perfecto precalentamiento para lo que estaba por venir.

A las 21:00 horas en punto, los personajes que habitan el país ficticio de “Draag” comenzaron a salir al escenario acompañados de My Chemical Romance, quienes obedientemente escucharon al dictador que, a través de un vídeo proyectado en las pantallas, los obligaba a tocar el disco The Black Parede en su totalidad, dando así comienzo al primer acto de la noche.

Tras el himno nacional de Draag, que resuena en los altoparlantes, la banda estadounidense dio inicio al show con los primeros acordes de The End, que sirve de interludio perfecto para la explosión que sería Dead!, resultando en un pequeño adelanto de la potencia que se mantendría a lo largo de toda su presentación.
Un ojo gigante los observaba sigilosamente para cerciorarse que Gerard y Mikey Way, Ray Toro y Frank Iero, con sus trajes característicos de la era The Black Parede, cumplieran su misión. Esto se mezcla con los mensajes que entregaba el dictador de Draag entremedio de las canciones y las distintas escenas de estos personajes que -a su vez- apoyaban musicalmente a la banda en vivo, reforzando aún más su apoteósico e impecable sonido.

Canciones como Welcome to the Black Parade, que fue coreada como un verdadero himno de principio a fin, fue unos de los momentos a destacar de la jornada, sumado a la triada de Cancer, Mama y Sleep que, con visualizaciones en pantalla, fuego y un hombre envuelto en llamas, sorprendieron a los fanáticos.
Sin embargo, el punto más álgido de la noche se vivió con Famous Last Words, donde la banda encendió -literalmente- todo el escenario con fuego, rememorando impecablemente el videoclip de este hit, lo que se transformó en una catarsis colectiva hacia la opresión del dictador de Draag y a los recuerdos de cada uno de los adolescentes -ahora adultos- que estaban presentes.

Con The End –nuevamente- My Chemical Romance comenzaba a dar fin al tracklist del Black Parade, para luego dar paso a la pista de Blood, instante donde Gerard -siguiendo las órdenes de la represión- asesina a uno de los personajes, momento que culmina con toda la teatrealidad y grandilocuencia de este primer acto, al más puro estilo del emocore característico de la agrupación.
Tras un descanso, la banda retornó al escenario sin sus trajes característicos y usando ropa más casual (Mikey vistió una polera de los Smashing Pumpkins, por ejemplo), lo que remarca el inicio de este nuevo acto, ahora dedicado a toda su discografía y con guiños especiales a su fanaticada acérrima, que esperó pacientemente 18 años para evidenciar su regreso al país.
Y todo esto fue demostrado con la interpretación de joyas como Heven Help Us, Hang ‘Em High o las clásicas Helena y I’m Not Okay (I Promise), las cuales afianzaron aún más la conexión entre la banda oriunda de New Jersey con el público chileno, quienes no dejaron dudas de la pasión y el amor que le tienen a los estadounidenses.
La energía en el Bicentenario era tan alta, que la banda desplegó The Kids from Yesterday como último tema, que sirvió como broche de oro a una noche donde la nostalgia nos trasladó a nuestros años de adolescencia.
Una época donde la búsqueda forjar una identidad propia y de pertenecer a una sociedad donde no encajábamos era una lucha constante, una fase que moldeó nuestra personalidad y que nos demostró que la música, muchas veces, sí puede ser una compañía e incluso una salida a todos nuestros problemas. Una noche, donde más que nunca, demostramos que “mamá, eso de ser emo, no era sólo una etapa”.
My Chemical Romance en Estadio Bicentenario de La Florida (28/01/2026):
- The End
- Dead!
- This is how I Disappear
- The Sharpest Lives
- Welcome to the Black Parade
- I Don’t Love You
- House of Wolves
- Cancer
- Mama
- Sleep
- Teenagers
- Disenchanted
- Famous Last Words
- The End
- Blood
Encore: - Boy Division
- It’s not a Fashion Statement, It’s a Fucking Deatwish
- Heaven Helps Us
- I’m Not Okay (I Promise)
- Sing
- Na Na Na (Na Na Na Na Na Na Na Na Na)
- You Know What They Do to Guys like Us in Prision
- Hang ‘Em High
- Helena
- The Kids from Yesterday