Las grandes cosas tienen su tiempo. A veces, hay discos que tardan años en terminar de grabarse y su resultado desconcierta a la mayoría de los oyentes. También hay álbumes que reciben atención de forma tardía. Podríamos decir en el caso de Leo Quinteros que su obra no sufrió tanto de la incomprensión (aunque nunca fue masivo), pero sí los años le dieron un valor agregado notable a su legado.
En una hora y media de presentación, este músico y abogado de profesión demostró que el tiempo no ha pasado para él, más allá de un par de canas extra. Con una renovada banda, bastó solo un par de canciones para lucirse y defender su catálogo a gusto, con garra y una voz suave pero sólida.
La elección de las canciones de esta, su primera presentación formal en muchos años, fue una plena declaración de principios: una revisión de buena parte de sus composiciones más destacadas, de las cuales no faltaron las más recordadas por quienes lo siguieron hace algunos años, como “Fiesta Pagada”, “Andes Empire”, “Invisibilidad” y “La Enredadera”, que tuvieron rotación en radios.

A ellas, se suman algunas de Antártica (su último disco a la fecha, editado en el 2013) y cuatro canciones nuevas, que formarán parte de su próximo álbum, el cual está grabando con otro colega de aquellos años 2000, Javier Barría, quien fue invitado en los últimos temas del show. ¿Cómo suenan? Es difícil de explicar, pero suenan más crudas, directas e intensas que lo que muchos conocieron en sus primeros discos, muy queridos por cierto por esa influencia del rock argentino y el Dylan eléctrico.
A su presente como artista, Quinteros y su nueva banda, también pasaron revista por sus inicios, con potentes versiones de “Fumadores”, “Tráfico”, “Pies en la tierra”, “En vez de nadar, beber” y “La marca oficial”, todas de 1A, su primer disco “formal” (o bien grabado) y que parecen sonar tan frescas como hace 20 años.
Como siempre, faltaron algunas para los presentes. Pero parece ser que no tendremos que esperar tantos meses (o años) para volver a ver a Leo Quinteros y su estupenda nueva banda en alguna cómoda sala capitalina, como lo fue esta noche en la Sala Master. Sin ser un artista masivo, que las entradas se hayan agotado varias semanas al show es una pequeña prueba de que su música se extrañaba oír en este país. ¿Nos vemos en la próxima?
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