Por Carolina G. Villanueva
Acercar la música clásica a los chilenos. Esa fue la consigna para el regreso de la Carmina Burana al Estadio Nacional el pasado sábado 17 de enero. Nuevamente el coliseo más importante del país abrió sus puertas para la música clásica, con entrada gratuita.
El evento se enmarca en la celebración de los 85 años de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile y los 80 años del coro sinfónico de la Universidad de Chile, quienes además quisieron rendir homenaje póstumo al maestro Rodolfo Saglimbeni, quien falleció en junio pasado.

Sobre el rotundo éxito que tuvo nuevamente esta convocatoria, que nuevamente agotó sus entradas en tiempo rércord, Rosa Devés, rectora de la Universidad de Chile, valoró el poder “acercar la cultura a la gente”, minutos antes del concierto.
Carmina Burana es una cantata escénica de Carl Orff basada en poemas medievales. No narra una historia concreta, sino que reúne escenas sobre la fortuna cambiante, el amor, el placer, la naturaleza y la fugacidad de la vida.

La obra está enmarcada por la “Rueda de la Fortuna”, que se abre y se cierra con el coro “O Fortuna”, recordando que el destino es inestable y gobierna la existencia humana. Es una celebración intensa de lo vital, lo sensual y lo efímero.
Director invitado: Carlos Vicu
Director coro: Juan Pablo Villarroel
Solistas: Tabita Martínez, Moisés Méndez y Pablo Oyanedel.
